Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com
Ningún presidente o vicepresidente de la República, no importando el país que sea, tiene la capacidad y el tiempo para abarcar los múltiples aspectos que le implica al gobierno su gestión.
El buen nombramiento de ministros, secretarios, viceministros y/o gerentes de empresas descentralizadas hacen que un gobierno sea exitoso, regular o malo, aunque por supuesto son las cabezas electas a las que el pueblo mira y reclama.
Los grupos de poder y de presión solo se fijan en cada ministro o secretario en lo particular, sin embargo, el presidente y el vicepresidente tienen el poder, tienen la obligación de saber seleccionar y evaluar el trabajo que desarrolla cada una de las personas que ha nombrado.
Un buen asesor no es el que aplaude cada acción o cada propuesta del presidente o del vicepresidente, es el que está las 24 horas del día atento a evitarle equivocaciones, atento a sugerirle qué puede ser útil para el país, atento para servir y no para servirse, lo que conlleva que el asesor debe estar plenamente informado de las áreas en las que es responsable y especialista.
La Secretaría de Comunicación Social por ejemplo, debe ser la coordinadora de todos aquellos funcionarios que conforman la red de comunicación del gobierno y deben de participar de forma activa en los gabinetes.
Igualmente es el papel del denominado secretario de análisis estratégico ya que de lo contrario, y lo digo por experiencia, de qué sirve una Secretaría de Análisis Estratégico que, igual que un mono, solo mira, solo escucha, pero no habla ni mucho menos piensa y analiza.
El jueves 8 de diciembre, la portada de uno de los principales medios de comunicación escrito tituló; “Canasta básica se aproxima a Q.4,000.” y subtituló “Hasta noviembre se necesitaban Q.3,938 para comprar alimentos básicos, según el reporte del INE, el salario mínimo es de Q.2,704.04”. El diario dedica la página diez al tema de la canasta básica y de los salarios y del proceder de la comisión tripartita que analiza y que norma, profundizando y señalando que los 26 productos que integran la Canasta Básica de Alimentos ascienden a la cifra mencionada y que a ello hay que agregarle los requerimientos o necesidades de vestuario de transporte, alquiler, luz eléctrica y recreación.
Lo menos que se puede esperar es que el presidente y vicepresidente, así como los ministros de Economía y Trabajo lean dicho artículo, donde el Instituto Nacional de Estadística indica que el ritmo inflacionario promedio está en 4.67%, que la Junta Monetaria estableció del 3 al 5 por ciento la inflación y que la Comisión Nacional de Salario no se puso de acuerdo en una propuesta de reajuste de salario mínimo y que de manera increíble los representantes patronales pretenden, en dicha junta, que se mantengan los mismos salarios mínimos a pesar de la incuestionable evidencia de aumento de la canasta básica, de la inflación en general y del incremento de la pobreza y extrema pobreza en el país.
Por tanto, el Ejecutivo tiene que unificar los salarios mínimos y aumentar los mismos en por lo menos un 15% y así demostrar que sabe tomar decisiones justas y ya no retrasar las mismas.
Si los ministros de Economía y de Trabajo se oponen, el Presidente deberá destituirlos de inmediato para que se vayan a servir a los grupos de poder, ya que no quieren servir a la nación.
¡Guatemala es primero!







