La Junta Monetaria mantuvo este miércoles en 3.50% la tasa de interés líder, en una decisión que preserva las condiciones financieras actuales en medio de un entorno internacional marcado por los altos precios del petróleo y las tensiones geopolíticas.
La reunión tuvo además un componente particular: podría haber sido la última que presidió Álvaro González Ricci como presidente del Banco de Guatemala (Banguat). Para el próximo miércoles 30 de septiembre, la institución podría tener ya un nuevo jefe, nombrado por el presidente Bernardo Arévalo.
Aunque se trata de una decisión técnica, los efectos de la decisión, se trasladan a los hogares y empresas: mantener la tasa evita presiones adicionales sobre el costo de los créditos y contribuye a preservar condiciones financieras estables.
La decisión se tomó en un contexto en el que, según el análisis del Banco de Guatemala, la economía mundial mantiene su crecimiento, impulsada por la manufactura, los servicios y la inversión en tecnología vinculada a la inteligencia artificial.
Sin embargo, persisten riesgos para la economía mundial, principalmente por el conflicto en Oriente Medio y sus efectos sobre los mercados energéticos.
González Ricci advirtió que la evolución de los precios y el suministro de energéticos seguirá siendo un factor determinante para la actividad económica: “la actividad económica mundial seguirá estando condicionada por la evolución del mercado mundial de energéticos”.
INDICADORES ESTABLES, EL RIESGO: LA GUERRA
A nivel interno, los indicadores económicos mantienen un ritmo compatible con el crecimiento previsto para 2026, entre 3.3% y 5.3%. Este desempeño, aunque positivo, enfrenta un riesgo claro: la prolongación del choque de oferta en el mercado del crudo, que ya está presionando los precios de los combustibles y podría afectar la actividad económica en los próximos meses.
La Junta Monetaria adviertió que este fenómeno “podría seguir impactando los precios internos de los combustibles y afectar las perspectivas económicas de Guatemala”.
La inflación, refirieron, subió a 3.37% en agosto, desde 2.70% en julio, todavía dentro de la meta oficial (4% ±1). El aumento responde principalmente al encarecimiento internacional de los combustibles, aunque ya se observan incrementos en algunos alimentos.
Aun así, las expectativas apuntan a que la inflación cerrará 2026 y 2027 dentro del rango objetivo. La Junta Monetaria reconoce riesgos al alza, especialmente si los precios del petróleo continúan elevados o si el fenómeno de El Niño afecta la producción agrícola.
Esta semana, la CEPAL advirtió que un episodio extremo de El Niño podría reducir en al menos 2% el PIB acumulado de América Latina y el Caribe durante tres años y sumar hasta 4.8 millones de personas a la pobreza.
El organismo señaló que los efectos económicos y sociales podrían extenderse más allá de la duración del fenómeno, con la mitad de la pérdida del PIB concentrada en el primer año.
Pese a estos riesgos, la autoridad monetaria considera que están “contenidos” por ahora, razón por la cual optó por no mover la tasa líder. La decisión busca enviar un mensaje de calma: el Banco de Guatemala seguirá vigilando de cerca los indicadores económicos y actuará si las presiones inflacionarias se intensifican.
LA FED Y EL INCREMENTO DE TASAS
En cuanto al reciente aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, las autoridades monetarias guatemaltecas señalaron que, por ahora, no prevén presiones significativas por una eventual salida de capitales ni sobre el tipo de cambio.
Según explicaron, ese escenario podría cambiar si la Reserva Federal (Fed) mantiene una trayectoria de aumentos de tasas en el mediano plazo.
La semana pasada, la Reserva Federal de Estados Unidos elevó su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta un rango de 3.75% a 4.00%, en una decisión que también fue analizada por los mercados latinoamericanos.
El escenario contrasta con el comportamiento del crédito en Guatemala ya que mientras el Banco de Guatemala mantiene su tasa líder en 3.50% desde febrero, el costo que efectivamente pagan hogares y empresas por los préstamos continúa aumentando.
La tasa de interés activa promedio alcanzó 13.08% en agosto, su nivel más alto en cinco años, frente al mínimo de 11.83% registrado en diciembre de 2022. El dato evidencia que el comportamiento de la tasa líder no se traduce necesariamente en un movimiento equivalente del costo que enfrentan los usuarios de crédito.
En un año marcado por choques externos, tensiones geopolíticas y presiones sobre los mercados energéticos, la estabilidad de la tasa líder mantiene un papel central en las condiciones monetarias del país.
El reto será mantener esa estabilidad ante el próximo relevo en la conducción del Banguat, en un contexto marcado por los precios del petróleo, las condiciones financieras internacionales y los efectos climáticos que siguen representando riesgos para la economía.








