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Ayer publicamos una investigación sobre la magnífica vida que se da el rector de la Universidad de San Carlos dilapidando fondos de esa casa de Estudios al punto de que durante su gestión ha gastado más de 18 millones de quetzales en comidas en restaurantes de alta cocina, estadía en hoteles vacacionales y una larga lista de gastos por alimentación que se pueden ver en Guatecompras al revisar operaciones realizadas desde el año 2022, cuando se produjo el primer fraude.

Cuando se creó la Universidad de San Carlos de Borromeo en tiempos de la colonia, concretamente en 1676, se siguió la tradición española de llamar Rector Magnífico a quien dirigía esa casa de estudios, práctica que se mantiene hasta nuestros días y que no molestaba a nadie pues, en términos generales, quienes ocuparon el cargo eran personas dignas aunque esa calidad empezó a decaer justamente cuando se colocó a la Usac en un importante pastel en las postuladoras.

Hoy en día podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que Mazariegos lo único de magnífico que tiene son las “forradas” que se pega con el dinero de la Usac para disfrutar de menús que, obviamente, no eran parte de su dieta habitual porque a lo más que había llegado es a ser decano de la Facultad de Humanidades, cargo en el que aprendió a mover piezas para reelegirse una y otra vez a lo largo de 13 años. Esa “experiencia magnífica” de cómo manipular elecciones sirvió para su ascenso a Rector de la Usac en medio de serios señalamientos de fraude por las acciones que, justamente, repitió otra vez este año.

No sabemos si entre los reparos que ha hecho la Contraloría y que le impiden ser Rector figuran esos “magníficos” gastos que hace Mazariegos para su propio beneficio y para mantener contentos a quienes deben ser sus “electores” en esos procesos altamente cuestionados. Tristemente el deterioro de la Universidad de San Carlos, que está cumpliendo 350 años de existencia, es una muestra clarísima de cómo la idea de dar a la Academia facultades para postular a profesionales para altos cargos, sobre todo en el sistema de justicia, sirvió para prostituir de una forma que no tiene precedentes a ese sector que antaño fue siempre respetado.

Al escarbar para realizar un análisis de lo que la rectoría de Mazariegos ha representado para la Universidad Nacional no se encuentra nada que amerite que al Rector aquí se le siga llamando Magnífico, pues es un hecho que esa tradicional distinción establecida por los españoles en sus universidades, se perdió por completo.

¿Llegará el día en que logremos rescatar a la Usac y, sobre todo, a la patria de esas avenidas que tanto complican a la gente honrada y esforzada? De los ciudadanos dependerá lograrlo.

Redacción La Hora

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