Foto La Hora/José Orozco

Hoy arrancó oficialmente la campaña electoral y no solo no sabemos quiénes están inscritos y quiénes no, sino que su efecto es que están tapizando el país con vacíos carteles en los que aparecen símbolos y rostros, pero ni ahora ni en el resto del proceso podemos esperar un amplio, sano y profundo debate de la realidad nacional y sus soluciones. La época de proselitismo solía ser de propuesta, discusión y análisis de los problemas del país y, antaño, los políticos presentaban sus planes de gobierno enfocados en la solución de las dificultades y la generación de políticas para impulsar mayor desarrollo de la población.

Todo eso pasó a la historia porque la política dejó de ser lo que era y a ella se dedican, sobre todo, aquellos que la entienden como lo hace un conocido fiscal que dice que se deben dedicar a “lo suyo”, es decir, a buscar recursos, generalmente mal habidos y más ahora que el narcotráfico tiene tanta cabida, para comprar los votos que les abran el arca de manera que en 4 años pasen a mejor vida. Cuando ese fiscal recordó a un candidato que deje de meterse en temas como la administración de la justicia y que haga lo que hacen los políticos, le estaba diciendo justamente que buscara a esos narcos que se han convertido en dueños del sistema porque ellos son los que ahora ponen y quitan presidentes, diputados y alcaldes.

Cuesta hasta recordar quiénes son los candidatos inscritos porque es tal la cantidad que nadie puede llevar la cuenta de todos los que aspiran a un puesto en su distrito electoral. Si no alcanzamos a recordar a todos los que buscan la presidencia y vicepresidencia, menos vamos a conocer a los candidatos de listado nacional y distrital para integrar el Congreso, así como las diferentes corporaciones municipales.

Pero lo más importante es que, haciendo un alto en el camino, no se vislumbra alguien que esté dispuesto a hablar de la realidad del país, de la destrucción de las instituciones y de cómo rescatar la democracia que agoniza en manos de un Tribunal Supremo Electoral que cada día se empeña más en acabar con su credibilidad. Canciones y carteles, además de los payasos en las tarimas, son el elemento fundamental de las campañas políticas que hoy inician con una propuesta, cuando la hay, como la del actual Presidente que juró y perjuró que acabaría con la SAAS y el Parlacen.

Normalmente, las campañas son período de debate con esperanza, pero aquí se convierten en el burdo esfuerzo por gastar más y decir la mayor mentira.

Redacción La Hora

post author
Artículo anteriorPerversión de la justicia expuesta en la Biblia
Artículo siguienteMessi va por los 100 goles con Argentina ante Curazao