Pedro Pablo Marroquín

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Esposo, papá, abogado y periodista. ¡Si usted siempre ha querido un mejor país, este es su momento de actuar!

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Pedro Pablo Marroquín Pérez
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@ppmp82

Cuando digo que ya sabemos que viene no me refiero a la impunidad, no me refiero a la manipulación del sistema, al manoseo que se hace de la Ley para Prevenir la Violencia Contra la Mujer y a las medidas de seguridad, sino hago referencia a la variante ómicron que está acechando de nuevo el mundo.

Personas con las que he platicado me indican que la nueva variante está en Guatemala porque medio centenar de personas han resultado infectadas luego de una junta y el reto que ahora tenemos es que podamos celebrar las fiestas con la mayor responsabilidad posible.

Es natural estar harto y es normal querer pasar unas fiestas con la mayor paz posible, más si sabemos que el año pasado no fue así, pero no debemos perder de vista que el pinche virus no muere y sigue causando algunos estragos.

Basta ver lo que está pasando en Europa y Estados Unidos y la forma en que cinco juegos de la Premier League de Inglaterra han sido pospuestos por brotes de COVID y al menos 3 partidos de la NFL han sido movidos de día por la misma razón.

La ciudad capital tiene un alto índice de vacunación pero esa no es la realidad en el Interior y por tanto, el porcentaje de vacunación a nivel país es tan patético como la vacunada que nos dieron los rusos con la Sputnik, tanto que ni en alfombras mandaron lo que debían.

En la medida de lo posible, debemos tratar de ser lo más responsables que se pueda porque esto en enero se puede complicar y los efectos pueden ser duros, en especial cuando se tiene la esperanza de que muchos jóvenes y niños regresen a las aulas para seguir progresando luego de meses de retraso.

Si esto se nos sale de las manos, la economía puede tener un efecto y no deja de llamar la atención el comunicado de la Cámara de Industria (CIG), no por el apoyo que le dan al presidente Alejandro Giammattei (nothing new como me dijo un amigo), sino porque destacan la labor de las remesas en lo que están llamando un crecimiento económico sin precedentes.

Pero la verdad es que debemos hacer lo necesario para que el principal rubro de ingreso de divisas no sean las remesas, porque esas implican sangre, sudor y lágrimas y debemos tener la capacidad de romper ese gran círculo vicioso que hemos generado: expulsamos gente, sortean la muerte, trabajan como los grandes y mandan miles de millones sin que enfrentemos las causas que generan que se vayan en primer lugar.

Enfrentar las causas estructurales significa que tengamos el valor de dar el paso de abordar los temas espinosos. El primero de ellos será la elección del Fiscal General que pasará en el primer semestre del año entrante y como se miran las cosas, el presidente sigue ganando apoyos para elegir de manera que ofrezca tranquilidad para todos.

Pero en realidad, necesitamos una correcta elección que tenga un impacto real en el Estado de Derecho, en el cumplimiento de la ley para que el honrado no esté en desventaja y para que los inversionistas, locales y extranjeros, sepan que tienen una red de certeza y seguridad que no los hará caer en las peores garras de la corrupción y la cooptación del sistema.

Atendamos con madurez y seriedad lo que vendrá, guste o no, por ómicron y hagamos lo necesario para no seguir dependiendo de las remesas que mantienen la economía de forma artificial, con un consumo que incrementa pero que no ofrece la sostenibilidad que necesita un país como Guatemala.

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