El Mal es para Guatemala el poder de las mafias criminales, corruptas, antidemocráticas y antipatrióticas. El Mal es para América Latina y el Caribe “el escudo de las Américas”, formado por Trump con sus lacayos, con el fin de continuar la explotación, la opresión y la represión, bajo la excusa de combatir el “terrorismo”. El Mal es para el mundo el demente genocida, que amenaza con “hacer desaparecer la civilización persa” si no se somete Irán a sus deseos. El Mal es para el mundo la sustitución de democracias liberales con dictaduras y tiranías y es para EE. UU. la “bestia apocalíptica” que se tomó la Casa Blanca y el poder político y económico de ese país.
No podemos enfrentarnos, solos, a todas estas variantes del Mal; pero sí podemos identificar que cualquier daño que le hagamos a cualquiera de ellas va a repercutir en el desgaste y eventual caída de todas. Para Guatemala, podemos y debemos concentrarnos en enfrentar al Mal Nacional y para ello hemos de organizarnos, inmediatamente, como Resistencia Nacional, para lanzar una ofensiva prodemocracia, desde este momento hasta la conformación de un nuevo gobierno honesto, capaz y conductor de una irreversible democratización real.
Esperar a que el gobierno de Arévalo actúe nos hace perder valioso tiempo y arriesgar a que las mafias tomen la iniciativa. Luego del allanamiento de la Usac, ni siquiera sabemos los objetivos del mismo y sus alcances. Igual con la acción contra Miguel Martínez o los despidos de Curruchiche, Leonor Morales y otros ex mafiosos del MP. Las acciones las debemos generar y aplicar ya desde la sociedad civil, conformando una Resistencia capaz de tomar iniciativas y superar la inacción y lentitud.
El mes próximo nos brinda la oportunidad, a la luz de la “Revolución del 20 de Octubre de 1944”, de desarrollar iniciativas que den nuevo rumbo a la vida política del país. Coincidente con el aniversario, insto a financiar y convocar a una marcha pacífica con las demandas de la sociedad civil, a la cual todas las luchas sean invitadas. No puede faltar la lucha por el rescate y la dignidad de la Usac, independientemente de si gobierno y MP avanzan en exigir a sus autoridades que rindan cuentas; por reformas de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, para dar pleno derecho a ciudadanos en el extranjero a elegir y ser electos; por desactivar la “guerra judicial”, cerrando los casos contra personas injustamente perseguidas que salieron al exilio y dejando en libertad total a quienes están en cautiverio, sea en cárceles o en sus casas; para defender las vidas, la dignidad, las tierras, los territorios y los recursos de los pueblos indígenas y comunidades campesinas; por los derechos de los trabajadores, incluido un salario mínimo justo que sea efectivamente pagado; por los derechos de las mujeres y las niñas; por la de los jóvenes para lograr educación y oportunidades, y así no migrar y evitar ser mareros; las de los migrantes por gozar del derecho humano a la migración e inserción; y muchas más. Expresemos ante los sectores dominantes que queremos un Pacto Social, sin exclusiones, que se concrete en una nueva Constitución.







