Roberto Arias

El día de ayer, viernes 5 de junio, se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente. El Día Mundial del Medio Ambiente fue establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas, en su resolución del 15 de diciembre de 1972 con la que se dio inicio a la Conferencia de Estocolmo, Suecia, cuyo tema central fue el ambiente. Se celebra el 5 de junio de cada año desde 1973.

Cuando pienso en los aspectos ambientales me retrotraigo al pensamiento sobre la Teoría del Caos, particularmente al Efecto Mariposa. La Teoría del Caos tiene como principal representante al químico belga Ilya Prigogine, y plantea que el mundo no sigue estrictamente el modelo del reloj, previsible y determinado, sino que tiene aspectos caóticos.

Un ejemplo típico de la Teoría del Caos es el clima. Los procesos de la realidad dependen de un enorme conjunto de circunstancias inciertas, que determinan por ejemplo que cualquier pequeña variación en un punto del planeta, genere en los próximos días o semanas un efecto considerable en el otro extremo de la tierra: La idea de caos en la psicología y en el lenguaje.

En la física conocemos la causa y efecto. La teoría del Efecto Mariposa nos dice que algo tan simple y delicado como el vuelo de una mariposa en el Asia podría causar, una gran tormenta en el otro lado del Océano Pacífico. Existe mucha ejemplificación que podríamos utilizar para demostración de la Teoría del Caos y/o el Efecto Mariposa y mencionaré un último: El efecto palanca: si uno tiene alguna palanca puede conseguir muchas cosas: «dadme una palanca y moveré el mundo», habría dicho el griego. Un simple movimiento de palanca es una causa pequeña, pero puede producir grandes efectos. Las palancas, así como las poleas o las prensas hidráulicas, son dispositivos capaces de multiplicar varias veces un efecto, con el consiguiente ahorro de esfuerzo muscular.

Viene todo esto al caso de que, cuando pensamos en el Planeta Tierra, único lugar conocido donde puede vivir el ser humano en el universo, debemos pensar en las consecuencias negativas y funestas que acarreamos a nuestro único hogar en el universo, cada vez que realizamos acciones que riñen con la buena conservación de éste.

Cada vez que disponemos mal de la basura; que abrimos desagües que contaminan los ríos y los mares, sin pensar en el reciclamiento de los desechos humanos por medio de los peces que después comemos; que deforestamos los bosques por amor al dinero; que abusamos de la minería contaminando aire, tierra y aguas; etc., etc., estamos destruyendo la obra que nuestro Dios Yahvé o Jehová nos dejó como legado paradisíaco para vivir en ella.

También me viene a la mente Apocalipsis o Revelación Capítulo 11: 18 que dice: “Y se han airado las naciones, y tu ira es venida, y el tiempo de los muertos, para que sean juzgados, y para que des el galardón a tus siervos los profetas, y a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeñitos y a los grandes, y para que destruyas los que destruyen la tierra.”

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