Todos los años Guatemala se ve «sorprendida» por hechos que, a pesar de repetirse y repetirse, no han hecho que las autoridades demuestren el interés y la capacidad para poderlos enfrentar.
Igual que los incendios forestales, el tema de la sequía en el corredor seco, el daño a la red vial en el país y las terribles lluvias terminan siendo para varias comunidades una verdadera tragedia anunciada por las precarias condiciones en que se encuentran edificadas sus viviendas.
Y es patética la ausencia de prevención en el país. Véase que en el caso del corredor seco, con las terribles necesidades de dichas familias, lo conveniente sería que ya se hubiera hecho un trabajo activo de verificación de necesidades para previsión de asistencia. Sería mejor adelantarse a la época de mala cosecha que de todos modos y con seguridad vendrá.
El Gobierno podrá pensar que con las lluvias no se podrá dañar la red vial porque el estado en que se encuentra hace prácticamente imposible que pueda estar en peores condiciones. Sin embargo, deben saber que puentes y pasos clave tendrán que ser mantenidos para evitar que se termine impidiendo el tránsito de vehículos.
Hay cientos de comunidades en riesgo en el país debido a que, por la falta de recursos, acceso a terrenos habitables, etc., las familias terminan viviendo en laderas de las montañas, los barrancos o cualquier zona abandonada precisamente por las altas posibilidades de que ocurra un deslave.
Y la verdad es que evidentemente hacemos mal en no tomar las medidas preventivas, pero ni siquiera nos damos cuenta que el Estado está tan rebalsado en todas sus áreas que aun conociendo que estas emergencias sucederán, se nota que se haga lo mínimo para evitarlas.
Y lo más triste y trágico es que para los funcionarios termina siendo conveniente la emergencia porque les permite tener la excusa perfecta para pedir el gasto sin los controles que la ley de Compras y Contrataciones exige.
Es tan pobre la capacidad de ejecución de esta administración, que nos hace pensar que sin un estado de emergencia que rompa los candados que buscan la calidad del gasto, sienten que no pueden realizar su trabajo.
Hace unos meses, el titular de Conred decía, por los incendios, que sin recursos que puedan gastar de esa manera y a manos llenas, era imposible atender las necesidades de quienes requieren la asistencia del Estado. Ahora, que han tenido todo el tiempo para prepararse, ojalá estén listos para atender cualquier necesidad de la población que sigue en las mismas condiciones de miseria y abandono.







