Marco Tulio Trejo Paiz
Es apasionante, patriótico y oportuno comentar la turbonada de graves sucesos que bullen en el ambiente sobre señalamientos de corrupción que motivan a la población a lanzarse a las calles protestando contra los burócratas que, en contubernio con otros individuos, se roban cuantiosas millonadas del tesoro nacional.
Es escandaloso el hueveo descubierto por la CICIG en la SAT y en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, imputado a incorregibles perversos y pervertidores de sucia reputación.
Continuemos. Recientemente una paciente ingresó en la emergencia del Hospital Roosevelt, donde fue operada de un brazo triplemente fracturado, por lo cual unos médicos y paramédicos le cobraban Q1 mil 600 por el tratamiento. También le exigían el pago del servicio, más el de los materiales y las medicinas que requería su caso. Igualmente, a otra señora le cobraban Q8 mil, y a otra –indigente– Q400. Es más: A una pobre ancianita, de 93 años, a medianoche un matasanos y una enfermera le arrancaron una placa dental con coronas de oro.
La señora que nos dio la versión, plenamente identificada, dice que en cualquier momento puede declarar sobre esa corrupción de médicos y sus secuaces del mencionado centro del dolor humano. Afirma que al terminar la operación a que fue sometida, pasó un doctor de ojos verdes y le exigió que para darle alta tenía que pagarle la cantidad monetaria precitada; pero, al negarse, inopinadamente sus vecinas de encamamiento le causaron sorpresa denunciando que a ellas también les pidieron el dinero anotado con antelación.
Todas las personas, agregó, son mujeres de extrema pobreza, y enfatizó que lo más indignante fue el robo de que fue víctima la ancianita que lloraba como derramando lágrimas de sangre y rogaba que le buscaran su placa dental.
El ministro de Salud Pública debe impartir órdenes rigurosas y expresas para investigar lo denunciado y castigar a los corruptos, ya que es considerado como buen funcionario que ha llegado a poner orden y el dedo en la llaga.
Juan Pueblo está triste pero rabioso…







