Juan Jacobo Muñoz Lemus

juanjacoboml@gmail.com

"Guatemalteco, médico y psiquiatra"

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Personajes: Esperanza, Caridad, Refugio, Dolores, Angustias, Socorro, Amparo, Piedad.
-Esperanza: Gracias chicas por haber venido a esta su casa, no veo mejor forma de empezar el año que con mis amigas de toda la vida.

-Refugio: Al contrario, todas comentamos que fue una excelente idea reunirnos una vez más; una ya no sabe cuándo será la última vez. Recordemos que algunas de nosotras ya se nos adelantaron.

-Angustias: Yo por poco y no vengo, no me animaba a venir sola, pero pasó por mi Caridad y aquí estoy.

-Dolores: Yo tomé antes de salir una dosis doble de mi analgésico, me cuesta hasta dar un paso. Solo vine porque era con ustedes.

-Amparo: Yo me vine con Piedad, nos vino a dejar mi nieto, tan lindo.

-Piedad: Si, vieras que patojo tan agradable, y tan guapo.

-Socorro: A mí me pidió mi hija uno de esos carros que se llaman Uber y me trajo cabal; no me podía perder la reunión. Me encanta oírlas platicar para saber cómo están viviendo sus vidas y cómo las resuelven.

-Caridad: ¡Ay! Creo que la vida solo se va a resolver cuando nos retiremos de ella, es inevitable porque una dura toda su vida. Y aunque parezca blasfemia, en mis manos encomiendo mi espíritu.

-Dolores: Si lo sabré yo, cuando una se esfuerza solo en sentir, ya no sabe ni siquiera lo que siente, y más que una historia lo que se tiene es pura histeria.

-Amparo: Coincido, yo misma me he tenido que dejar de exigir que a la fuerza me guste lo que me conviene, porque las buenas decisiones no son solo cosa de gustos. Fallé muchas veces porque idealicé demasiado muchas cosas.

-Esperanza: Idealizar demasiado parece un pleonasmo, como decir atrocidades de la guerra o político corrupto, jajaja. Creo que idealizar ya es demasiado. Cualquier cosa llevada al extremo acaba con la esencia de la idea original; es lo malo de vivir yendo de un extremo a otro.

-Refugio: Hablar muchas veces es contradecirse, mejor sería no decir nada. Peor en la juventud que siempre es un problema. Juventud que se pasa rápido, por cierto. Ustedes ya saben que yo fui muy bocona de joven. Dije muchas cosas de las que me arrepiento, y aunque muchas veces no fue con mala intención me dio problemas.

-Socorro: Creo que una persona inteligente no debería ofenderse con mensajes negativos; hay que entender el momento del mensaje, para qué viene y de quién viene. La mayoría de las cosas de los demás, no son algo personal; pero como ya se sabe, involucrarse con alguien obliga a no ser objetivo. Son las cosas del ego, que siempre anda inflamado. A veces uno siente que tiene tanto que decir, pero para qué.

-Angustias: Tantos errores cometidos. Yo me dediqué a buscarle sentido a no encontrarle sentido a nada, solo para estar siempre inconforme y no sentir que estaba estancada en alguna rutina. Aquí entre nosotras, la cosa era quejarme. Algo así como decir que una quiere que la quieran, pero no quiere querer; y aquí estoy, insatisfecha. No cabe duda de que lo mejor para predecir el futuro es el pasado.

-Amparo: Todos los seres humanos tenemos por derecho y por obligación que estar insatisfechos; lo que le sigue al deseo es el desencanto, eso está claro porque el deseo solo es fantasía. Pero le reclamamos a la vida como si fuera un ser vivo. No hay duda de que la lógica de uno puede ser la locura de otro. Las cosas solo tienen sentido para una, no para los demás; y para acabarla de amolar, todo depende del día.

-Piedad: Tenemos que aprender a perdonarnos a nosotras mismas; aprovechemos que apenas inicia un nuevo año. A esta edad sabemos bien que sumar no es acumular, que dar no es tener un intercambio a cambio, y que todas las zonas cómodas son incómodas porque solo son refugios; sin agraviar al presente claro, ja ja.

-Caridad: Cuando éramos jóvenes nos sentíamos iluminadas, con el sol en el cenit no veíamos nuestra sombra. Ahora que ya estamos en el crepúsculo de la vida, las sombras son alargadas y las podemos ver. Es tiempo de tener más conciencia de nosotras mismas con lo bueno y con lo que no lo es tanto; algo así como un despertar del alma.

-Esperanza: Si, hay que reflexionar sobre las cosas que importan. Ninguna de nosotras tuvo la vida que imaginó. Es curioso como necesitaron juntarse el talento con la suerte y la ocasión, para que las cosas pasaran y la historia nos divisara alguna vez. Por eso no nos salieron tantas cosas, y tuvimos que aprender a evitar lo que nos alejaba de la vocación y la pasión. La vida es una búsqueda de equilibrio entre ideales, potencia y realidad, para crecer lo más que sea posible sobre la base de la verdad.

-Dolores: Algo tarde para esa revelación, ya somos viejas. Ahora solo nos queda aconsejar y no sé qué tanto. Algunas verdades pueden ser despiadadas y promover más angustia que bienestar, no en balde existen las mentiras piadosas.

-Angustias: Si no fuera esa historia sería otra, y me estaría quejando. Ya se los dije, la cosa es quejarse. Quise lo mejor en mi vida, pero no le di a mi vida lo mejor, qué paradoja y que círculo tan autodestructivo.

-Amparo: Podríamos decirles a nuestros seres queridos que es mejor ir de abajo para arriba y no empezar nada con calificación perfecta para luego desilusionarse. Que hay que hacer cosas que se quieren hacer, aunque no salgan tan bien, y que sería peor no hacerlas. Y que equivocarse es irremediable pero no imperdonable.

-Socorro: Y que cualquier comportamiento desproporcionado, innecesario e impulsivo, avisa un complejo. Y lo más gracioso, que un complejo siempre es una mentira.

-Caridad: Es difícil mantener el paso, una se equivoca irremediablemente, es cierto, pero vale la pena seguir intentándolo. Tropezar y levantarse es la única forma de avanzar.

-Esperanza: Cuesta vivir solo con los principios, es más fácil con el carácter, o debo decir con los defectos, principalmente cuando nos asustamos o nos enojamos. En algún punto hay que decirles a los nuestros que es necesario aceptar que muchas veces el enojo es innecesario, y que solo viene de la frustración que provoca sentirse menos.

-Piedad: Habría que avisarles también, que es necesario sacar la casta en las cosas diarias que son pequeñas; y no querer fingir que se tiene una solo en las grandes ocasiones. Al aprender las bases de ser una misma, el resto emergerá desde el interior; la intuición y el talento son las que dominan con pasión una tarea y que nunca se llega a la perfección, que solo hay un proceso y un progreso. La ruta es infinita y no alcanza con toda la vida, que además no deja de cambiar porque esa es su esencia.

-Dolores: Yo podría contar que mi mayor preocupación ahora no es la de hacer algo y arrepentirme, sino tener claro de lo que soy capaz cuando me dejo tentar, y que me cuesta tener la fortaleza para evitar caer en tentaciones. Mientras más veces le digo que sí a algo; más difícil se me hace poder decirle que no.

-Caridad: Pues sí, hay que tenerse paciencia; pero no la de la espera pasiva, sino la de la actividad productiva que sabe respetar al tiempo. Hace años que no me gusta recibir flores, las pobrecitas son cadáveres; tal vez por eso ahora prefiero plantarlas y cultivarlas, creo que es algo espiritual para mí. Parte de mi riqueza es haber podido cambiar de opinión sobre muchas cosas. Ahora sé que respetar mi opinión no es imponerla, sino colocarla en una dimensión justa, aunque a veces no sea tan fácil.

-Refugio: Ya no me voy a presionar tanto con la seguridad de estar en lo correcto, aunque lo voy a intentar en lo posible con un esfuerzo que sea realmente honesto. Voy a tomar el pasado para aprender, el futuro solo para soñar y el presente para hacer lo que pueda; y voy a procurar no tenerme lástima.

-Amparo: Tenemos que confiar en nosotras por las experiencias que hemos vivido, y no para ser autosuficientes, porque necesitamos de los demás para seguir aprendiendo. Estar bien con nosotras mismas es lo que mejor nos puede acercar a los demás para convivir en paz, sin exigirles tanto. Hay un punto en lo más íntimo de nuestro ser donde siempre estaremos solas, nadie puede llegar hasta allí.

-Socorro: Y ahora, queridas de toda la vida; es momento de recordar a las amigas que ya no están, especialmente Consuelo y Soledad, que tanto nos obsequiaron. No sabemos cuál de nosotras será la próxima, todas estamos en la fila, pero no estamos haciendo cola.

-Esperanza: Gracias por estar aquí. Brindemos por todo lo aprendido, que todo sea bueno para nosotras, y que podamos ser una influencia amorosa para quien nos necesite.

-Todas: ¡Feliz Año Nuevo!

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