Félix Loarca Guzmán

Según el Diccionario de la Lengua Española, fiasco significa mal resultado, fracaso. Y las elecciones generales celebradas en Guatemala el pasado domingo fueron, precisamente, un fracaso, no por deficiencia en la organización a cargo del Tribunal Supremo Electoral, TSE, sino por la hegemonía de un sistema político agotado que no da para más.

En estas votaciones se reflejaron claramente las manifestaciones de la crisis política que ha estado sacudiendo al país desde el pasado mes de abril, luego del descubrimiento de una banda criminal dedicada la defraudación aduanera, que estaba enquistada en las altas esferas del gobierno.

Hay que reconocer que hubo una impresionante afluencia de los ciudadanos a los centros de votación, refrendando su compromiso en favor de la democracia y la reforma política.

Pero frente al entusiasmo del pueblo por lograr los cambios que la sociedad necesita, hubo diferentes actos de manipulación como el acarreo de ciudadanos y la compra de votos, desnaturalizando el alto fervor cívico y democrático del evento.

Las elecciones resultaron empañadas por diversos actos de violencia en algunos departamentos, por el rechazo a la reelección de Alcaldes Municipales, algunos de ellos quienes tienen más de doce años de estar en esos puestos.

También son desalentadores los resultados electorales, especialmente por la reelección de más de 70 diputados, algunos de ellos señalados por el Ministerio Público y la CICIG, de estar vinculados con actos al margen de la ley.

El Partido Lider y el Partido Patriota, tendrán 64 diputados, lo que les garantiza la alianza perversa con la cual vienen actuando desde hace un tiempo. Hay que destacar que en estas elecciones hubo un voto de castigo en contra del Partido Lider y su candidato Manuel Baldizón, por su permanente burla a las normas electorales y su apoyo al gobierno del presidente Otto Pérez Molina.

El voto anti Baldizón, es el que tiene a Jimmy Morales, con un porcentaje que lo consolida en el primer lugar de los resultados electorales y la alta probabilidad que pueda convertirse en el nuevo Presidente de la República.

Cada día aumenta el convencimiento que el sistema político ha colapsado y que en las actuales condiciones, no es posible lograr la transformación de Guatemala por la vía electoral.

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