POR GRECIA ORTIZ
gortiz@lahora.com.gt
Las personas damnificadas que permanecen en los dos albergues ubicados en Santa Catarina Pinula, luego del desastre ocurrido tras el deslizamiento de tierra del pasado primero de octubre que acabó con la vida de centenares de familias que residían en el lugar, expresaron en entrevistas realizadas por La Hora Departamental su desconcierto ante lo que sucederá con sus vidas, pues perdieron sus viviendas y pertenencias; incluso varios de ellos a más de un ser querido.
LucÍa, una de las personas afectadas que se encuentra en el albergue del antiguo salón Municipal, relató que dentro del lugar, sí se le brinda atención a sus necesidades, en lo que se refiere a alimentación, cuidados e higiene diaria, aunque únicamente cuentan con una regadera y eso dificulta su situación, pues varios de los afectados laboran; también añadió que los niños se desesperan en el lugar.
Al preguntarle sobre el futuro, comentó que aún les resulta desconcertante, pues la vivienda en donde residía junto a toda su familia ya no puede ser ocupada por el riesgo que se corre, y por ello junto a los más de 20 familiares que tiene deberán encontrar una casa en alquiler, reiterando que no es su deseo retirarse del municipio, pero naturalmente sí del lugar del desastre. Asimismo expresó que en ningún momento fueron advertidos del peligro que corrían en el lugar.
Resguardada en el mismo albergue estaba Canuta de Jesús Pineda, de 72 años originaria del municipio de Palencia y por 44 años ha vivido en el municipio de Santa Catarina Pinula en “El Cambray II”, hasta esa noche que calificó como inolvidable en su vida.
Asimismo respondió que sí se le había advertido que el lugar en donde vivían era de alto riesgo, puesto que en varias ocasiones habían llegado al albergue a fin de resguardarse.
“Ya habíamos venido como tres veces aquí, cuando fue el huracán Mitch en 1998, también hubo un derrumbe en la zona 14, y además el río se desbordó varias veces. Pero no había pasado algo así como ahora”, afirmó.
Pineda recordó que la noche del desastre, se encontraban reunidos con su familia y escucharon un fuerte estruendo afuera, así que decidieron junto a sus nietas y su hija, salir a ver que había sido ese sonido, en el que además se interrumpió el fluido eléctrico del lugar.
“Mi hija y mi nieta iban abriendo la puerta cuando vieron todo eso, milagro de Dios tan lindo que es, que todavía me las dejó vivas, él es muy grande, hubo tanta muerte, habían unos vecinos que vivían cerca del río y todas esas casas desaparecieron y también unas casitas en donde habían unos condominios, de ahí para abajo no quedó nada”, comentó.
Pineda respondió que si bien su casa no quedó destruida ya no piensan regresar, pues ahora están conscientes junto a su familia del peligro que corren en el lugar, además de que les han ofrecido ayudarles con una vivienda.
“A ver si primero Dios nos dan un pedacito de terreno, aquí –las autoridades– nos han dicho que nos van a ayudar, que tengamos paciencia, aunque no sabemos para donde nos van a mandar, no sabemos si podremos sacar nuestras cositas, pues hay rumores de que van a rellenar todo y lo volverán cementerio”, reiteró.
Alba Sen junto a su esposo y sus tres hijos sobrevivieron al desastre, no así sus papás y cuatro hermanos quienes murieron en el lugar; ahora deben afrontar la vida sin sus seres queridos, además de que no cuentan con un hogar.
Sen comentó que tenían más de 20 años de vivir en “El Cambray II” y nunca recibió alguna alerta de parte de las autoridades, asimismo manifestó su preocupación de no contar con una vivienda para su familia, “en lo personal solo saqué ropa, y ponchos para mis hijos, es poco, pero solo para ellos es en lo que uno piensa”.
SIN VESTUARIO, NI CALZADO
Si desea colaborar con la familia de Alba Sen puede hacerlo, pues debido a la premura en que ocurrieron los eventos, no cuentan con ropa para la familia, por lo que agradecerían donativos para ella, su esposo, sus tres niños varones y su niña.
Otro aspecto que destacó es que no cuentan con zapatos y únicamente usan sandalias; por ello solicitó que si alguien tiene la posibilidad de donarles calzado a ellos, sería en talla 36, para su esposo en talla 39 o 40, en tanto su hijo de 7 años talla 33, el de 4 años 28 a 29, el de 13 en talla 37, y su hija de 17 años necesita calzado número 35. Quien desee puede comunicarse al 42715034, en donde le brindarán mayor información.
“A ver si primero Dios nos dan un pedacito de terreno, aquí –las autoridades– nos han dicho que nos van a ayudar, que tengamos paciencia, aunque no sabemos para donde nos van a mandar, no sabemos si podremos sacar nuestras cositas, pues hay rumores de que van a rellenar todo y lo volverán cementerio”.
CANUTA PINEDA“Mi hija y mi nieta iban abriendo la puerta cuando vieron todo eso, milagro de Dios tan lindo que es, que todavía me las dejó vivas, él es muy grande, hubo tanta muerte, habían unos vecinos que vivían cerca del río y todas esas casas desaparecieron y también unas casitas en donde habían unos condominios, de ahí para abajo no quedó nada”.
CANUTA PINEDA








