Crédito de imagen: Reproducción Asistida ORG
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Sus aspectos generales

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es un trastorno endocrino heterogéneo, caracterizado por menstruaciones irregulares, hiperandrogenismo y ovarios poliquísticos. Las manifestaciones clínicas incluyen oligomenorrea o amenorrea, hirsutismo y frecuentemente infertilidad. Los factores de riesgo para PCOS en adultos incluyen diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 y diabetes gestacional. La resistencia a la insulina afecta del 50% al 70% de las mujeres con SOP, lo que lleva a una serie de comorbilidades que incluyen síndrome metabólico, hipertensión, dislipidemia, intolerancia a la glucosa y diabetes.

Una alta prevalencia de PCOS o sus características entre familiares de primer grado, sugiere influencias genéticas. Los factores prenatales incluyen alto peso al nacer en niñas nacidas de madres con sobrepeso, virilización congénita y bajo peso al nacer. Los factores de riesgo que aparecen más tarde en la niñez incluyen pubarquia prematura, pubertad precoz central atípica, síndromes de obesidad, acantosis nigricans y síndrome metabólico. Un historial de aumento de peso a menudo precede al desarrollo de las características clínicas del SOP.

Un primer problema: El SOP no se puede prevenir por completo, porque la mayoría de los casos se adquieren genéticamente, aunque la forma en que se hereda es poco conocida. Sin embargo, es evidente que existe un vínculo entre los genes de una mujer y las malas elecciones de estilo de vida que la hacen más susceptible a desarrollar SOP. En consecuencia, la prevalencia del síndrome de ovario poliquístico (que varía según los criterios que se utilicen para hacer el diagnóstico) alcanza entre un 15 % y un 20 %. Se ha demostrado que seguir un estilo de vida saludable, reduce el peso corporal, la grasa abdominal y la testosterona, mejora la resistencia a la insulina y disminuye el hirsutismo en mujeres con SOP. Aunque no se requiere la demostración de resistencia a la insulina para hacer el diagnóstico de SOP, está claro que la resistencia a la insulina juega un papel destacado en el SOP.  Las mujeres con SOP también corren un mayor riesgo de sufrir una serie de trastornos de salud mental, como depresión, trastorno bipolar, ansiedad y trastornos alimentarios.

 

El manejo del SOP

Es evidente que lo que se sabe sobre el síndrome aún es pobre y ha sido poco organizado y puede presentarse con un amplio espectro de signos y síntomas, que incluyen acné, hirsutismo, obesidad, irregularidades menstruales e infertilidad. Estos son causados por el exceso de andrógenos, la anovulación, la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico resultante. La etiología precisa del SOP aún no está clara, pero es probable que sea una interacción compleja de factores genéticos y ambientales que deberán a estudiarse más a profundidad. Pero no cabe duda que la ansiedad y la depresión son síntomas insidiosos que es importante reconocer temprano.

Un primer problema es su detección temprana en niñez y adolescencia. Usualmente el manejo de estas pacientes por el médico se restringe a aliviar los problemas de angustia, las irregularidades que ve la paciente y rara vez incluye la detección de diabetes mellitus tipo 2, dislipidemia e hipertensión, androgenismo, etc. Poniendo énfasis en el bienestar psicológico debido a los efectos sobre la apariencia física y no sobre el origen y etiología de la problemática de la patología de la mujer.

El tratamiento debe estar dirigido al fenotipo, a funcionamiento hormonal fisiológico de órganos y expectativas personales de cada paciente, como el deseo de embarazo. La dieta y el ejercicio son componentes importantes en el tratamiento de pacientes con SOP y la obesidad, pero no los únicos.

Hay cosas en que un médico y la paciente deben prestar atención: Es importante considerar el SOP en cualquier mujer en edad reproductiva que presente síntomas de exceso de andrógenos (p. ej., acné, hirsutismo y/o irregularidades menstruales). Pero también entender que no solo las obesas o con sobrepeso pueden presentarlo, también mujeres con peso normal y, por otro lado, contrariamente a la creencia popular, la presencia de ovarios poliquísticos en la ecografía no es esencial para el diagnóstico de SOP.

Aprendamos una cosa: El SOP es un síndrome o un grupo de síntomas, por lo que un solo signo o síntoma no es suficiente para un diagnóstico. Los criterios que utilizan los médicos para tratar esta afección son los siguientes: dos de estos tres criterios significan fuerte posibilidad de SOP

Exclusión de otras patologías que presentan hiperandrogenismo y y/o oligoovulación
Exclusión de otras patologías que presentan hiperandrogenismo y y/o oligoovulación

El hiperandrogenismo se puede definir clínica o bioquímicamente. Las características clínicas incluyen hirsutismo, acné y pérdida de cabello de patrón masculino. La morfología del ovario poliquístico en la ecografía, se define como un ovario que contiene 12 o más folículos que miden entre 2 y 9 mm de diámetro y/o un ovario con un volumen superior a 10 ml.

El diagnóstico de SOP, requiere la exclusión de otros trastornos como el embarazo, la disfunción tiroidea, la hiperprolactinemia, el síndrome de Cushing, la hiperplasia suprarrenal congénita no clásica y los tumores secretores de andrógenos.

Las mujeres con SOP tienen un alto riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 (T2DM) y resistencia a la insulina. Pero también tiene otras características que suele pasarse por alto y necesitan consideración de médicos y pacientes.  Se puede considerar la detección de la enfermedad de las arterias coronarias y la apnea obstructiva del sueño (OSA, por sus siglas en inglés) en mujeres con alto riesgo. La obesidad aumenta el riesgo de cáncer de endometrio hasta tres veces en mujeres con SOP. La deficiencia de hierro es común y puede contribuir a la fatiga y la alopecia androgénica. Hay también casos de hidradenitis supurativa o acné inverso, es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel la cual afecta el epitelio folicular terminal de las glándulas apocrinas caracterizada por la aparición recurrente de nódulos, trayectos fistulosos o abscesos purulentos típicamente en áreas intertriginosas (en axilas), aunque no es exclusiva del síndrome.

También ha habido estudios que han sugerido una mayor tasa de cáncer de endometrio y de mama entre mujeres con SOP. Se ha demostrado que las características anovulatorias (estrógeno sin oposición, progesterona insuficiente) provocan un crecimiento de tejido proliferativo en el endometrio, lo que lleva a un carcinoma.

 

Hay un hecho que es de resaltar. Se han realizado pocos estudios que comprendan el SOP en toda su complejidad. A los médicos entonces, les resulta difícil sumar dos más dos en este problema para su diagnóstico. La etiología de esta enfermedad y por consiguiente el tratamiento no se ha entendido bien. A lo más que se afirma aun sin buenas bases, es que en el SOP es una condición poligénica familiar que se atribuye tanto a factores genéticos como ambientales.

Hay una plétora de implicaciones para la salud que se han asociado con el diagnóstico de PCOS, muchas de las cuales constituyen complicaciones de por vida. Uno de los riesgos más comunes incluye la presencia de anomalías metabólicas y sus manifestaciones asociadas. La obesidad está presente en al menos el 30 % de las pacientes con SOP, con informes de hasta el 61-76 % en los Estados Unidos y Australia. Recientemente, la obesidad se ha clasificado como un estado de inflamación de bajo grado debido a la producción excesiva de citocinas, adipocinas y otros reactivos. Pero ¿la inflamación es causada por el síndrome de ovario poliquístico o es el resultado de la obesidad u otros problemas metabólicos? Hasta donde sabemos, aún no se sabe. Pero aprendamos algo: Aunque las mujeres con SOP son más propensas a tener sobrepeso que las mujeres sin la afección, la relación entre el SOP y el peso sigue sin estar clara. De manera alentadora, incluso una pequeña cantidad de pérdida de peso puede mejorar los síntomas del SOP.

La parte mental es otro aspecto importante: Además del deterioro de la calidad de vida, la prevalencia de la ansiedad, la depresión y la autopercepción deficiente también son más altas entre las mujeres con SOP. Se recomienda que todas las mujeres con SOP se sometan a un examen psicológico y realicen las intervenciones adecuadas cuando sea necesario. Esto no es de sorprender, ya que los principales fenotipos de este síndrome (obesidad, infertilidad, hirsutismo) son problemas importantes que sin duda causarían estrés psicológico en cualquier paciente especialmente adolescentes y jóvenes.

Finalmente, el síndrome de ovario poliquístico es una causa de irregularidad menstrual que conduce a la infertilidad, pero no solo es y debe decirse SOP = infertilidad. De hecho, muchos estudios en que las mujeres con SOP hablaron, afirmaron que el miedo a la infertilidad, les causaba angustia psicológica duradera. Sintieron presión para concebir temprano, tuvieron conversaciones difíciles con sus parejas y algunas incluso modificaron sus objetivos de paternidad y ya no planearon tener hijos.

 

En resumen:

El síndrome de ovario poliquístico se está convirtiendo en un trastorno más prevalente entre las mujeres en edad reproductiva con complicaciones de por vida. Uno de los aspectos más desafiantes de este síndrome son sus criterios diagnósticos ambiguos y su gran complejidad de características. Se necesita más investigación sobre la genética y la fisiopatología del SOP, para determinar mejor los factores de riesgo y preventivos, así como las modalidades de tratamiento exitosas. Se ha establecido que la patogenia del SOP probablemente tiene la influencia de la genética, además de factores ambientales como la dieta y el estilo de vida.


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Modificada 22/11/2023 para añadir créditos

Alfonso Mata
Médico y cirujano, con estudios de maestría en salud publica en Harvard University y de Nutrición y metabolismo en Instituto Nacional de la Nutrición “Salvador Zubirán” México. Docente en universidad: Mesoamericana, Rafael Landívar y profesor invitado en México y Costa Rica. Asesoría en Salud y Nutrición en: Guatemala, México, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica. Investigador asociado en INCAP, Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubiran y CONRED. Autor de varios artículos y publicaciones relacionadas con el tema de salud y nutrición.
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