Marchan estudiantes de bachillerato en la capital chilena en demanda de mejoras en la infraestructura de sus escuelas y en las becas de alimentación. Foto La Hora: EFE

Desconocidos incendiaron el jueves dos autobuses del transporte público durante una marcha de unos 300 estudiantes de bachillerato en la capital chilena en demanda de mejoras en la infraestructura de sus escuelas y en las becas de alimentación.

Esta semana se han destruido cuatro autobuses con bombas incendiarias, lo que preocupa al gobierno del presidente Gabriel Boric -un exdirigente estudiantil- que la víspera anunció seis querellas judiciales por destrucción de bienes públicos y ataques a personas.

Las protestas estudiantiles llevan meses y tradicionalmente son pacíficas hasta que presuntos infiltrados empiezan a levantar barricadas, lanzan bombas incendiarias a la policía e interrumpen el tránsito.

Los estudiantes marcharon por varias cuadras hasta que grupos pequeños empezaron a enfrentarse con la policía, que los dispersó con chorros de agua. Poco antes encapuchados hicieron bajar a los conductores y pasajeros de dos autobuses y los destruyeron con bombas incendiarias, dijo la policía. También se lanzaron bombas a un cuartel miitar, dijo a la prensa el comandante Jean Pierre Iribarra de la División de Ingenieros del ejército.

Hace algunos meses los estudiantes de las cinco escuelas de bachillerato más reconocidas de la ciudad retomaron con fuerza las protestas para exigir soluciones a problemas de infraestructura de sus escuelas, situación reconocida por el ministro de Educación, Marco Antonio Ávila, que en mayo anunció una inversión de unos 11 millones de dólares para mejorar los recintos. También exigen mejorar los almuerzos que reciben alumnos becados.

Antes del inicio de la marcha Ávila se reunió con nueve dirigentes estudiantiles, aunque varios se retiraron de la cita, entre ellos Amaya Arias, quien advirtió que «la movilización no va a parar ni cesar hasta que se nos dé educación digna». La convocatoria del jueves también incluyó «evadir torniquetes» para acceder a las estaciones del subterráneo, donde se generaron algunos desórdenes que obligaron a cerrar temporalmente al menos cuatro estaciones. El subterráneo moviliza a diario a unos dos millones de personas.

 

La evasión de los torniquetes por estudiantes recuerda situaciones similares en octubre de 2019, cuando sus protestas diarias contra una pequeña alza en los pasajes del subterráneo fueron seguidas por un violento estallido social que derivó en dos plebiscitos: uno en 2020 cuando el 78% del electorado votó por una nueva constitución y el segundo, el domingo último, cuando un 62% de los votantes rechazó una propuesta de nueva carta magna escrita por una convención elegida democráticamente.

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