Luis Urrutia, un médico jubilado de 84 años, espera su cuarta dosis de la vacuna contra el COVID-19 al comienzo de una campaña de vacunación de refuerzo en Santiago de Chile. Foto La Hora/AP.

El presidente chileno Sebastián Piñera dio el lunes el puntapié a la aplicación de la cuarta dosis contra el COVID-19 en momentos en que se registra una constante alza en los nuevos contagios diarios.

Piñera estuvo presente cuando Miguel y Teresa, dos adultos con problemas de inmunodepresión, característicos de quienes se dializan o han sido trasplantados, fueron inoculados con la cuarta dosis en un hospital de la zona oriente de la capital chilena.

Renata Alarcón, otra de las personas que recibió la cuarta dosis dijo a The Associated Press que “para que el mundo siga funcionando tenemos que vacunarnos todos, aunque no creamos mucho en la vacuna, pero la verdad es que es importante para seguir viviendo”, mientras Alejandro Moreno señaló que “me parece que es necesaria, sobre todo (para mí), que estoy con un tratamiento”.

Chile sigue a Israel en la aplicación de la cuarta dosis, país que inició el proceso a comienzos de mes y que hace cinco días registró 11.978 infectados en 24 horas, cifra récord desde el inicio de la pandemia en esa nación.

El mandatario señaló que de los 4.000 nuevos contagios diarios que actualmente tiene el país, “creemos que pueden llegar a 10.000, incluso más, y por eso nos estamos preparando, iniciando muy tempranamente esta cuarta dosis”. Desde el inicio de la pandemia la máxima cifra de casos en una día en Chile se registró en abril con 9.171 infectados.

Chile mantuvo controlados los contagios durante varios meses hasta comienzos de enero, cuando los nuevos casos empezaron a subir en forma leve, pero constante. El fin de semana último superó los 4.000 infectados -la cifra más alta desde julio del año pasado- aunque los fallecidos siguen en torno a los 20 diarios. La última semana los nuevos casos fueron un 87% más que la semana anterior.

Un símbolo del virus de COVID-19 decora la ventana de un autobús utilizado para vacunar a las personas al inicio de la campaña de aplicación de una cuarta dosis en Santiago de Chile. Foto La Hora/AP.

La fase de inmunización de los inmunodeprimidos concluirá el 7 de febrero, cuando se iniciará la vacunación de los mayores de 55 años que hayan completado seis meses desde que recibieron la tercera dosis.

La Organización Mundial de la Salud criticó recientemente a los países que están iniciando la aplicación de una cuarta dosis como Israel, que comenzó a hacerlo hace una semana. El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que “refuerzo tras refuerzo, estos pocos países no le pondrán fin a la pandemia mientras haya millones de personas sin inmunizar en el resto del mundo”.

Piñera dijo que comprende la preocupación de la OMS porque “la distribución en el mundo no ha sido equitativa”, pero “la responsabilidad de un presidente es proteger primero a sus propios compatriotas y porque esta ola ha sido muy devastadora… tenemos que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para proteger a los nuestros”, añadió.

Chile, con una población de 19 millones de personas, ha recibido 49 millones de dosis, lo que asegura la aplicación de una cuarta dosis.

El 92% de los residentes en Chile completó el esquema primario de dos dosis y 11,5 millones recibió la tercera. Casi seis millones de niños y adolescentes, de 3 a 17 años, tienen la primera vacuna y varios la segunda.

El país tenía previsto partir con la cuarta dosis en febrero, pero el fuerte incremento de los contagios entre sus países vecinos -Argentina, Bolivia y Perú- lo llevó a adelantar el proceso. Según cifras oficiales, los contagiados con la nueva variante ómicron bordean los 1.000.

Chile ha registrado 1,8 millones de contagios desde el inicio de la pandemia y poco más de 39.000 fallecidos, según las autoridades sanitarias.

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