Félix Loarca Guzmán
El embajador de Colombia en Guatemala, Carlos Manuel Pulido, se encuentra en el ojo del huracán político, luego de ser denunciado ante el gobierno de su país, por agredir verbalmente a un conocido activista guatemalteco destacado por su lucha contra la corrupción y la impunidad.
Según una versión publicada en el diario Prensa Libre de Guatemala el pasado sábado 6 de octubre, el desagradable incidente se produjo durante una recepción con motivo de la celebración del Día de la Reunificación de Alemania, efectuada en la Embajada de ese país europeo.
La nota periodística dice que, este “diplomático” interrumpió la conversación que el presidente de Acción Ciudadana, Manfredo Marroquín, sostenía con varios invitados a la reunión.
El propio afectado explicó que en forma prepotente y hostil, el Embajador le increpó por sus opiniones y críticas hacia el Gobierno de Guatemala.
De acuerdo con medios de comunicación colombianos citados en la publicación periodística de Guatemala, el Embajador Pulido actuó de manera “prepotente y agresiva insultando con palabras soeces, ataques y amenazas de violencia contra el señor Marroquín”.
La denuncia sobre la censurable actuación del Embajador fue formulada por la diputada guatemalteca Andrea Villagrán, mediante un oficio que envió al Canciller de Colombia, Carlos Holmes Trujillo.
La congresista resaltó que: “La conducta agresiva del Embajador fue un acto intimidatorio impropio de un diplomático, considerado un acto hostil y de intromisión en los asuntos internos de Guatemala”
Este desagradable suceso constituye un lamentable resbalón del Embajador Pulido, que no solo lo pone en entredicho a él personalmente, sino también al gobierno de su país, por nombrar para los puestos diplomáticos a personas carentes de idoneidad para el desempeño de funciones tan sensibles y de alta responsabilidad internacional.
Según el diario elPeriódico de Guatemala, en su edición del domingo 7 de octubre en curso, el señor Pulido no es diplomático, sino odontólogo de profesión y habría alcanzado la posición de Embajador, gracias a compadrazgos políticos durante el pasado Gobierno de Colombia del presidente Juan Manuel Santos.
Ese periódico señala que el embajador Pulido se ha convertido en un detractor incansable de la lucha contra la corrupción que se desarrolla en Guatemala.
El Gobierno de Guatemala del presidente Jimmy Morales, debería, pero no lo hará, declarar non grato al Embajador colombiano, por su deplorable comportamiento contra un ciudadano guatemalteco.
De conformidad con la Constitución Política, uno de los principales deberes del Estado es garantizar a sus ciudadanos la vida, la libertad, la justicia y la seguridad.
Una de las consecuencias de la denuncia realizada por la diputada Villagrán, es que el Gobierno de Colombia ordenó una investigación inmediata sobre la conducta de su Embajador en Guatemala.
Ojalá que este caso no quede en la impunidad, pues sería lamentable el precedente que extranjeros irrespetuosos, vengan a abusar de la tradicional hospitalidad de Guatemala, menoscabando los anhelos de paz y fraternidad entre los pueblos de América Latina y del mundo entero.







