Había en Miami un museo que se llamaba “Planet Ocean” en alusión a la mayor proporción de mar del globo terráqueo. En esa misma línea mucho se habla de un “Planeta Fútbol”. Y es cierto. Es innegable la pasión que despierta este deporte a nivel mundial. De alguna forma el mundo se va a detener o, al menos, reducir sus velocidades de rotación y traslación. El campeonato mundial reúne a 48 naciones en abierta competencia para acceder a la gloria y todos los países estarán pendientes. ¿Repetirá Argentina? ¿Resurgirá Brasil? Se habla mucho del potencial de los Países Bajos. Los peninsulares, España y Portugal, son firmes candidatos. Francia también lo es, igual que Alemania. Los equipos grandes están bastante parejos y ello es positivo porque será el destino, los “dioses del fútbol” quienes den su beneplácito. Ese factor “x”, imprevisible. Bueno, veremos cómo se desarrollan los juegos en esta fiesta que también es negocio. Gran negocio. Colosal negocio. Mucho dinero para que solo una organización, la FIFA lo maneje, pero de eso hablaré en otra ocasión, por hoy quiero referirme a lo coloquial de nuestro fútbol chapín y latinoamericano en general. Algo innato en nuestra idiosincrasia: los apodos.
Parece que toda la fauna se ha colado entre los equipos de fútbol. ¡Para qué ir al parque La Aurora! Bastaba con ir al estadio. Allí corrían animales de todas especies de Linneo y siendo que el perro es el mejor amigo del hombre, empiezo con los caninos. Ha habido varios: “el Chucho” Fredy Orellana y “el Chucho” Marvin Ruano. Con los superchivos juega actualmente “el Chucho” López, pero deriva de su real nombre, Jesús, alias “Chucho”. Pasando a otros caninos tenemos al “Lobito” Melgar, excelente driblador en la época de oro del Comunicaciones, haciendo pareja con Héctor “el Rey” Tambasco. También el “Lobo” Víctor Ayala y el “Coyote” Acevedo. Entre otros animales domésticos estaban: el “Conejo” Sánchez, lo más cercano que hemos tenido de un Maradona; gatos ha habido muchos, especialmente porteros: Edgar Eladio Estrada y David Guerra Portillo; entre los felinos grandes, “la Pantera” Gamboa. Animales cercanos tenemos al “Caballo” Morales, seleccionado nacional; al “Toro” Castellanos; “Torito” Juan Carlos Silva, otro torito, Franklin García. También el “Pato” Héctor Aguirre y el Chivo Juan Manuel Orellana. La “Cochita” Godoy.
En especies más distantes aparecen el “Venado” Villatoro, “Ardilla” McNish, “Mapache” Hurtarte, el “Ratón” Fredy García, la “Jirafa” Westphal. Llenan la lista de felinos salvajes varios leones: “León” Ugarte, argentino, pero tal no era apodo, como “Tolstoi”, “Trotsky”, Aguilera, son “leones de verdad”, esto es, que así se llaman, tal como Su Santidad, León XIV (que en materia de fútbol no es infalible siendo que le va al Real).
Las especies emplumadas también se hacen presentes: el “Pájaro” Juan Araujo, “Pajarito” Luis Castro, “Perica” Erick García, “Gavilán” Héctor Saúl de Matta, “Correcaminos” Jorge Vargas, “Tucán” Godoy, “Paloma” Valdez. Representando a los insectos están el eterno capitán de la selección “Grillo” Roldán, Víctor Gómez, también del Aurora. El “Zancudo” Estrada, el “Gusano” Francisco González, la “Hormiga” Luis Cardona, “Polilla” MacDonald, “Pulga” Marlon Negrete, “Piojo” Víctor Gómez. Muchos otros piojos y chinches han jugado la pelota, abundan, tal como en la realidad.
Representando la fauna marina tenemos al emblemático goleador, el “Pescado” Ruiz, al Camarón Arriaza, al “Pescado” Emerson García, “Tiburón” Gómez. Los anfibios y reptiles también participan: la “Iguana” Cristian Reyes, el “Sapo” Marvin Solís.
Ahora bien, los apodos más repetidos hacen referencia a rasgos físicos o vivenciales, sin ninguna connotación peyorativa o negativa; por el contrario, en un plan de camaradería. Así tenemos a varios chinos: para empezar al temible Iván Lijón León, defensa impasable (o pasaba la pelota o el jugador, pero no las dos cosas juntas), muy parecido al estilo de Germán Ruano; Jorge Eduardo Estrada; Juan Torres; José Odir Flores, Gerardo Arias, Carlos Castañeda Jacinto Zorrillo. Todos ellos “chinos”. Entre los “locos” están Julio Aris y Mario Rodriguez. Flacos como Chacón, entre muchos delgados. Hasta las herramientas han jugado: “Escopeta” Recinos, “Machete” Contreras, “Clavito” Godoy, “Cohete” Mendoza, hasta un tractor, cuyo nombre no recuerdo.
También ha habido muchos “negros”, llamados así cariñosamente (afortunadamente en nuestro fútbol no hay discriminación). Así recordamos a Ricardo Clark, Mynor Jiménez, Everaldo Valencia, David Stokes, Sergio Azurdia, Marvin Ávila. Excelentes jugadores y personas. Stokes llegó a ser neurocirujano muy reconocido. En esta sección cabría el “Pando” Ramírez. También jugaban “indios” como Silvio Fernández y Fernández Lugo. Recuerdo a lo lejos a la “Abuela” Maldonado y la “Viejita” Alonso, como el “Viejito” Ortiz y el “Abuelo” Erwin Morales. Hasta hemos tenido a la “Brujita” Verón y el “Vampiro” Abner Trigueros.
Es tan arraigada esa costumbre que muchos fanáticos no recuerdan el nombre, pero sí el apodo. Por ejemplo, si preguntamos por uno de los mejores mediocampistas de todos los tiempos dirán “el Grillo”, pero pocos recordarán que su nombre era Jorge Roldán. Otro aspecto curioso, se podía transmitir un juego con referencia exclusiva a los sobrenombres y todos lo entenderíamos muy bien; así tendríamos que “el Gato le entrega la pelota al Caballo que la hace rodar para el Grillo que filtra pase a la Jirafa, quien hace pared con el Pescado que anota un golaaaaazo.







