Desde Asia a América, los incendios forestales incrementan debido a las olas de calor provocadas por el cambio climático y la intervención humana. Foto La Hora: Gorodenkoff/Shutterstock

Guatemala ya comienza a pagar la factura del calor extremo: incendios, estrés hídrico y presión sobre el agro, incidentes que anticipan un año con riesgos.

El planeta vuelve a enviar señales cada vez más difíciles de ignorar. Pero, esta vez, la advertencia no ocurre únicamente en África, Asia o Estados Unidos, el #cambioclimático, revela cada vez más duras realidades.

Desde África hasta América, las olas de calor, incendios forestales y fenómenos extremos reflejan un patrón que, según científicos, ya no puede atribuirse únicamente a ciclos naturales, el comportamiento humano, está estrechamente vinculada.

La gran pregunta es ¿qué hacer a partir de esto?

Uno de los indicadores más visibles es el aumento de áreas afectadas por incendios forestales.

En el caso de Guatemala, datos oficiales que la Reducción de Desastres (Conred) compartió con Lahoragt reflejan que durante 2025 se reportaron 35 mil 044.88 hectáreas afectadas, mientras que en lo que va de 2026 la cifra alcanza 23 mil 445.96 hectáreas, lo que podría prever que más rápido que tarde, estos podrían superar las cifras del año pasado.

Las autoridades recuerdan que la temporada de incendios forestales abarca del 1 de enero al 31 de diciembre; sin embargo, la Conred subraya que históricamente los meses más críticos coinciden con las etapas de altas temperaturas y baja humedad.

Al 16 de abril, según la Conred, los datos para la presente época de incendios refiere lo siguientes datos:

1 mil 469 incendios, de los cuales, 1 mil 058 han sido forestales.

Incendios activos, según Conred
En la actualidad se han atendido desde el 1 de enero hasta la fecha 1 mil 473 incendios, de los cuales 1 mil 060 han sido forestales.

Estos son los datos de incendios al 18 de mayo reportados por Conred al 18 de mayo.

7 en Quiché
5 en Petén
4 en Zacapa
2 en Guatemala
2 en El Progreso
2 en Chiquimula
1 en Totonicapán
1 en Sacatepéquez
1 en Jutiapa
1 en Huehuetenango

Con el inicio de la época lluviosa, el comportamiento de los incendios podría disminuir de forma considerable, refieren, aunque las condiciones climáticas siguen bajo vigilancia.

Este mapa muestra el comportamiento de las áreas en donde más olas de calor se registran en el territorio nacional.Foto La Hora: Alejandro Ramírez con datos de Conred.
Este mapa muestra el comportamiento de las áreas en donde más olas de calor se registran en el territorio nacional.
Foto La Hora: Alejandro Ramírez con datos de Conred.

FENÓMENO NO ES EXCLUSIVO DE GUATEMALA 

Durante el primer cuatrimestre del año, distintos indicadores climáticos a nivel mundial confirman una tendencia sostenida de aumento de temperaturas, en medio de un escenario que expertos describen como una etapa crítica para el clima moderno.

Un análisis reciente de la organización World Weather Attribution, basado en más de cien eventos climáticos extremos, concluyó que la acumulación de gases de efecto invernadero derivados de la actividad industrial tiene un peso determinante en la intensificación del calor global, incluso por encima de factores naturales como las oscilaciones oceánicas.

En paralelo, organismos meteorológicos mantienen vigilancia sobre el posible fortalecimiento del fenómeno de El Niño.

Aunque todavía no existe certeza sobre la magnitud que alcanzará, distintos modelos internacionales estiman una alta probabilidad de que el evento se fortalezca entre 2026 y 2027, e incluso algunos escenarios contemplan la posibilidad de un “Súper El Niño”.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), la NOAA y el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos advierten que el calentamiento del Pacífico ecuatorial podría superar los 2 grados centígrados sobre el promedio histórico, nivel asociado a eventos considerados extremadamente fuertes.

De concretarse, aumentaría el riesgo de sequías, incendios forestales, olas de calor e inundaciones en distintas regiones del planeta.

En este contexto, la Organización Meteorológica Mundial volvió a emitir un llamado urgente a la acción climática.

Durante una conferencia del Panel sobre Extremos Climáticos y Salud Planetaria, la semana pasada, la especialista Jemilah Mahmood advirtió que el planeta atraviesa un nivel de desequilibrio climático sin precedentes.

“El cambio climático no va a desaparecer a menos que actuemos. Las leyes de la física no cambian; lo que cambia —o falla— es la voluntad política, y eso ya se está pagando con vidas humanas”, expresó.

Por su parte, Patricia Espinosa, ex secretaria ejecutiva de ONU Cambio Climático y actual CEO de onE.5, señaló que el mundo todavía está lejos de cumplir las metas establecidas en el Acuerdo de París para limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados.

Superar ese umbral, advierten especialistas, incrementa de manera significativa el riesgo de sequías severas, pérdida de cultivos, aumento del nivel del mar y fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes e intensos.

La crisis climática dejó de ser una amenaza futura para convertirse en una presión real sobre economías, sistemas energéticos, agricultura y seguridad alimentaria.

Aunque la ciencia insiste en que todavía existe margen para reducir los daños, cada temporada récord, cada incendio y cada ola de calor recuerdan que el tiempo para actuar comienza a agotarse.

OTROS EFECTOS, FUENTES HÍDRICAS EN ALERTA 

A nivel local, la presión también comienza a sentirse sobre uno de los sistemas estratégicos para la economía y el abastecimiento energético nacional.

El Instituto Nacional de Electrificación (INDE) informó a La Hora que la cuenca del río Chixoy presenta una reducción en los caudales debido a la disminución de lluvias y al incremento de temperaturas registrado durante las últimas semanas.

Aunque el embalse de regulación anual de la hidroeléctrica Chixoy todavía se mantiene dentro de parámetros normales para esta época del año —con una cota de 787.66 metros sobre el nivel del mar y un volumen útil disponible del 34 %—, la institución reconoce que las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño ya generan efectos sobre el comportamiento hídrico.

El INDE aseguró que mantiene monitoreo permanente sobre las condiciones atmosféricas y el comportamiento de la cuenca, además de aplicar medidas de optimización para garantizar el aporte energético al Sistema Nacional Interconectado durante la temporada lluviosa.

EL CAMPO, UNO DE LOS MÁS IMPACTADOS

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), a través del Centro de Información Estratégica Agropecuaria, emitió la semana recién pasada, una alerta preventiva por el incremento de temperaturas y el riesgo de estrés térmico e hídrico.

El monitoreo agrometeorológico reporta condiciones críticas en 18 departamentos y 136 municipios del país, donde temperaturas superiores a los 35 grados centígrados podrían acelerar la evapotranspiración, reducir la humedad del suelo y afectar cultivos y producción pecuaria.

Entre los cultivos más vulnerables figuran:
maíz
frijol
caña de azúcar
palma de aceite
frutas
hortalizas.

Las regiones con mayor riesgo por su parte:
Petén

Oriente y la Franja Transversal del Norte, zonas altamente dependientes de la actividad agrícola y ganadera.

El MAGA recomendó conservar la humedad de los suelos, ajustar los períodos de siembra y garantizar acceso a agua y sombra para el ganado, además de evitar el traslado y manejo de animales durante las horas de mayor calor.

Las autoridades advierten que la combinación entre altas temperaturas, lluvias dispersas y baja humedad podría terminar afectando la seguridad alimentaria en varias regiones del país.

MAGA aprueba Política Sectorial Agropecuaria 2026-2032 con enfoque en cambio climático

 

ACCIÓN TEMPRANA

Según una nota publicada esta semana por la agencia EFE, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP) discutieron -en una mesa redonda- medidas de acción temprana, preparación y fortalecimiento de la resiliencia frente a eventos climáticos extremos.

Según estos organismos, más de 33 millones de personas padecen hambre, 167 millones enfrentan inseguridad alimentaria moderada o grave y más de 181 millones no pueden pagar una dieta saludable en América; y añaden, que la región concentra un 22 % de las pérdidas globales por desastres agrícolas, valoradas en USD 713 mil millones.

El fenómeno de ‘El Niño’ podría empujar a más familias hacia «una situación de vulnerabilidad, al provocar aridez en el Corredor Seco de Centroamérica (una extensión árida, golpeada por la pobreza y vulnerable a la crisis climática) y alterar los patrones de precipitación y temperatura en la región», según advirtieron las entidades en un comunicado.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) sitúa la probabilidad de este fenómeno climático entre un 70 % y un 80 %, y alcanzaría su máxima intensidad a finales de año. En concreto, se espera un aumento de precipitaciones en el sur, lo que puede traducirse en inundaciones y un déficit de lluvias en el centro y norte de América.

De esa manera, en el comunicado se enfatiza sobre la importancia de prepararse porque «los presupuestos se reducen, pero las necesidades humanitarias impulsadas por el clima aumentan en todo el mundo» así como el apoyo a los gobiernos y comunidades para reducir el riesgo de crisis alimentarias recurrentes.

Qué es el cambio climático, cómo impacta al planeta y qué efectos tienen en Guatemala

UNA RADIOGRAFÍA CRÍTICA

El mundo podría enfrentar uno de los años más calurosos de la historia. Existe entre 20 % y 30 % de probabilidad de un evento de El Niño fuerte.

Incendios forestales globales
Más de 150 millones de hectáreas se han quemado en el mundo en los primeros meses de 2026.
La superficie quemada es:
• 50 % superior al promedio reciente.
• 20 % mayor que el récord anterior desde 2012.
• Aproximadamente el doble que en 2024 para el mismo período.

África
África registra su mayor superficie quemada desde 2012.
• Se han quemado 85 millones de hectáreas.
• El récord anterior era de 69 millones de hectáreas.
• Esto representa un aumento del 23% respecto al récord previo.
• Se reportaron récords históricos de incendios en al menos 16 países africanos.

Asia
Asia registra casi 40 % más área quemada que el récord anterior.
• En 2026 se han quemado 44 millones de hectáreas.
• El récord previo era de 32 millones de hectáreas en 2014.

Estados Unidos
La superficie quemada es casi el doble del récord histórico para esta época del año.
• La ola de calor de marzo fue siete veces más probable debido al cambio climático.
• Cerca del 50 % del territorio estadounidense está bajo condiciones de sequía.

 

La discusión ya no gira únicamente en torno al medio ambiente. También involucra estabilidad económica, producción de alimentos, acceso al agua, generación de energía y capacidad de adaptación de millones de personas.

Pese a que los científicos insisten en que todavía existe margen para reducir los impactos más severos, el tiempo comienza a estrecharse.

Cada temporada récord, cada sequía prolongada y cada incendio forestal son recordatorios de que las consecuencias del cambio climático ya forman parte de la vida cotidiana.

La pregunta ya no es si el planeta está cambiando, sino qué tan rápido estanos dispuestos a reaccionar los países, las empresas y las sociedades antes de que los efectos sean mucho más difíciles —y costosos— de revertir.

Artículo anteriorBaja sensible para España: Fermín dice adiós al Mundial 2026 debido a una fractura en el pie
Artículo siguienteOEA insta al Fiscal General garantizar la independencia judicial y fortalecer la democracia