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Pese a las lamentaciones e inútiles exhortaciones de Arévalo, con ocasión de las “elecciones de segundo grado”, y de su silencio en las elecciones de rector, nos queda la esperanza de ganar sólo la fiscalía general y, con nuestro esfuerzo, la rectoría de la Usac. Las cortes seguirán siendo un desastre, en un mar plagado de corrupción e impunidad, con la CSJ podrida hasta la médula, el TSE al servicio de los sectores de derecha y una CC con ventaja de tres a dos en favor de las y los mafiosos. Si tuviésemos visión de futuro, deberíamos estar organizándonos para el necesario estallido social y/o el retorno de la lucha revolucionaria, con la segunda independencia como meta.

Muchas instituciones del Estado siguen estando capturadas por las mafias, ahora con el apoyo de Trump. Quizás, todavía logremos derrotar a las mafias universitarias, entrelazadas con las extrauniversitarias, para expulsar al usurpador de la rectoría y tener un CSU prohonestidad. Por aparte, salvo tragicomedias de última hora, Arévalo nombrará un nuevo fiscal general capaz y honesto. Hay incertidumbre; en la Guatemala de hoy nada es seguro hasta que se superan todos los amparos y “movidas chuecas”. No podemos descansar, ya que las mafias mueven todos sus tentáculos para alcanzar sus mezquinos intereses.

La correlación de fuerzas en la Usac, luego de las elecciones para rector, es favorable a las fuerzas honestas -más de cien electores contra las mafias y cuarenta que las apoyan, faltando unos pocos cuerpos por completar- y pareciera imposible que Mazariegos pueda salir electo o que uno de sus compinches obtenga los votos necesarios para la mayoría.

Sin embargo, aún pueden recurrir las mafias a nuevos golpes, un fraude a ojos vistas, para robarle el voto a diversos colegios electorales y terminar, custodiado por las fuerzas del mal, con más votos que la digna resistencia universitaria.

Igual de desastrosa es la posibilidad, si bien con escasas probabilidades de éxito, de que Consuelo Porras, aceptada ya en la lista de candidatas y candidatos a fiscal general, sin mérito alguno y utilizando su doctorado trucho, sea metida a la fuerza por la CC actual, o la que viene, en la lista de seis finalistas para el MP, para hacerla llegar a Arévalo, quien ha de tomar la decisión final. Que apareciera Porras en esa lista de seis sería una verdadera blasfemia y una afrenta; pero peor si dicho monstruoso personaje manipula con sus extorsiones y alianzas con la CC para quedarse con el puesto. Tampoco ha desaparecido del todo el peligro de que Porras sea nombrada por las mafias como magistrada de la nueva CC. Fue derrotada en sus anteriores cuatro intentos; pero existe la posibilidad de que los mafiosos decidan sacrificar sus magistraturas ya obtenidas en el CSU, accedan al amparo presentado contra esa decisión y decidan aprobar otro binomio mafioso, con Porras incluida. Todo esto sería avalado por la CC, bajo el manto de la Embajada y el CACIF. Ante estas potenciales manipulaciones, la ciudadanía debe estar lista para actuar en plena rebeldía.

Raul Molina Mejía

rmolina20@hotmail.com

Nació el 20/02/43. Decano de Ingeniería y Rector en funciones de USAC. Cofundador de la Representación Unitaria de la Oposición Guatemalteca (RUOG) en 1982. Candidato a alcalde de la capital en 1999. Profesor universitario en Nueva York y la Universidad Alberto Hurtado (Chile). Directivo de la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG).

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