Más allá del ahorro, expertos recomiendan planificar desde temprano para llegar a los 50 con mayor estabilidad económica.
Más allá del ahorro, expertos recomiendan planificar desde temprano para llegar a los 50 con mayor estabilidad económica. Foto La Hora: Shutterstock.

Para los más jóvenes, la idea de llegar a los 50 años suele percibirse como una meta lejana; sin embargo, para los especialistas en finanzas personales, las decisiones que se toman desde los primeros años de vida laboral son las que determinan si una persona llegará a esa etapa con estabilidad económica o con preocupaciones financieras.

En Guatemala, donde una gran parte de la población trabaja en la informalidad y no cuenta con un sistema de pensión garantizado, prepararse para esa etapa se vuelve aún más importante.

Aunque suele hablarse de cuánto dinero debería tener ahorrado una persona antes de los 50 años, los expertos coinciden en que la respuesta va mucho más allá de una cifra específica.

La clave está en construir hábitos financieros, reducir vulnerabilidades y prepararse para escenarios que inevitablemente llegan con la edad, como mayores gastos de salud, cambios laborales o la proximidad de la jubilación.

MÁS QUE AHORRO, CONSTRUIR TRANQUILIDAD 

El coach financiero Juan José Castillo explica que una referencia internacional adaptada a la realidad guatemalteca sugiere que una persona debería haber acumulado entre cinco y siete veces su salario anual al llegar a los 50 años.

Bajo ese parámetro, alguien que percibe Q8 mil mensuales tendría como objetivo contar con un patrimonio de entre Q480 mil y Q670 mil, distribuido entre ahorros, inversiones, fondos de retiro o bienes que generen ingresos.

Sin embargo, Castillo enfatiza que el objetivo no es acumular dinero por sí mismo, además, todo depende de la capacidad de ahorro que se tenga, sino construir seguridad financiera para las siguientes décadas de vida.

“A los 50 años el dinero deja de ser una herramienta para demostrar éxito y se convierte en una herramienta para comprar tranquilidad”, resume.

NO TODOS PUEDEN AHORRAR LO MISMO

Para Mariana Méndez, asesora y analista financiera, uno de los principales errores al hablar de planificación financiera es asumir que todos los hogares tienen la misma capacidad de ahorro.

Explica que la realidad económica de los guatemaltecos es diversa y que muchas familias enfrentan gastos que limitan su margen para guardar dinero cada mes.

«Hay personas que pueden ahorrar el 15% de sus ingresos y otras que apenas logran separar un 5%. Lo importante no es la cantidad inicial, sino desarrollar el hábito y aumentar gradualmente la capacidad de ahorro conforme mejoren las condiciones económicas», explica.

Según Méndez, incluso pequeños aportes constantes pueden marcar una diferencia significativa con el paso de los años.

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¿QUÉ HACER ANTES DE LOS 50?

Los especialistas coinciden en que cada etapa de la vida presenta desafíos distintos y requiere objetivos financieros específicos.

Entre los 20 y 30 años: construir hábitos

Durante los primeros años de vida laboral, la prioridad debe ser crear disciplina financiera.

Castillo recomienda comenzar a ahorrar desde el primer empleo, aunque el monto sea reducido, y evitar el uso excesivo de créditos para financiar un estilo de vida que todavía no corresponde a los ingresos disponibles.

Méndez agrega que esta etapa también debe aprovecharse para invertir en educación, especialización y desarrollo profesional, ya que aumentar la capacidad de generar ingresos puede tener un impacto mayor que cualquier instrumento financiero.

Entre los 30 y 40 años: consolidar el patrimonio

A medida que aumentan las responsabilidades familiares, también se vuelve más importante construir activos y reducir deudas.

Los especialistas recomiendan fortalecer el fondo de emergencia, adquirir protección mediante seguros cuando sea posible y evitar que el crecimiento de los gastos supere el incremento de los ingresos.

En el caso de quienes tienen hijos, Méndez advierte que es necesario encontrar un equilibrio entre las necesidades familiares actuales y la preparación para el futuro.

«Muchos padres priorizan todos los recursos para sus hijos y dejan de lado su propio retiro. Sin embargo, nadie podrá financiarles la vejez cuando llegue el momento», afirma.

Entre los 40 y 50 años: prepararse para el retiro

Durante esta etapa, el objetivo principal debe ser eliminar deudas de consumo y fortalecer el patrimonio acumulado.

Castillo considera que llegar a los 50 años pagando saldos elevados de tarjetas de crédito o préstamos personales puede convertirse en un obstáculo importante para la estabilidad financiera.

Además, recomienda evaluar fuentes adicionales de ingresos, aprovechar la experiencia profesional acumulada y revisar si los activos existentes pueden generar rentabilidad.

ASPECTOS QUE DEFINEN LA ESTABILIDAD A LOS 50

Castillo identifica tres factores que suelen marcar la diferencia entre una persona financieramente estable y otra vulnerable al llegar a esa edad.

El primero es la salud. A medida que aumentan los años, también crecen las probabilidades de enfrentar enfermedades o tratamientos médicos costosos.

El segundo es la vivienda. Tener una casa propia pagada reduce significativamente la presión sobre el presupuesto familiar, mientras que continuar pagando alquiler puede representar una carga importante durante la madurez.

El tercer factor son las responsabilidades familiares. Los expertos advierten que llegar a los 50 años todavía financiando completamente a hijos adultos o cubriendo gastos universitarios elevados puede limitar la capacidad de ahorro y preparación para el retiro.

LA DISCIPLINA VALE MÁS QUE EL MONTO

Aunque muchas personas esperan recibir un mejor salario para comenzar a ahorrar, Castillo sostiene que la disciplina suele tener un impacto mucho mayor que la cantidad inicial.

Según explica, quien desarrolla el hábito de ahorrar de manera constante durante 20 o 25 años tiene mayores probabilidades de construir patrimonio que alguien que intenta compensar décadas sin planificación con aportes elevados en los últimos años de su vida laboral.

“La disciplina es el motor. El monto es simplemente el resultado”, afirma.

Méndez coincide y agrega que la educación financiera debe centrarse menos en grandes metas y más en comportamientos cotidianos.

“Aprender a vivir por debajo de los ingresos, evitar compras impulsivas y diferenciar entre necesidades y deseos tiene un impacto mucho más profundo que cualquier fórmula financiera”, indica.

LOS ERRORES QUE MÁS AFECTAN EL FUTURO

Entre los principales errores que observan los especialistas se encuentra posponer la planificación financiera bajo la idea de que la jubilación aún está lejos.

También mencionan el uso excesivo de deuda para mantener un estilo de vida por encima de las posibilidades reales, especialmente mediante créditos de consumo y tarjetas de crédito.

Para Méndez, otro problema frecuente es concentrar todos los recursos en el presente sin considerar los riesgos futuros.

“Hay personas que trabajan durante décadas, pero nunca construyen un fondo de emergencia, no tienen seguro médico y tampoco generan ningún activo. Cuando ocurre una crisis económica o un problema de salud, toda la estabilidad financiera se derrumba”, explica.

¿ESTÁ CERCA DE LOS 50 Y NO HA AHORRADO?

Aunque comenzar tarde representa un desafío mayor, los especialistas aseguran que aún es posible mejorar la situación financiera.

Entre las medidas recomendadas destacan eliminar gastos innecesarios, priorizar el pago de deudas con altas tasas de interés y buscar nuevas fuentes de ingresos.

Méndez señala que muchas personas se enfocan únicamente en ahorrar más, cuando en algunos casos el mayor beneficio económico proviene de reducir gastos financieros o generar ingresos complementarios.

«Cada hogar debe identificar cuál es la principal fuga de dinero. Para algunas personas será la deuda; para otras, los gastos hormiga o la falta de planificación», explica.

UNA REALIDAD QUE PREOCUPA

La preparación para la jubilación continúa siendo uno de los principales retos financieros en Guatemala.

Castillo destaca que una gran parte de los trabajadores no cuenta con sistemas formales de pensión, lo que obliga a construir mecanismos propios de protección  para el futuro.

Ante este escenario, los especialistas coinciden en una recomendación sencilla: comenzar cuanto antes.

«No existe una edad perfecta para empezar. Lo importante es tomar acción hoy. Llegar bien a los 50 no depende únicamente de cuánto dinero se tenga, sino de las decisiones que se toman durante los años previos», concluye Méndez.

RECOMENDACIONES CLAVE 

Los especialistas sugieren que toda persona, independientemente de su nivel de ingresos, procure:

  • Construir un fondo de emergencia.
  • Ahorrar de forma automática y constante.
  • Reducir las deudas de consumo.
  • Contar con protección médica y seguros cuando sea posible.
  • Invertir en educación y desarrollo profesional para aumentar ingresos.
  • Generar activos que produzcan rentas o ingresos adicionales.
  • Planificar la jubilación con anticipación.
  • Evitar depender económicamente de los hijos durante la vejez.

Más que una cifra exacta, los expertos coinciden en que llegar bien a los 50 depende de las decisiones que se toman durante décadas.

La tranquilidad financiera no se construye de un día para otro, sino mediante hábitos sostenidos que permitan enfrentar con mayor seguridad los desafíos de la vida adulta.

Jenniffer Véliz
Periodista profesional formada en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Interesada en contar historias desde la investigación, el análisis y las voces de quienes las viven. Enfocada en explicar la realidad social guatemalteca más allá de lo evidente
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