En Guatemala tenemos cientos de especialistas en el arte de la magia con la que desaparecen el mejor de los proyectos para volver a ponerlo en el escenario como la herramienta perfecta para proteger un sistema que es injusto, corrupto, impune y terriblemente desigual para los ciudadanos.

Así fue que la apertura con las elecciones del 85 terminó siendo la democratización de la corrupción porque de izquierda, derecha, conservadores o liberales, todos los que llegan a ejercer el poder terminan siendo cómplices del saqueo del país y del secuestro institucional; así fue como se transformó la Firma de la Paz Firme y Duradera en un cese al fuego sin que cambiaran las condiciones que generaron el conflicto; es así como se mata de hambre a la población y se le restringe el acceso a los servicios más básicos, pero a la vez se les acusa de ser los responsables de las condiciones en que vive Guatemala.

Y hay más ejemplos como cuando se «depuró» el Congreso vendiendo la idea de limpiarlo, pero se terminó convirtiendo en el mercado de obras y la plaza del chantaje en que 158 mercaderes se desenvuelven hoy en día; o cuándo se quiso volver «académico» el sistema de las postuladoras y terminó en el método perfecto para mantener el secuestro institucional del Estado.

Recientemente, dos ejemplos claros: Hacer sentir a la población que obtuvo un triunfo y que Guatemala cambió, mientras tenemos peores representantes políticos y, también, que se logró una reforma a la Ley Electoral que no cambió nada porque no se modificó el sistema perverso de financiamiento ni se ampliaron las opciones de participación.

Pues ahora nos pueden terminar haciendo lo mismo cuando hagan su «esfuerzo» los dirigentes políticos y guardianes del sistema que terminarán aprobando lo que les dé la gana tras la socialización de las reformas, porque al fin y al cabo tienen que cumplir con lo que sus patronos, sus financistas, los dueños de los grupos de poder a quienes se deben, les autoricen a aprobar.

Estamos ante una nueva oportunidad de ver a los magos que trastocan todos los elementos para que Jalisco siempre gane. Sin embargo, y si queremos de verdad aprovechar cualquier avance que como país hayamos tenido, podríamos acudir a la obra, participar y descubrir quién y cómo es que manosean los proyectos para convertirlos en refuerzos de su sistema.

Esta puede ser la lucha entre los magos que podrían aprovechar la reforma como el método para garantizar que durante las próximas décadas no tengan amenaza a su sistema y los ciudadanos que por fin decidan enfrentarlos y reformar Guatemala.

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