En esta prosa quiero referirme a un distinguido guatemalteco, médico de profesión, diplomático en Europa, novelista, historiador y hombre público desempeñando cargos en el Estado: el doctor Ramón A. Salazar, autor de libros de historia, novelas, de contenido político en defensa del período liberal iniciado en 1871 y crítico del período severo del período conservador de Carrera y Cerna. Dentro de las varias obras que escribió, destacan la Historia del Desenvolvimiento Intelectual de Guatemala y El Tiempo Viejo, como recuerdos de su Juventud. Cuando tuve el honor de colaborar con el doctor Jorge Solares en el Consejo Editorial de la Universidad de San Carlos, que él presidía, y que también se conformaba el académico de la lengua licenciado José Luis Perdomo Orellana, el historiador Julio César Pinto Soria, el doctor García Noval y los ingenieros Romero Masaya y Anacleto Medina, se programó, como parte de la política editorial, reeditar libros referentes a la historia general de Guatemala. Dentro de ellas estaban la Recordación Florida de Fuentes y Guzmán, la Reseña Histórica de Centroamérica de don Lorenzo Montufar, las Memorias de Jalapa de Montufar y Coronado y los del doctor Ramón A. Salazar. La Reseña creo que se quedó en proyecto porque consta de siete tomos y es complicado editarla; pero, si se logró con la Recordación Florida, con una impecable impresión. De los libros del doctor Salazar, ya existían ediciones de la Tipografía Nacional y de la editorial José de Pineda Ibarra, que los incluyó en la colección 20 de octubre. En esta colección, gracias a la dirección del ciudadano español Bartolomeu Costa-Amic, se editaron las novelas de Pepe Milla, Los viajes de Tomás Gage y las obras del doctor Salazar, incluyendo su novela Estela, entre otros títulos. La Pineda Ibarra vendía sus publicaciones en paquetes de 10 libros por un ínfimo precio, como parte de la difusión cultural de los diez años del período de la primavera democrática. Con respecto al doctor Salazar fue un liberal de profunda convicción, pues era necesario cambiar la dirección política del Estado, para superar el inmovilismo conservador. En su juventud, el doctor Salazar fue testigo de la situación precaria en que vivía la sociedad, después de abandonar el poder el doctor Mariano Gálvez, pues los gobiernos conservadores de Rafael Carrera y Vicente Cerna, no tenían idea de cómo administrar en provecho del adelanto del país. En su libro Tiempo Viejo, el doctor Salazar cuenta cómo era la condición urbana de la capital, con los desagües a flor de tierra; no se edificaban obras públicas de importancia, al extremo que el gobierno de Cerna inauguró con bombos y platillos un lavadero público cerca de La Merced. La educación era deficiente, incluyendo la de la Universidad, pues la enseñanza de las ciencias médicas que él estudió, casi había que recordar a Vesalio, que según cuentan hurtaba cadáveres en los cementerios para aprender anatomía con nuevos métodos de enseñanza. A pesar de haber sido liberal desde su tiempo de estudiante y funcionario durante los gobiernos liberales de Barrios, Barillas y Reyna Barrios, el doctor Salazar hace algunas críticas sobre lo que consideraba errores en la ejecución de la doctrina liberal, en particular por algunos actos dictatoriales de Barrios, sin dejar de considerarlos como un líder de gran magnitud, que hizo grandes cambios para el desarrollo de Guatemala. Además, nos ilustra sobre cómo era la vida de ese tiempo viejo y agrega datos sobre las costumbres y expresiones culturales de antaño, como la manera de celebrar la Navidad, con las loas que aún se acostumbran en los pueblos. Cuenta que el parque Concordia que hoy conocemos, en tiempo de los conservadores se llamó Plaza de las Victorias por las batallas que se dieron con los salvadoreños; pero, los liberales les cambiaron nombre y pasó a llamarse Plaza de la Concordia, de esa cuenta, aún existe una panadería de nombre comercial Las Victorias, frente a dicha plaza. En esos años, en la ciudad no había hoteles y los mesones eran usados como lugares de hospedaje, con todas las incomodidades que existían en esos locales. ¿Expresiones culturales? A pesar de todo ese panorama, existió un promotor y actor de teatro conocido como Tata Bucho, que presentaba obras en el llamado Teatro de Carrera, un clásico edificio que estaba, creo, en donde hoy funciona el llamado Parque Infantil. En fin, conocer la vida de la sociedad en esos años, es posible al leer el libro Tiempo Viejo, donde el doctor Ramón A. Salazar, pues narra el entorno de los años de su juventud, que califica como la Edad Media de nuestra historia.







