
Bélgica se reencontró consigo misma en un momento clave, cuando la eliminación sobrevolaba en el ambiente y debía ganar a Nueva Zelanda para acabar con todas las dudas que había despertado en el Mundial; zanjadas con dos goles de Trossard, uno de De Bruyne, otro de Lukaku, otro de Saelemakers, una victoria cómoda y el primer puesto del grupo G, en tensión hasta el final porque no dependía exclusivamente de él.
En dieciseisavos aguarda un tercero, el próximo 1 de julio en Seattle. Corea del Sur, Ecuador, Senegal, Argelia o Austria aparecen como posibilidades en el horizonte. Por ahí circula el futuro más inmediato de Bélgica, que ha mejorado, pero que necesita más. No es baremo muy amplio ganar a Nueva Zelanda. Todavía no. Debe mostrar más ante oponentes de más calibre. Este sábado propuso 35 remates, diez entre los tres palos.
A los cinco minutos, Bélgica percibió alivio y frustración. No por sus méritos iniciales sobre el césped del BC Place de Vancouver, sino por las noticias del otro duelo del grupo: el gol de Egipto a Irán tenía un efecto contra la presión para los Diablos Rojos, a los que, bajo esos parámetros, les bastaba con el empate para ser segunda, pero era imposible ser primera. Contrastes que luego se difuminaron, en cuanto todo regresó a lo previsto.
Sin triunfos en las dos primeras citas, con sendos empates con Egipto e Irán, la única idea de Bélgica era ganar a Nueva Zelanda. No quería especular ni depender de nadie. Ya lo aprendió en Catar 2022. En una situación similar este sábado, se preparó y jugó para acabar con cualquier incertidumbre. Encerró a Nueva Zelanda con autoridad, sin tino.
Hubo una figura capital en ese arranque de encuentro, el mejor de Bélgica en este Mundial. La incursión en el once de Hans Vanaken, su llegada, su juego entre líneas, su calidad y su altura de juego promovieron los insistentes ataques. No marcó de milagro en un remate cruzado de Leandro Trossard repelido por el poste cuando pareció gol. El pase fue de Vanaken. El 1-1 de Irán a Egipto lo devolvió al mismo sitio de la inquietud. La victoria otra vez era la única vía. Y la logró.
Jeremy Doku, de inicio de nuevo en el once tras el nacimiento de su hijo (fue cambiado en el 56 por Fernández Pardo, tras su viaje a Londres), también formó parte de ese ímpetu con el que Bélgica abordó el duelo, igual que De Bruyne. Nueva Zelanda sufría, encomendado a una resistencia insostenible sin un paso adelante, con todo lo que quedaba y le esperaba al conjunto oceánico. Era cuestión de tiempo y acierto.
La revisión en el monitor anuló un penalti a favor de la selección belga por la posición natural de la mano que había señalado instantes antes. Aún debía dar más el equipo de Rudi García, todavía expuesto a la eliminación, todavía sin vencer a nadie ni ir por delante en el marcador en ningún instante del Mundial 2026. Necesitaba goles. Ya los merecía.
El cuarto remate de Trossard, ya cerca de la media hora de partido, sí supuso el 0-1. Un saque de esquina, varios rebotes y el remate del futbolista del Arsenal confluyeron en el gol de Bélgica, que remató trece veces en la primera parte, cuatro entre los tres palos, sin la efectividad goleadora de otro tiempo, pero más que suficiente para doblegar a un adversario como Nueva Zelanda.
Su rival ni siquiera había probado a Courtois, desde este sábado el jugador belga con más encuentros en los Mundiales por encima ya de Enzo Scifo. El portero ya acumula 18 choques dentro de esta competición. Otro hito para Thibaut, cuyas intervenciones en la primera parte fueron contadas. También en la segunda, más aún cuando Trossard sentenció de volea con el 0-2 en el minuto 50. El camino despejado hacia dieciseisavos.
Un remate cruzado, en el enésimo intento, supuso también el gol que tanto perseguía, con tanta insistencia, Kevin de Bruyne. Una liberación para él. Bélgica, que recibió el 1-3 en el tramo final, por medio de Just (ha anotado tres dianas en el torneo), para poner en duda de nuevo su primera posición, contestó rápido con el 1-4 de Lukaku, recién entrado al campo. Líder de grupo. Objetivo cumplido. Ahora medirá hasta dónde llega su ambición y su capacidad.
La selección de Egipto quedó este viernes en el segundo lugar del Grupo G del Mundial 2026 con 5 puntos tras empatar 1-1 con la de Irán, que se quedó con tres puntos y a la espera de resultados para integrar la lista de mejores terceros.
Por su lado, Bélgica, que llegó al mismo número de unidades que los africanos, se quedó con el primer puesto al golear por 1-5 a Nueva Zelanda y acabar con una mejor diferencia de goles.
En un partido por la tercera jornada de la serie jugado en Seattle, el equipo dirigido por Hossam Hassan comenzó el primer tiempo con una presión alta sobre el área iraní y, a los 5 minutos, Mahmoud Saber mandó una pelota al fondo del arco de Alireza Beiranvand tras una jugada originada por el astro Mohamed Salah.
La respuesta iraní no se hizo esperar y, apenas tres minutos después, el árbitro polaco Szymon Marciniak concedió un penalti por falta de Abdel Monem sobre Mehdi Taremi. El mismo Taremi cobró, pero el portero egipcio Mostapha Shobeir adivinó el ángulo y ahogó la celebración.
Lejos de desanimarse, los de Amir Ghalenoei siguieron atacando a Los Faraones y en el minuto 14 Ramin Rezaeian aprovechó un rebote dejado por Shobeir y anotó el 1-1 desde un ángulo imposible.
En un toma y daca, Mostafa Zico volvió a llevar peligro al arco de Beiranvand, pero el balón salió desviado.
De ahí en adelante, el peso de las acciones recayó sobre el lado de los africanos, que impusieron su mayor experiencia, con el liderazgo de Salah y las intenciones ofensivas de jugadores como Mostafa Zico y Mahmoud Ahmed ‘Trezeguet’.
Para el segundo tiempo, Irán puso un muro por delante de Beiranvand ante las arremetidas egipcias. Hossam Hassan intentó de todo, incluso sacó del campo a Salah en el minuto 67 para meter a Ahmed Sayed ‘Zizo’ para darle más frescura al ataque, pero no dio resultado.
En una de las pocas escaramuzas en la segunda parte, Mohammad Ghorbani casi sorprende desde larga distancia a Shobeir en el 76.
En el minuto 96 Marciniak anuló un tanto del iraní Khalilzadeh por fuera de lugar.
En su calidad de segundo, Egipto enfrentará a Australia el 3 de julio en Dallas, mientras que el primero Bélgica lo hará ante un mejor tercero de los grupos A, E, H, I y J el 1 de julio en Seattle. EFE







