“El que enriquece a los súbditos tiene tantos tesoros como vasallos”. Francisco de Quevedo
Cuando el actual equipo de gobierno ganó las elecciones, era demasiado ingenuo creer que podían llevar a cabo grandes cambios estructurales en el país, pero existía una esperanza incierta que pudieran realizar algunos, que incidieran para cimentar una sociedad un poco más justa, más si tomamos en cuenta que los diputados electos eran muy pocos, y que ya algunos habían destacado por incoherentes e incoloros, algo que ya se había evidenciado desde antes de las elecciones y que se hizo patente después que asumieron.
La negociación en política es un arte, si se quieren lograr los objetivos mínimos dentro del aparato estatal, se hace necesario aprender y saber negociar hasta con el diablo, el problema es que el diablo es demasiado listo y astuto, por lo que quien se atreve a negociar con él debe ser bastante inteligente, pero más que eso, debe rodearse de buenos negociadores, pero ante todo leales más que fieles, siempre he sido de la opinión que se debe valorar más la lealtad que la fidelidad, porque la fidelidad se basa en reglas, las que son mucho más débiles de lo que creemos, mientras la lealtad se basa en la integridad y convicción personal.
El actual equipo de gobierno compuesto por ejecutivo y legislativo, ha demostrado que tienen muchos caballos de Troya a quienes abrazan, pero ante todo que no tienen colmillo para encontrar el rumbo que perdieron antes de tomar posesión, de ahí que constantemente les jueguen la vuelta, y se quedan perdidos porque no encuentran la puerta para cambiar de escenario.
En ese contexto, ya llevamos más de dos años en los que no han ganado las batallas, por lo que es previsible que pierdan al final la guerra y con ello, la esperanza de que algo pudiera cambiar, porque se han perdido tratando de limpiar las ramas, mientras el bosque sigue más frondoso, prueba de ello son las leyes que han propuesto demasiado insulsas para la situación de este país que necesita cambiar en las cosas grandes, y ellos se han quedado en las pequeñas llegando a ser insignificantes, un ejemplo de su banalidad es llamar en un discurso jóvenes y jóvenas, que no solamente pasó sin pena ni gloria, sino que no influyó en nada.
Uno de sus mayores fracasos fue la ley de leyes en cualquier democracia como lo es la Ley del Presupuesto que fue un remedo de ley por cuya aprobación entregaron mucho y no recibieron nada, porque tenemos vigente un presupuesto anterior con ampliaciones presupuestarias, manteniéndose los beneficios que entregaron, pero sin Ley del Presupuesto, otro fracaso es su ley estrella la famosa Ley de Competencia, otro elefante blanco para colocar amiguetes.
Pero el mayor fracaso fue que teniendo el Ejecutivo al completo y un legislativo en mínimos, pero con el poder del oficialismo, no hicieron nada en favor de la población, se conformaron con mantenerse negociando a lo loco, dejándose apantallar perdiendo en todas las negociaciones porque se dejaron engañar, perdieron las cortes creyendo ganarlas, porque despreciaron a los profesionales con más edad, pero también experiencia, con el iluso pensamiento que solo los jóvenes estaban capacitados por ser jóvenes, lo perdieron todo, porque los alfiles son de otros, no tienen nada de nada y siguen negociando con pérdidas.
Es lamentable que no existan estrategas que fueran marcando el camino a seguir, lo que evidencia que no estaban preparados para dar el gran paso, ya que desde el inicio se cerraron en banda viendo fantasmas en todas partes no convocaron referentes que les ayudaran para contar con los mejores cuadros, conformándose con los amigos de los amigos, sin importar la capacidad.
El agua derramada no se puede recoger, ya se dispersó, y el abandono al que fueron sometidos los que se arriesgaron a dar todo incluyendo su libertad por un sueño que se convirtió en pesadilla, tuvo como contraprestación el olvido, aunque no se esperaba nada extraordinario se recibió menos que la nada y eso es muy pero muy poco.
Cuando se toca fondo, quienes tuvieron en su mano realizar algunos cambios y no los hicieron, no tienen permiso para llorar.







