Washington
DPA
El presidente estadounidense, Donald Trump, reconoció ayer ante los miembros de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) que los derechos de posesión de armas están siendo «asediados», pero sostuvo que él los protegerá mientras esté en el cargo.
En una conferencia de la NRA en Dallas, Trump también reiteró su llamado para agregar personal armado en las escuelas como método de disuasión a posibles tiroteos como el de febrero en Parkland, Florida, que costó 17 vidas.
La masacre motivó a los estudiantes a realizar manifestaciones a favor de leyes que restrinjan la posesión de armas. Además, criticaron el lobby de la NRA contra legislaciones para el control.
Tras el tiroteo, Trump dijo que se debería entregar un arma a los docentes que quisieran portar una, previo entrenamiento en el uso de ellas, lo cual fue respaldado por la NRA.
En el discurso de hoy, el mandatario también dijo que París tiene una de las leyes más estrictas del mundo para posesión de armas, pero que ello no impidió el atentado de 2015 en el que murieron 130 personas, llevado a cabo por «un pequeño grupo de terroristas que tenían armas de fuego».
Si un empleado de los restaurantes o del teatro que estaba siendo atacado hubiera estado armado, los terroristas habrían huido o habrían recibido algún disparo, dijo Trump.
Trump, quien pidió el apoyo a su partido por parte de la NRA en las elecciones de medio término de noviembre, dijo que Chicago es la ciudad con una de las tasas de homicidios más altas a pesar de sus duras leyes contra las armas.








