Por Grecia Ortíz
gortiz@lahora.com.gt
Cada año miles de niños y adolescentes regresan a los centros educativos con la esperanza de superarse y con el tiempo alcanzar el desarrollo para sus familias y comunidades y así disminuir la migración que por años ha motivado a que miles de personas busquen en otro país oportunidades que en su país no tuvieron.
Por eso, connacionales residentes en varias regiones de Estados Unidos se han sumado a los esfuerzos para que más niños puedan recibir clases, ya sea con la entrega de útiles escolares o becas para que los niños puedan asistir a la escuela.
Por medio de asociaciones o de manera individual, guatemaltecos, hondureños y salvadoreños le siguen apostando a la educación con aportes y también con las remesas que envían para que sus familias se superen.
Alrededor de 2 millones 483 mil niños y adolescentes están inscritos en el sistema educativo a nivel preprimario, primario, secundario y diversificado, según un reporte del Ministerio de Educación (Mineduc) de Guatemala. La mayoría están ubicados en el sector público.
En el país cerca de un 60 por ciento de la población del país sobrevive en condiciones de pobreza, de acuerdo a un informe elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2014. Esta situación, en parte, ha motivado la migración de miles de personas.
El informe “Panorama Social de América Latina de 2017”, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), apuntó que en Honduras el nivel de pobreza alcanzaba en 2016 un 65.7 por ciento de la población mientras en El Salvador llega a un 32.7 por ciento.
Ante ese panorama, miles de personas buscan migrar de esos países, muchos de ellos sin la oportunidad de obtener un mejor empleo o sin acceso a la educación, no obstante, el mismo conocimiento de esa realidad ha permitido que decenas de ellos quieran ayudar al país de donde son originarios y aporten a la educación.
PIZARRAS ELECTRÓNICAS, PUPITRES Y COMPUTADORAS
Desde pizarras electrónicas para escuelas de escasos recursos, medicinas o ropa; las contribuciones varían pero son constantes. De esa forma se engloba el trabajo de la organización Chapines Pro Education, un grupo de guatemaltecos en Los Ángeles que tienen en su trayectoria varias décadas de aportes y ayuda a la niñez del país.
Los recursos que obtienen los utilizan principalmente para la adquisición de pupitres, pizarrones electrónicos, ropa, equipo médico, computadoras, entre otros, para centros educativos que requieren de ese material de soporte al proceso de aprendizaje de los menores de edad.
LE APUESTA A LA EDUCACIÓN PARA NO MIGRAR
René Corado es otro de los guatemaltecos que cuando viaja a Guatemala busca acercarse a los niños que necesitan de apoyo en la educación. En su último viaje explicó que se entregaron un total de 60 becas escolares dirigidas a niños de escasos recursos.
Para obtener los recursos dirigidos a esta causa, Corado recauda los fondos de la Fundación El Lustrador. El guatemalteco vivió en El Progreso y durante su infancia sus padres los instaron a estudiar porque consideraban que esa era la clave del éxito, pero una dura infancia lo motivó a migrar cuando era mayor de edad.
“Yo no tuve mucha oportunidad de ir a la escuela acá, yo no quiero que estos niños migren a los Estados Unidos, quiero que se queden acá en Guatemala, darles esperanza y que se pueden lograr los sueños. No hago esto porque tengo mucho, sino porque estuve ahí y yo comí entre la basura también”, recordó.
Con la visión de otro país, el connacional considera que en Guatemala lo que hace falta es sumar más apoyo de fundaciones que decidan unirse para construir escuelas. Para sacar al país adelante, cree que debe existir unión entre los guatemaltecos en el extranjero y que el fin que se persiga debe ser la educación.
LLEGAN A ALDEAS DE HUEHUETENANGO, SAN MARCOS Y CHIQUIMULA
El connacional Edwin Villela, de Fundación para la Educación en Guatemala –Fupegua–, dijo que han recibido el soporte de migrantes guatemaltecos que residen en diversos estados de la Unión Americana, quienes decidieron unirse al proyecto que impulsaron.
“Desde 2010 para acá hemos ayudado cada año al inicio del ciclo escolar y lo hemos hecho en diferentes partes de la República y especialmente los fondos se reúnen allá –Estados Unidos–, para comprar útiles de niños de kinder, primaria hasta sexto grado, que son las escuelas que hemos decidido ayudar”, indicó.
La ayuda que entregan se lleva a los lugares más lejanos en donde consideran que existen mayores índices de pobreza y a donde no llegan algunos de los programas de gobierno.
Por eso, Villela destacó que se dirigen a las aldeas de Huehuetenango, San Marcos y Chiquimula que son los tres departamentos que desde 2010 han logrado visitar. En ocasiones para llegar hasta estos lugares deben cargar las donaciones porque los vehículos no entran a las aldeas.
“La meta principal ha sido apoyar a estas comunidades lejanas, el proyecto en realidad ha sido de ayuda a la educación, hemos logrado a través de los años en diferentes ocasiones y en diferentes localidades entregar útiles además de cuadernos y enseres que se necesitan”, añadió.
En la directiva del proyecto está involucrado Alonso Méndez, Consuelo Méndez y Susana Molina. En el caso de Villela, su aporte consiste en viajar hacia Guatemala como representante.
SU PROFESIÓN DE EDUCADORA LA MOTIVA A APOYAR
Graduada como maestra y con la experiencia de la enseñanza en Estados Unidos, Lea Zepeda, del Day Care Happy Hands en Maryland, también integrante de Guatesomos, cuenta que se logró con el apoyo de varias personas recaudar 200 mochilas con útiles escolares que serán repartidas a niños de Guatemala.
Esta donación fue posible con la ayuda de clientes que decidieron unirse con cuadernos, crayones, marcadores, reglas, incluyendo todo lo que necesita una mochila básica escolar.
“Logramos juntar para 100 mochilas y nosotros decidimos donar la otra parte y pudimos recaudar para las 200 mochilas. Van a ser repartidas 50 en una zona de Mixco, nos informaron de un grupo de personas que trabajan con niños del Puente del Incienso, y entonces queremos ver si las 150 se donan ahí”, señaló Zepeda.
Graduarse como maestra en Guatemala fue un motivante más para decidir apoyar a la niñez. Impartir clases es su pasión y por eso entiende que el desarrollo solo puede venir de la educación de los niños.
Con los años, su sueño de ser maestra aumentó y pensó que lo mejor sería mejorar la vida de los estudiantes.
“Aquí seguí siempre con mi pasión, decidí estudiar para maestra y más adelante junto con mi hermana tuvimos la oportunidad de emprender un proyecto personal con ella, que se llama Happy Hands, que es un jardín infantil. Tenemos un programa bilingüe”, comentó. Su proyecto está basado en Maryland donde reside desde hace varios años.
Por otro lado, Zepeda cree que en Guatemala se necesita mejorar la educación temprana, que permite que los niños se desarrollen de manera adecuada. Por eso cree que el involucramiento de migrantes se hace indispensable porque al vivir en otro país, tienen otro tipo de visión.
En tanto, expresó que lo ideal sería que se abriera un espacio con el Mineduc en donde ellos como migrantes puedan aportar con ideas además del apoyo que reúnen y que por supuesto, anotó, no deja de ser importante.
LO QUE NUESTRO PAÍS NECESITA ES APOYO A LA EDUCACIÓN
Samuel Contreras, de Guatesomos, expresó que esta es la primera vez que se hace un proyecto como este. La idea original es apoyar la educación en Guatemala que se logró con la visión de Lea, que trabaja de cerca en este campo.
Las mochilas no se habían entregado, porque no tenían certeza de a dónde y a quiénes se entregarían, pero esperan que se pueda hacer efectiva la donación en los próximos días.
“Decidimos hacer esto porque hemos notado de que lo que nuestro país necesita es apoyo a la educación, los niños necesitan ser ayudados para que empiecen a tomar un camino, sin eso no hay apoyo, por eso decidimos hacer eso”, explicó Contreras.
HONDUREÑAS TAMBIÉN DECIDEN AYUDAR
Pero no solo los guatemaltecos han decidido emprender acciones a favor de la educación. La hondureña Lía Andreu explicó que tiene como proyecto fomentar el apoyo hacia los niños de su país, ahora espera reunir 60 mochilas y entregarlas previo al inicio del año escolar.
El aporte estaría dirigido a niños que se encuentren en condiciones de pobreza y que con el apoyo puedan continuar estudiando y superándose.
Andreu decidió que desde este año las acciones las dirigiría por su cuenta, “no solo es Honduras, espero que seguidamente sean otros países, tengo unas cosas para El Salvador y también espero lleguemos a otros lugares”.
La catracha Marlenis Ramos colabora con la organización Manos que Ayudan que se ubica en ese país, cuyo propósito es lograr erradicar el analfabetismo por medio de la educación supervisada llevando un control disuasivo de cada niño.
La organización en la que participa tiene como misión: “Proveer un puente entre gobierno y la educación de nuestro país. Brindar a la Secretaría de Educación las herramientas necesarias para la coordinación, ejecución y evaluación del sistema educativo”.
Con esto, la asociación busca proporcionar el derecho a la educación, y reducir las tasas de jóvenes involucrados en pandillas, adicción a drogas y la migración. El aporte consiste en apoyar a niños que no han podido continuar con sus estudios y les brindan todo el material didáctico a fin de que no les falte para su educación.
APOYO PARA ESTUDIANTES SALVADOREÑOS
Walter Vásquez, migrante originario de El Salvador y presidente de Comunidades Transnacionales Salvadoreñas (Cotsa), explicó en una entrevista para La Hora Voz del Migrante, que su enfoque siempre ha sido la educación y salud.
Cotsa está integrada por varias organizaciones salvadoreñas que tienen sus propias decisiones por lo que deciden la forma en que pueden apoyar a sus comunidades.
“Como organización damos becas, hacemos eventos acá en el área para apoyar a jóvenes en El Salvador que de alguna manera no tienen los recursos para poder continuar sus estudios en la universidad”, expresó.
Vásquez detalló que por esa visión han logrado obtener medias becas para los estudiantes de las comunidades de donde son originarios para que estudien en la Universidad de Oriente (Univo), con quienes tienen un convenio.
A decir del entrevistado, como organización están seguros que ninguna comunidad puede salir adelante sino tiene a personas educadas, “para romper cualquier barrera y que nos detiene para conseguir nuestro progreso y desarrollo local, tenemos que enfocarnos en la educación, creemos que es fundamental apoyar a los jóvenes”.
UN LABORATORIO DE CIENCIAS
Por otro lado el salvadoreño Carlos Enríquez del Comité Uluazapa, también integrante de Cotsa, explicó que desde 1993 como organización han apoyado a su comunidad con los temas de salud y educación.
Recientemente hicieron un laboratorio de ciencias de la escuela del pueblo de Uluazapa, obra que estiman está valorada en miles de dólares y que se logró con el apoyo de otras organizaciones como: Fupec, Fundación Poma y otras.
En la actualidad ayudan a una joven que estudia en la universidad una carrera de mercadotecnia, “es una muchacha inteligente, pero ella no iba a estudiar por la falta de recursos, y por eso con el comité decidimos que nosotros la ayudamos, creemos que la inversión para toda su carrera es alta”, indicó.
Explicó que lo que realizan no sería posible sin el apoyo de la alcaldía de dicho municipio, porque ellos también aportan con otros rubros como transporte, seguimiento y otros temas, por lo que esa relación es importante al momento del desarrollo de cualquier proyecto.
En el pasado Enríquez, detalló que se trabajaba apoyando con paquetes escolares, pero ahora el Gobierno hace eso, entonces decidieron cambiar el apoyo a becas. “La educación y salud es un tema que nosotros tuvimos desde el principio solo que le ayudábamos a los jóvenes con paquetes escolares”, manifestó.
MINEDUC: EN LA DISPOSICIÓN DE COORDINARSE CON MIGRANTES
Al respecto del apoyo que migrantes reúnen y hacen llegar a los niños, principalmente en el inicio del año escolar, Héctor Canto, viceministro del Mineduc, detalló que desconoce si en algún momento dicha cartera ha sostenido reuniones con los guatemaltecos en el extranjero que apoyan al inicio del año escolar.
En cambio, Canto anotó que las veces que se ha reunido con los connacionales ha sido porque buscan crear un programa que les permita seguir estudiando.
Asimismo, Canto destacó que reconocen el esfuerzo de los migrantes y su aporte a los estudiantes del país.
“Es una acción de mucho valor y recordemos que en educación nosotros no somos suficientes para solventar todas las necesidades que hay en el sistema educativo y toda organización, todo apoyo que venga a contribuir es bienvenido”, destacó.
Aunque no han tenido el acercamiento con los connacionales, el funcionario afirmó que piden a que todas las personas se sumen a la educación, y que si hay organizaciones o personas que de manera voluntaria deseen sumarse a este esfuerzo nacional, están en la mejor disposición de coordinar con quienes lo deseen.
INVOLUCRAMIENTO DE MIGRANTES EN LA EDUCACIÓN ES INDISPENSABLE
En palabras de la maestra de educación primaria originaria de Quiché, Chatia Ogaldez, la educación es muy importante para los niños, pues se debe considerar que de ellos depende el futuro de Guatemala y representa una gran responsabilidad.
“Es el desarrollo integral de nuestros ciudadanos guatemaltecos, en este caso son los niños. Ellos en su inocencia no van a decir me voy porque allá van a triunfar o no me voy a preparar como profesional”, dijo.
De las acciones impulsadas por migrantes en varios departamentos del país, la catedrática refirió que representa un apoyo esencial pues se debe pensar que muchas veces los niños se pueden desviar del buen camino.
En varios de los casos, la entrevistada considera que si no pueden seguir asistiendo a la escuela es porque viven inmersos en la pobreza.
“Hay un momento en el que se desesperan al ver que no tienen las mismas oportunidades que los demás, o que en su casa no tienen una comida completa todos los días. Entonces eso hace que el niño se ilusione y obvio va a parar a malas manos”, opinó.
En ese sentido recordó el caso de un niño, uno de los más aplicados en Joyabaj, Quiché, que primero trabajó en una carretera y luego migró a Estados Unidos en donde labora como albañil.
Ogaldez refirió que siempre busca que los niños se ilusionen y piensen en un futuro a través del estudio, al tiempo que cree que apostarle a la educación y proveerles de apoyo es muy importante.