POR REDACCIÓN LA HORA
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En Guatemala, al igual que en la mayoría de los países de la región centroamericana, la desnutrición crónica convive con la obesidad y el sobrepeso. A este fenómeno los expertos le llaman la doble carga de la malnutrición y sus dos elementos están relacionados con la deficiente alimentación.
El Informe Estado de la Región 2016, elaborado por el Programa Estado de la Nación (PEN) de Costa Rica, destaca la alta y creciente prevalencia de la doble carga de malnutrición en Centroamérica y advierte sobre su impacto sobre los sistemas de salud públicos.
De acuerdo con el estudio, en Guatemala la subnutrición, que se refiere a la insuficiencia permanente de alimentos en cantidad y calidad adecuadas para satisfacer las necesidades energéticas de las personas, se ha incrementado en 0.7 por ciento desde 1990. Entre 2000 y 2002 tuvo un pico de 20.4 por ciento y ha ido disminuyendo hasta afectar al 15.6 por ciento de la población.
En tanto, el sobrepeso y la obesidad en mujeres en edad fértil ha ido en incremento: pasando de afectar al 30.6 por ciento de dicho sector en 2002 al 54.5 por ciento en 2008.
En el caso de los menores de 5 años, los porcentajes han variado poco: En 2008 el 5 por ciento padecía obesidad y sobrepeso, 0.6 por ciento menos que en 2002.
¿Qué significan estos valores para la salud de la población?, ¿qué impacto tiene este fenómeno para las instituciones de salud públicas? La Hora habló con Alberto Mora, coordinador general de investigación del Informe Estado de la Región para resolver estas preguntas:
¿Cuáles son las principales conclusiones que derivan del informe?
La información se basa en un estudio que elaboró el Incap, Instituto de Nutrición para Centro América y Panamá, que tiene sede en Guatemala, y lo que alerta es que tenemos ya no solo que combatir el problema de la desnutrición crónica, que en un país como Guatemala afecta a cerca de la mitad de los niños y niñas menores de 5 años, sino también el tema de la obesidad y sobrepeso, que ha venido incrementándose de manera importante en los países durante los últimos años.
Esta problemática -obesidad y sobrepeso- se encuentra incluso dentro de un hogar en el cual hay niños y niñas en condición de desnutrición crónica. ¿Cómo explicar esto? Esto se explica fundamentalmente por problemas de dieta, por el consumo importante de alimentamos saturados en grasa, de carbohidratos, y bajo consumo de frutas, vegetales, proteínas, que junto con el sedentarismo hace que las mujeres en edad fértil, de prácticamente todos los países centroamericanos, estén en condición de sobrepeso y obesidad.
Prácticamente 6 de cada 10 mujeres en la mayor parte de los países están con sobrepeso y obesidad. El caso extremo es El Salvador, donde el 72 por ciento de las mujeres están en esta condición. Sin embargo, es importante llamar la atención sobre el hecho de que también en la población menor de 5 años vemos un incremento en los niveles de obesidad y sobrepeso. El caso más crítico es Panamá, donde prácticamente el 10 por ciento de los niños y niñas de 5 años están con obesidad y sobrepeso. En Belice, Costa Rica y Nicaragua los niveles son bastantes similares: hay 8 por ciento de niños y niñas en esa situación.
¿Cómo impacta esto en la salud de la población?
Esto es preocupante porque nos anticipa, tanto para hombres y mujeres, que hay un incremento en las tazas de morbilidad, o sea, de enfermedades y también de muertes asociadas con afectados del aparato circulatorio, fundamentalmente males como las enfermedades del corazón e incremento, también, de las enfermedades y muertes de cáncer, tumores malignos, al igual que fallecimientos relacionados con la diabetes. Todas estas enfermedades tienen una relación con los niveles de sobrepeso con el sedentarismo, junto con la mala alimentación.
¿Qué relevancia tiene el incremento de estas características para los sistemas de salud pública?
Son costos crecientes de atención de enfermedades cuyo tratamiento es caro. Es muy distinto tratar enfermedades infectocontagiosas como las diarreas o algunas enfermedades respiratorias, o incluso la influenza, a tratar, por ejemplo, enfermedades como el cáncer, donde en muchos casos requieren intervenciones quirúrgicas o tratamientos altamente especializados durante plazos que suelen ser también prolongados. Entonces, este patrón de enfermedades tiene una presión importante sobre los costos de la atención de la salud en la región.
Y quizás la principal alerta sobre este estudio es que, en los países -de la región-, las políticas de salud continúan concentradas en la atención de la enfermedad y no en la prevención. Cierto es que hay que atender a las personas que están enfermas, pero lo cierto es que podemos encontrar, a la luz de esta investigación, evidencia muy clara de que la única forma de lograr enfrentar los retos que esta situación supone es transformando los estilos de vida de la gente, mediante políticas de promoción de la salud preventiva. Y esto resulta mucho más barato que la atención que probablemente vaya a requerir curar las enfermedades que hoy tenemos, y que vemos que han venido incrementándose en los términos que suceden en nuestros países.
En la mayor parte de los países de Centroamérica, donde la cobertura de la seguridad social es muy mala, casi menos de la tercera parte de la población está cubierta por la seguridad social, en este caso el riesgo es más para los hogares, tener que enfrentar el cuidado y el financiamiento, y los gastos de atención de las enfermedades que, por lo general, duran mucho tiempo, personas que tienen tratamiento hasta que se produce el deceso.
¿Desde cuándo se puede identificar este incremento en los niveles de problemas de obesidad y desnutrición?
De acuerdo con la base de datos del Incap, ellos cuentan con información, no es la misma para todos los años en todos los países, pero ellos cuentan con información desde los 90 y el incremento se viene dando desde ese momento.
¿Encontraron alguna relación entre esta doble carga de mal nutrición con algún sector socioeconómico o es un problema de la sociedad en general?
Aunque la obesidad y sobrepeso es algo bastante generalizado, lo cierto es que ya el fenómeno de la doble carga, o sea, los hogares en los cuales hay niños y niñas menores de 5 años desnutridos, y mujeres en la edad fértil con sobrepeso y obesidad, está asociado sobre todo a hogares rurales y a hogares en los cuales la mujer tiene bajo nivel educativo. Esos serían los principales factores que se pudieron identificar a la luz de la investigación.
Por ejemplo, en el caso de Guatemala, a nivel nacional la doble carga afecta a una quinta parte de los hogares; pero en aquellos hogares en que la mujer no tiene educación la afectación es del 27 por ciento, o sea, 7 puntos más que el promedio a nivel nacional.
Mientras, en la zona rural la afectación es del 22 por ciento en Guatemala; en las urbanas es del 18 por ciento. Y para aquellos hogares en los que las mujeres tienen más de secundaria la afectación se reduce, del 21 por ciento a nivel nacional, al 9% por ciento. Entonces, sí hay una asociación directa.
¿Esta doble carga de malnutrición es una característica particular de las poblaciones centroamericanas o es un problema a nivel global?
No, a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud ha venido llamando la atención sobre esta problemática a nivel global y en Centroamérica no es la excepción; sin embargo, en Centroamérica lo que sí es particular es que los niveles de desnutrición crónica son mayores, casi el doble en comparación con el promedio de América Latina y el Caribe. En ese sentido estamos en una situación de mayor gravedad en términos de la incidencia de la desnutrición.
¿Las autoridades están al tanto de esta información o todavía es un problema ignorado por los sistemas de salud?
Creo que existen ciertas preocupaciones en algunos de los sectores vinculados con estos temas, porque las autoridades de salud a nivel internacional ya están llamando la atención desde hace algún tiempo sobre esta problemática; sin embargo, la posibilidad de que esto trascienda acciones concretas es mucho más baja y lenta.
Por ejemplo, en algunos de los países se ha intentado transformar la oferta de productos alimenticios en las ventas escolares, en las sodas o ventas escolares de las cuales los niños, niñas y jóvenes adquieren golosinas y otro tipo de productos que no son saludables. Se cambia esto por frutas frescas, por jugos frescos, por comida saludable. De esto hay iniciativas en varios de los países para reglamentar la oferta y lograr que la venta sea de productos distintos; sin embargo, su aplicación no necesariamente resuelve el problema y habrá que esperar algún tiempo para ver si se están cumpliendo los objetivos que inspiraron la medida.
De igual manera, lo que tiene que ver con algunas herramientas de la institucionalidad pública, esto es algo que tiene que ver con los déficit de información que existen en los países, vacíos de información actualizada, es una de las muestras de que las autoridades no están dando suficiente atención a el seguimiento de esta problemática.











