El terrible efecto que tuvo la creación de comisiones de postulación para dar a la Academia influencia en la selección de muchos funcionarios, especialmente los relacionados con el sector justicia, fue que en buena medida se prostituyó parte del sector académico al punto de que no solo surgieron universidades de garaje, sino que corrió dinero para controlar los colegios profesionales y se llegó a alentar el fraude en la elección de Rector de la USAC, mediante manoseos turbios para colocar en el Consejo Superior Universitario a peones de las mafias.
En un gesto de legalidad necesario de resaltar, la Contraloría de Cuentas mostró la falta de finiquito que impide a Walter Mazariegos asumir las funciones luego de su segundo y más burdo fraude electoral, posible gracias a que impidió la correcta elección de autoridades en las diferentes facultades para garantizarse mayoría en el CSU. Y con base en esa carencia no puede asumir el cargo de Rector, aunque todo lo deja arreglado para que sea uno de los suyos quien asuma mientras él “resuelve” su situación.
El papel del Rector de la Universidad de San Carlos en todo el entramado del secuestro de nuestro sistema de justicia es indiscutible dadas las responsabilidades que se le asignaron bajo los precedentes de que ese cargo había sido desempeñado en términos generales por profesionales decentes y/o con mayor decoro al que Rector que puso ahí la pareja Giammattei-Martínez. Pero los grupos mafiosos entendieron esa realidad y decidieron adueñarse de la USAC mediante la designación de un Rector afín, para lo cual montaron un burdo fraude que no generó ningún tipo de investigación porque el ente que hubiera tenido que hacerlas, el Ministerio Público, era también parte de la jugada.
No cabe la menor duda que el desafío que tendrá en muchos campos el nuevo Fiscal General es tremendo y complejo dada la cantidad de situaciones en las que deliberadamente se apañaron crímenes de diverso tipo; pero tomando en cuenta el papel que se asignó a la Universidad de San Carlos en la postulación de aspirantes a diversos cargos de gran relevancia, más todo lo que en la USAC se mueve, la investigación de los fraudes en esa casa de estudios y en todas sus facultades, así como en los colegios profesionales, deberá ser una de las tareas prioritarias de Gabriel Estuardo García Luna como jefe del Ministerio Público.
Entendiendo el papel que legalmente se asignó a la Academia con la idea de sanear nuestras instituciones y la forma en que fue cooptada y puesta al servicio del mal, es obligado que dentro del esfuerzo por enderezar el rumbo de la justicia se proceda a iniciar la depuración del mundo académico para acabar con esa putrefacción que ha causado un daño irreparable.
Si se mantienen las postuladoras, es obligado sacar a los mafiosos del control académico, empezando por el rescate de la Rectoría de la USAC.








