Jorge Santos

jsantos@udefegua.org

Defensor de derechos humanos, amante de la vida, las esperanzas y las utopías, lo cual me ha llevado a trabajar por otra Guatemala, en organizaciones estudiantiles, campesinas, de víctimas del Conflicto Armado Interno y de protección a defensoras y defensores de derechos humanos. Creo fielmente, al igual que Otto René Castillo, en que hermosa encuentra la vida, quien la construye hermosa.

post author

Recientemente en Francia y en repetición de un hecho histórico realizado ya varias veces, las fuerzas políticas de izquierda, progresistas y democráticas, sociales y populares del espectro más amplio, se articulan y forman el Frente Popular para contener el avance del fascismo y la extrema derecha en su país.  Y es que, aunque pareciera algo sencillo no lo es y aunque pareciera algo que sólo representa pegar a las distintas fuerzas, tampoco lo es.  La construcción de un Frente de esta naturaleza implica al menos los siguientes elementos: a) una lectura exacta del contexto histórico y la compresión de las amenazas presentes y futuras, no sólo para los partidos políticos y movimientos sociales, sino para la sociedad en su conjunto, b) la construcción de una agenda estratégica que plantee los mínimos básicos que el Frente Popular defenderá, así como la agenda máxima ideal a perseguir y, c) implica dejar de lado la agenda propia e individual de cada fuerza, para poder construir un referente mucho más amplio y poner lo mejor de cada uno y una para construir algo colectivo.

Y es que no es poca cosa, lo que sucede en Francia y en el mundo, como para no comprender la urgente necesidad que hay de aglutinar, articular, unir fuerzas, derrotar a aquellas fuerzas políticas, del sector privado y otras fuerzas fácticas que sólo persiguen la ampliación de los privilegios que han ostentado, profundizar la expoliación de la fuerza de trabajo y la destrucción y/o saqueo de los recursos naturales. Ojalá que lo sucedido el domingo recién pasado sea un ejemplo claro para el resto de países y en particular para Guatemala, que está en su peor avanzada de las fuerzas de derecha y extrema derecha y de grupos mafiosos organizados para tomar el control del Estado y desde ahí, el destino de las y los guatemaltecos.

Los pueblos organizados, los movimientos sociales y populares, organizaciones no gubernamentales, incluso sectores muy amplios de la sociedad guatemalteca, hemos venido alertando los enormes riesgos que implica que los partidos políticos, nuevos o no, de la derecha o la extrema derecha, lleguen al poder en el país y las gigantescas amenazas que esto implica para la población, en cuanto a sus ya deterioradas condiciones de vida y en cuanto a la garantía de sus derechos humanos y libertades fundamentales.  Es ahí donde radica nuestra urgente necesidad de construir un referente político, social y popular que derrote y vaya derrotando las posibilidades de que estos grupos lleguen al poder, como lo han hecho durante ya más de 60 años en el país.

Es una pena que el presidente Arévalo haya preferido reunirse con un grupo de “exmilitares” si cabe la palabra, organizado para ejercer chantaje y ofrecer al mejor postor que les sea útil para intercambiar favores, al mejor estilo del clientelismo político, que con una organización campesina e indígena histórica en el país, en un momento en donde el Organismo Ejecutivo se ve cada vez más aislado frente a los grupos criminales. La gran tarea es construir dicho Frente Popular y derrotar desde ya a las fuerzas criminales de derecha, antes de que ellos acaben con lo poco de país que nos queda.

Artículo anteriorUltraje a la Usac continúa con el falso rector Mazariegos
Artículo siguiente¿Un mundo mejor?