Emilio Matta

emiliomattasaravia@gmail.com

Esposo y padre. Licenciado en Administración de Empresas de la Universidad Francisco Marroquín, MBA de la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile, Certificado en Métodos de Pronósticos por Florida International University. 24 años de trayectoria profesional en las áreas de Operaciones, Logística y Finanzas en empresas industriales, comerciales y de servicios, empresario y columnista en La Hora.

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Emilio Matta Saravia
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El término galimatías viene del francés y significa “discurso o escrito embrollado”.  El Diccionario de la Lengua Española lo define como “lenguaje oscuro por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas”.  El día de ayer la Fiscal General tuvo que dirigirse a la nación en un improvisado video, intentando explicar una serie de acciones (ataques es una descripción más exacta) que el Ministerio Publico ha emprendido en contra de jueces y personal que laboró en la FECI previo a que ella tomara el control de la misma, además de intentar desvirtuar un trabajo de investigación del medio salvadoreño El Faro.  Lo que hizo fue un galimatías.  Un discurso confuso donde parece que decía algo, pero en realidad no dijo nada.  En el video de marras fue obvio, además, que había una persona a la izquierda de la Fiscal General, quien probablemente la dirigía, ya que en varias ocasiones durante el video, la señora Porras volteaba a ver en esa dirección.

El porqué del galimatías es obvio: no existe nada coherente que explicar.  El MP está siendo instrumentalizado (por parte de quien actualmente ostenta el trono, o del poder que se encuentra atrás) para la persecución penal de quienes pueden poner en riesgo la paz del mandatario y de su círculo íntimo, tal como es el caso de la jueza Erika Aifán y el material que tiene bajo resguardo en la caja fuerte del tribunal que dirige.  La señora Fiscal encausa en esa dirección sus baterías.  Lo mismo hace con los exfiscales de la FECI, el juez Xitumul y el diputado Dávila.  Muy pronto seremos periodistas, empresarios y miembros de la sociedad civil que no son afines al presidente y que lo expresamos abiertamente.

El uso del ente encargado de la acción penal (y de quien lo lidera) en un país para perseguir y encarcelar a enemigos del “régimen” que intentan “desestabilizar” al gobierno, no es nada nuevo.  Basta con ver a Venezuela y a Nicaragua, estimado lector, y los discursos que utilizan Maduro y Ortega, para comprender que en esa dirección es que se dirige Guatemala.  En un comunicado del Secretario de Comunicación de la Presidencia, Kevin López, afirma que el medio El Faro se ha “…unido a campaña de desprestigio de parte de los enemigos de la democracia y la legalidad en Guatemala…”, alusión muy similar a las que hacen cotidianamente los “democráticos” presidentes citados anteriormente.

Que un candidato presidencial reciba una coima de un financista de campaña no es ninguna novedad, ya que es una práctica que viene desde hace décadas en Guatemala.  Lo que si me causa rabia es que sean el presidente y sus allegados quienes articulan a todo su equipo “multidisciplinario” de trabajo para descalificar al medio salvadoreño, al testigo protegido, y a todos los que se interpongan en su camino por lograr que Guatemala sea un paraíso de impunidad para los corruptos. Esa articulación debería venir de la ciudadanía, para frenar a los corruptos y su inescrupulosa y codiciosa hambre por saquear el Erario.

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