Hablar de turismo en Guatemala no debería verse como un tema superficial o secundario. Detrás del turismo hay economía, empleo, oportunidades, identidad nacional y también la forma en que el mundo nos percibe. Por eso resulta importante analizar lo que ocurre actualmente en el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), especialmente en un momento en el que el país necesita proyectar una imagen más positiva ante la comunidad internacional.
Durante años, Guatemala ha sido conocida más por sus crisis que por todo aquello extraordinario que realmente posee, limitando así oportunidades para miles de familias que podrían beneficiarse de una industria turística fuerte y bien promovida.
El problema: Tenemos que aceptar que, a pesar de que Guatemala posee una belleza espectacular y única, con lugares tan famosos —o incluso más impresionantes— que muchos de los existentes en países líderes en turismo como España o México, no hemos logrado competir al mismo nivel.
Y no se trata simplemente de que ellos sean países más grandes. La diferencia está en que entendieron hace mucho tiempo que el turismo no es solo una actividad recreativa, sino una verdadera estrategia de desarrollo económico y posicionamiento internacional. Nosotros, en cambio, durante años no le apostamos seriamente al turismo como motor de oportunidades.
Todavía no terminamos de comprender, como país, que cuando hablamos de turismo no nos referimos únicamente a hoteles, boletos aéreos o restaurantes. Hablamos de artesanos, guías turísticos, emprendedores, transporte, gastronomía, cultura, comercio local y de cientos de pequeños negocios que viven gracias a que alguien decidió visitar Guatemala. Hablamos también de identidad y orgullo nacional.
Cada turista que llega a Guatemala consume productos locales, conoce nuestras tradiciones y comparte nuestros paisajes. Muchas veces, sin darse cuenta, se convierte en un embajador espontáneo del país. Por eso el turismo tiene un efecto multiplicador enorme. Cuando un visitante llega a Antigua Guatemala, al Lago de Atitlán o a Petén, no solo beneficia a un hotel o restaurante; beneficia a familias enteras que dependen directa o indirectamente de esa actividad económica.
Y es que el Inguat no solo tiene la tarea de promover a Guatemala ante el mundo; también dirige la política turística del país. Sin embargo, muchas veces se le ha reducido a un espacio político o administrativo, sin reconocer la importancia estratégica que representa para el desarrollo nacional.
¿Qué pasó? Como pocas veces, una persona con experiencia real en comunicación internacional y promoción turística llegó a dirigir el Inguat. Harris Whitbeck llegó con trayectoria, reconocimiento internacional y la intención de demostrar que Guatemala puede posicionarse de una manera distinta ante el mundo.
En el episodio de esta semana de ROBERTO ALEJOS PODCAST tuve el gusto de entrevistarlo para entender qué está haciendo, cuáles son los retos que enfrenta y cómo busca marcar una diferencia desde una institución clave para el país.
Y más allá de simpatías o diferencias políticas, me pareció importante escuchar una visión distinta sobre cómo Guatemala puede proyectarse internacionalmente. Porque muchas veces exigimos resultados diferentes, pero no siempre estamos dispuestos a reconocer cuando llegan personas con experiencia, conocimiento y capacidad para intentar hacer las cosas de otra manera.
En tiempos en los que casi todo se analiza desde la polarización política, también es importante reconocer cuando una persona llega a una institución pública con experiencia, conocimiento y una visión clara de trabajo. Como sociedad, debemos aprender a valorar los esfuerzos positivos y no perder la capacidad de reconocer aquello que contribuye al país, independientemente de quién ocupe el gobierno.
NO SE VALE que muchas veces caigamos en la costumbre de desacreditar automáticamente cualquier esfuerzo institucional únicamente por venir del gobierno de turno. Eso termina debilitando la capacidad de construir proyectos de país que deberían estar por encima de las diferencias políticas.
También debemos reconocer que el contexto mundial es complejo. Las tensiones internacionales, los conflictos y las crisis económicas afectan directamente al turismo global. Y precisamente por eso resulta aún más importante conocer qué están haciendo las instituciones encargadas de mantener a Guatemala visible y atractiva ante el mundo.
¡Ya es hora! de reconocer que Guatemala es realmente única. No alcanzaría este espacio para describir todo lo bello que existe en nuestro país. Y no hablo solamente de paisajes, volcanes, lagos o sitios arqueológicos. Hablo también de nuestra diversidad cultural, nuestros idiomas, nuestras costumbres y, especialmente, de quienes habitamos esta tierra.
Porque, a pesar de todo lo que hemos vivido como país, seguimos siendo una población amable, trabajadora, hospitalaria y orgullosa de sus raíces. Un pueblo que recibe con cariño a quien nos visita y que conserva con dignidad sus tradiciones y su identidad.
Que nos duela ver cómo la costumbre sigue siendo hablar solo de lo malo, sin reconocer lo bueno y, peor aún, atacar —muchas veces sin entenderlo— a quienes son responsables de un trabajo tan importante y bello. Que ese dolor nos mueva a actuar, a involucrarnos y a asumir nuestra responsabilidad en la construcción del país que queremos. Caminemos, participemos… o no avanzamos.







