POR AGENCIAS/AP
Brasilia
Con su cargo en riesgo, el presidente Michel Temer apenas sobrevivió una votación del Congreso a raíz de acusaciones de corrupción que han despertado enorme malestar y descontento en todo el país.
Ayer en la tarde, Temer después de la votación, agradeció a la Cámara de Diputados por “su elocuente decisión” y declaró que ahora su gobierno deberá dedicarse a impulsar las prometidas reformas económicas.
“No descansaré hasta el 31 de diciembre del 2018″, expresó en alusión al fin de su período presidencial.
Sin embargo, los problemas legales continúan y comienza a agrietarse la coalición oficialista, por lo cual Temer tendrá escaso tiempo para celebrar.
DIFÍCIL VOTACIÓN
La votación en la Cámara de Diputados fue de 263 a favor y 227 en contra, con lo que el mandatario pudo mantenerse a flote y evitar un juicio político.
En efecto, la votación suspende el cargo de pago de sobornos, presentado en junio por el fiscal general Ricardo Janot. Se prevé que Janot lo acuse de obstrucción de justicia para fin de mes. Eso derivaría en una segunda votación, lo que obligaría a sus aliados a decidir una vez más si arriesgarán sus propios futuros políticos al respaldar al impopular líder. Los 513 escaños de la cámara baja estarán en juego en los comicios del año próximo.
Un aspecto ominoso para Temer es que los 263 votos depositados a su favor son mucho menos que los 308, es decir el 60% de los 513 escaños, que necesitará para reformar el sistema de pensiones. Esa es una propuesta impopular que cuenta con el apoyo del empresariado, el cual ha ayudado a mantener en el poder al impopular líder.
UNA ESTRATEGIA
«Esto no se ha acabado”, declaró Rafael Salies, consultor de riesgos de la firma Southern Pulse en Río de Janeiro. «Es probable que agosto venga con muchas más sorpresas».
La votación en la Cámara de Diputados se realizó después de un día entero de negociaciones y gestiones administrativas por la oposición, maniobras diseñadas para demorar la votación hasta la noche, cuando la mayoría de los brasileños ya estaría en casa y podría ver el proceso en vivo por televisión. La táctica pareció funcionar.
Si bien los opositores ofrecieron apasionados discursos detallando los argumentos a favor de destituir al mandatario, los partidarios no dijeron mucho más que lo mínimo necesario para dar su voto. La votación se realizó en la Cámara de Diputados debido a que según las leyes brasileñas un Presidente en funciones no puede ser enjuiciado sin la aprobación de la cámara baja, considerada la voz del pueblo.
Durante todo el día hubo gritos e incluso empellones entre los miembros de la cámara baja.
“Temer es un ladrón y necesita ver cuál es su situación con el Ministerio de Justicia”, dijo Elvino Bohn Gass, miembro del Partido de los Trabajadores, de oposición. “Brasil no debería ser gobernado por una banda de rufianes”.
Otros se manifestaron a favor de mantener a Temer en el poder en aras de la estabilidad política.
“Brasil no puede cambiar de Presidente tres veces en un año”, dijo Sergio Moraes. “Será investigado posteriormente”.
Temer, quien fue Vicepresidente, llegó al poder hace poco más de un año cuando la presidenta Dilma Rousseff fue sometida a juicio político y destituida por gestión ilegal del Presupuesto Federal.








