El director Steven Spielberg ha vuelto a la pantalla grande con La Revelación, que rinde tributo a décadas de filmar de aliens. Foto La Hora: EFE
El director Steven Spielberg ha vuelto a la pantalla grande con La Revelación, que rinde tributo a décadas de filmar de aliens. Foto La Hora: EFE

Los aliens, una constante en el universo cinematográfico de Steven Spielberg, vuelven en su última película, Disclosure Day (El día de la revelación) y que ya está en los cines de Guatemala.

¿Aparecen los aliens?, si, pero no durante toda la película, sino justo cuando necesita que la audiencia no despegue los ojos de la pantalla grande.

No es la clásica película de invasión extraterrestre, sino una que se aferra a una pregunta tan longeva como las propias conspiraciones sobre vida no humana: ¿por qué no se confirma?

Spielberg, padre creador de películas exitosas como blockbusters (cazafantasmas) como Jaws (tiburón) y el exitoso E.T., y con una fijación permanente por la vida alienígena, convierte hoy esa obsesión en una metáfora sobre la supuesta superioridad humana: revelar que los extraterrestres habitan entre nosotros y quebrar el frágil statu quo y la fe cristiana teocéntrica.

UN REPASO DE UNA CARRERA ALIENÍGENA

La trama transcurre al borde de una Tercera Guerra Mundial, en un Estados Unidos decidido a proteger a toda costa los documentos que prueban visitas alienígenas en los años de las décadas de 1940, 1950, 1970 y un sinfín de archivos más, capaces de demostrarle a la gente que existen entes supraterrestres.

La revelación podría poner en duda algunas creencias e inclinarse a figuras de culto, pero por momentos, el argumento pareciera flaquear.

El público conecta muy bien con la actuación de Emily Blunt, quien ha recibido de la crítica buenos comentarios respecto de su actuación en esta película.  Las escenas con Josh O’Connor, en cambio, se sienten más cercanas a un thriller de persecución: no dan tiempo a conectar con él. O quizás sean los veinte años de estrellato de Blunt los que pesan frente a los cinco de él.

Aunque delgada, la trama se mantiene entretenida. Llega incluso a romantizar la idea de que el verdadero poder sobrehumano es la empatía, algo que queda claro en la escena entre el antagonista de Colin Firth y el protector de Colman Domingo, «el que todo lo sabe».

La musicalización evita que la película se sienta pesada; por el contrario, Spielberg sabe cuándo salpicarla de humor.

La película habla de generalidades, una parábola en medio de guerras, no de personajes ni de las singularidades que, con el tiempo, trascienden y permean durante años. Quizás, con los años, el público recuerde la pregunta más que la película.

No puede ignorarse que la única razón por la cual existe la pareja de Josh O’Connor —criada entre monjas— es justificar el lazo religioso de la trama. No es la única referencia bíblica, sin embargo.

Hay referencias a los 12 que desaparecieron y de los versículos que detallan que los ángeles están entre todos, a veces con apariencia humana, o disfrazados. En la trama los aliens, para no causar terror, se visten de animales. Aquellos que tienen el don de lenguas.

¿Por qué Dios crearía un inmenso universo para unos cuantos pocos?, le pregunta la monja a una de ellas.

La gran pregunta que deja la película de Spielberg es: si esa información llegara a divulgarse y fuera real, ¿en verdad estaría el mundo listo para abrir los ojos a lo que está a punto de revelarse?

UN REPASO POR LA TRAYECTORIA DE SPIELBERG

Disclosure Day no es la primera vez que Spielberg mira al cielo. Es, de hecho, la culminación de casi cinco décadas dedicadas al mismo misterio:

Encuentros cercanos del tercer tipo (1977): su primera incursión seria en el tema.  Extraterrestres que se comunican a través de la música, en un tono más optimista que el cine de invasión de los años 1950.

E.T., el extraterrestre (1982): el alien como amigo, no como amenaza, contado desde la mirada de un niño.

La guerra de los mundos (2005): el regreso al género desde el extremo opuesto: el extraterrestre como destrucción total, visto a través de una familia que intenta sobrevivir.

Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008): su versión más excéntrica del tema, con seres interdimensionales en lugar de la clásica invasión.

Disclosure Day (2026):  el cierre del círculo: ya no se trata de si existen, sino de qué pasaría si el mundo finalmente lo supiera.

Los Fabelman (2022):  es la película más personal de Spielberg, en la que dramatizó el divorcio de sus propios padres. Según contó el director a Infobae. Según la publicación, venía de un descanso largo para su ritmo y esa pausa lo había dejado, en sus propias palabras, inseguro sobre su futuro como cineasta. Infobae

Disclosure Day marca, así, el regreso de Spielberg a un género que ayudó a definir, y que él mismo parece mirar con otros ojos.

Según una publicación de Infobae, Spielberg refiere: «Antes me decía a mí mismo: ¿No sería maravilloso que todo esto resultara ser cierto? Ahora pienso: ¿No sería maravilloso que la gente supiera que… todo esto ES cierto?»

LA SEGUNDA CINTA DE MAYOR ÉXITO

‘Disclosure Day’, según una nota de EFE, entró directamente al número uno de la taquilla, con una recaudación de casi USD 93 millones de dólares en todo el mundo mientras que la de  Michael Jackson se acerca a los USD 1 mil millones y ya es la segunda cinta de más éxito de este 2026.

En su primer fin de semana en salas, el filme de alienígenas de Spielberg consiguió
USD 92.8 millones en taquilla, de los que 44 corresponden a Estados Unidos, según los datos de Box Office Mojo.

En segundo lugar se sitúa la película de terror ‘Obsession’, con USD 19 millones, lo que eleva su recaudación a USD286 millones para un proyecto que costó menos de un millón.

‘Scary Movie’, la sexta entrega de esta saga que mezcla terror y comedia, se hizo con USD14,5 millones, para una recaudación mundial de USD173 millones desde que se estrenó, el 5 de junio.

Danny de León
Comunicador, escritor y artista. Un observador por naturaleza. Persigo historias y experiencias, el cambio y la sensibilidad. Creo firmemente en la crítica y la educación como mecanismo para cambiar el mundo, una idea a la vez.
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