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Anoche el Presidente anunció que Gabriel Estuardo García Luna será el viento y marea. Personalmente, no coincido en muchas de sus decisiones y acciones, pero las comprendo como parte de esa coherencia.

Su convicción republicana lo llevó a respetar una institucionalidad cooptada y librar la batalla en esas condiciones adversas. Esta conducta política, aunque parezca sin sentido, responde a la lógica que tiene su convicción.

Pero Bernardo Arévalo logró lo que dijo, nombró al nuevo Fiscal General. Y hasta donde yo tengo conocimiento, el elegido no responde a las redes político criminales. El requisito de la idoneidad lo cumple.

Esta decisión presidencial nos abre una brecha para continuar la lucha para lograr que la cooptación de la institucionalidad que aún mantienen las redes político criminales, termine.

Para avanzar en tal dirección, la llegada de García Luna a la Fiscalía General debemos recibirla con entusiasmo, con el apoyo ciudadano para que sea una pieza clave en esa lucha contra la cooptación criminal del Estado, especialmente del poder judicial y su auxiliar, el Ministerio Público.

Empecemos confiando, fortaleciendo la legitimidad de García Luna para que libre esa cruzada por la eliminación de la cooptación criminal referida; construyamos un piso social y político que le dé el mayor sustento posible a su esperado desempeño profesional e independiente. García Luna no es el menos peor; es la persona que librará la batalla contra la cooptación criminal de la institucionalidad.

Respaldémoslo también para que no se deje arrinconar con la teoría del péndulo, con la cual pretenden inhibirlo para que no actúe contra las redes político criminales.

Pero dicho todo lo anterior, aprendamos de nuestra historia.

La CICIG, ese experimento de Naciones Unidas, a pesar de que logró romper el imaginario dominante sobre la intocabilidad de los poderes hegemónicos para actuar con impunidad, debemos reconocer que sustancialmente fracasó. Los importantes logros obtenidos se revirtieron con tal fuerza que la situación post CICIG ha sido peor que la prevaleciente antes de su existencia. Don Iván Velásquez combatió con decisión y fuerza la corrupción y la impunidad que gozan los sectores hegemónicos, tanto los tradicionales como los recientes, pero salió expulsado del país cuando los gringos le retiraron su apoyo.

Una lección importante de la caída de la CICIG cuando los gringos la abandonaron es que la defensa de los intereses nacionales no puede depender de los Estados Unidos. Quien tenga duda, el ejemplo reciente de la elección de Molina Barreto como Magistrado de la Corte de Constitucionalidad así nos lo vuelve a mostrar. 

Otra lección aprendida es la deslegitimación que puede sufrir la lucha contra la corrupción y la impunidad cuando quienes están a la cabeza de ella terminan seducidos por tentaciones políticas, como le sucedió a la respetable Thelma Aldana. 

Una lección más es que la indignación ciudadana cuando responde con espontaneidad y efervescencia a determinadas coyunturas específicas, sin que haya actores con visiones estratégicas, termina como la espuma del mar, dependiente de las mareas, que siempre son cambiantes.

En síntesis, le deseamos éxitos al abogado Estuardo García Luna. Su llegada a ese cargo es producto de la estrategia presidencial para sacar a las redes político criminales de la institucionalidad. Aprendamos las lecciones del pasado al mismo tiempo que NO nos dejamos inhibir por la amenaza de quienes usan el péndulo para meternos miedo, especialmente al nuevo Fiscal.  

La independencia política y el desempeño profesional deben ser las características principales del nuevo Fiscal General.

Adrian Zapata

zapata.guatemala@gmail.com

Profesor Titular de la USAC, retirado, Abogado y Notario, Maestro en Polìticas Pùblicas y Doctor en Ciencias Sociales. Consultor internacional en temas de tierras y desarrollo rural. Ha publicado libros y artículos relacionados con el desarrollo rural y con el proceso de paz. Fue militante revolucionario y miembro de organizaciones de sociedad civil que promueven la concertación nacional. Es actualmente columnista de el diario La Hora.

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