Congresista Norma J. Torres

En 1970, una pareja joven en Guatemala tomó la desgarradora decisión de enviar a su hija a los Estados Unidos con la esperanza de asegurarle una vida mejor. Esta semana, esa niña regresa a la región como la primera miembro del Congreso de los Estados Unidos de origen Guatemalteca, junta con la Presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, para demostrar que todavía creemos en un futuro mejor para Centroamérica, que seguimos comprometidos a mejorar el estado de derecho, la seguridad y la oportunidad económica en el Triángulo del Norte.

Este trabajo compartido para promover la democracia sería imposible sin los esfuerzos del pueblo guatemalteco. Y ese progreso no ha llegado sin lucha.

En 1996, Guatemala puso fin a una larga y devastadora guerra civil. Y en 2007, su búsqueda de justicia condujo a la creación de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), una institución innovadora cuya misión era ayudar a librar al país de la corrupción y el crimen organizado. Trabajando con valientes jueces y fiscales guatemaltecos, la CICIG realizó mejoras considerables en el sistema de justicia del país.

Todavía creemos en un futuro mejor para Centroamérica

Norma Torres, congresista de EE. UU.

Luego, en 2015, guatemaltecos de todas edades y tendencias políticas salieron a las calles para pedir la renuncia de un presidente masivamente corrupto, Otto Pérez Molina. La gente ganó e hizo grandes avances para construir un país más seguro y justo.

En días, el pueblo guatemalteco se dirigirá a las urnas para votar por el próximo presidente. Esta temporada de campaña ha estado lejos de ser perfecta. Una candidata destacada, que había hecho contribuciones significativas a la lucha contra la corrupción, fue arbitrariamente impedida de postularse. La segunda vuelta no ha visto un solo debate.

El domingo 11 de agosto los guatemaltecos volverán a las urnas para la Segunda Vuelta Electora. Foto La Hora

Pero incluso en la oscuridad, deberemos buscar señales de esperanza.

En 1990, una valiente antropóloga llamada Myrna Mack fue asesinada por un escuadrón de la muerte militar por denunciar los abusos contra indígenas guatemaltecos. Su hermana, Helen, trabajó para hacer justicia a su caso y ayudó a liderar el esfuerzo para crear la CICIG. Ahora, la hija de Myrna Mack, Lucrecia, será miembro del Congreso en Guatemala.

El pueblo guatemalteco no debe perder la esperanza. La delegación del Congresos de la que soy parte entiende los desafíos que enfrentan. Y seguiremos apoyándolos. Juntos, como aliados, trabajaremos hacia un futuro más brillante, más próspero y democrático. Debemos centrarnos en crear oportunidades para que los niños guatemaltecos puedan ayudar a formar la próxima generación de líderes del país.

Norma Torres, de origen guatemalteco, ha estado pendiente de este país desde el Congreso de EE. UU. Foto La Hora/Captura de pantalla/Congresswoman Norma Torres/YouTube

Pero incluso en la oscuridad, deberemos buscar señales de esperanza

Norma Torres, congresista de EE. UU.

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