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Estados Unidos, país que ahora tiene una política exterior más agresiva en muchos sitios del mundo, ha dicho por medio del nuevo encargado de negocios de la Embajada en Guatemala, John Barrett, que su país sigue detenidamente los procesos que se realizan en nuestro país para designar magistrados del TSE, de la CC y Fiscal General, agregando en una entrevista a Prensa Libre que “no vamos a tolerar que haya contaminación de narcos, de criminales o gente asociada con esas personas y menos que vayan a tener un lugar, una presencia de relevancia en esas posiciones tan importantes de la institucionalidad”.

Obviamente el diplomático sabe de qué está hablando, puesto que en Guatemala todo empezó con un acuerdo entre los ladrones de los fondos públicos para copar instituciones vitales del sistema de justicia a fin de garantizarse impunidad. Pero el resultado ha sido catastrófico, pues los mayores beneficiarios de esa contaminación que destruyó componentes de nuestro Estado de Derecho fueron cabalmente los narcotraficantes y las pandillas porque tienen suficiente dinero, armas y poder, para poner en cintura y a trabajar para ellos a quienes creyeron que tenían al país bajo su control.

Ahora mismo, en la elección de Presidente de la Corte Suprema de Justicia participa como aspirante una persona sancionada por Estados Unidos por hacerle favores a los narcos y por las otras instancias de elección para la CC, hay varios que representan a actores del narcotráfico. En la política nacional se están moviendo diligentemente esos mismos grupos para manejar hasta a sindicatos, como los portuarios, además tener abundantes diputados y hasta para disponer en ocasiones de la Presidencia de la República gracias a los millones que pueden mover para realizar propaganda a favor de sus aliados.

Vimos cómo el “sistema de justicia” quiso beneficiar a Néster Vásquez para que lograra ser electo por el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala para seguir en la Corte de Constitucionalidad, pero el tiro les salió por la culata porque, gracias a Dios, en Guatemala algunas personas están tomando conciencia de lo que significa haber permitido ese terrible control que las mafias ejercen sobre el Estado y, especialmente, sobre la administración de justicia.

La declaración del encargado de negocios debe haber caído como balde de agua helada a quienes hicieron cabildeo en Washington para quitar al anterior embajador y al ministro consejero, suponiendo que vendría alguien a ayudarlos a botar a Arévalo y afianzar el sistema de impunidad del que se aprovechan las mafias de todo tipo. El resultado ha sido totalmente contrario y los que están en la mira son los operadores de la corrupción, los sinvergüenzas que han hecho tanto daño al país.

La contaminación de narcos, de criminales o gente asociada a esas personas es justamente lo que provocaron los ladrones de fondos públicos con su manoseo del sistema y eso está probado, a pesar del esfuerzo realizado para lograr que Washington les diera su bendición tras gastar millones en cabildeo para consolidar su sucio poder.

Redacción La Hora

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