“Sin independencia moral e intelectual, no hay ningún anclaje para la independencia nacional.”
David Ben-Gurion
Cumplimos 205 años, de vivir en una estructura de élites que nos mantienen a un 95% en un estado de sumisión que no ha variado, con excepción de los 10 años en los que se crearon instituciones que aún persisten, todo lo demás es parte de lo mismo, cambiamos solamente de actores porque la tragicomedia sigue siendo la misma, unos pocos mueven los hilos de la vida de los demás, para eso necesitan del apoyo foráneo de aquellos a quienes más les conviene que no exista evolución alguna.
Se conmemora la subyugación de la población de la Guatemala Profunda, a la que le han narrado una historia de héroes y heroínas inexistentes, porque ese 15 de septiembre lucharon por mantener el estatus quo del criollismo chapín, momento histórico en el que se perpetuo la mayor ficción en la que se escudaron para crear una falacia que con el tiempo se vendió como verdad.
En los estudios desde primaria se nos llena la cabeza y el corazón de patrio ardimiento, para que creamos que existió un momento de emancipación, sin embargo, hemos vivido en una quimera, porque a diferencia de otros países latinoamericanos en los que si hubo una emancipación por parte de los pueblos originarios y de quienes se sentían propios del país, en Guatemala fue así, percibimos que esta es una celebración que no tiene razón de ser cuando diariamente los hogares se enlutan por la falta de políticas de combate a la corrupción, en la que se invierte como en un ministerio más.
Ese ardimiento resurge, pero no deja de ser momentáneo, porque cada vez que nos acercamos a las urnas, constatamos cómo los actores entre políticos y politiqueros se burlan de la sociedad en general, y socavan aún más, si se puede, la institucionalidad del país, pero este no es un hecho fortuito ni aislado, es producto de las estructuras que se crearon antes del 15 de septiembre de 1821, ya que los hechos que nos han vendido como una gesta patria, no fue más que la formalización de lo que sería nuestro país, que consistía en mantener a los que estaban arriba siempre arriba, sin sumar a nadie más, y que los de abajo, no dejáramos nunca de estar abajo.
No existió independencia alguna, y no la existe, lo que sucedió fue un acuerdo entre la élite económica para mantener sus privilegios en detrimento de la población en general, no existió lucha alguna, fueron acuerdos para que la misma elite dejara de sentirse sometida por los impuestos que tenía que pagar a la Corona Española.
La historia no miente, ¿En dónde estaba el pueblo llano cuando se reunieron los representantes de la iglesia, el ejército y las élites económicas, que no representaban precisamente a ese pueblo llano? Ausentes como se encuentran hoy, la historia no pudo ocultar el llamado que hizo José Cecilio del Valle para escuchar al interior del país, a ese pueblo llano, porque era y es parte de este país, pero la petición fue desoída, siguiendo hoy la Guatemala Profunda desoída y utilizada, los 48 Cantones y la USAC son prueba de ello.
La independencia fue concertada en un club de amigos, porque en ningún momento existió una verdadera fortaleza, menos aún visión de que no se trataba solamente no pagar impuestos a la Corona Española, porque se trataba del inicio de una nueva sociedad, por lo que les quedó demasiado grande el traje, tanto a los criollos como a sus seguidores.
Anteriormente, ya Atanasio Tzul, reconocido líder de Totonicapán, unió fuerzas con Lucas Aguilar y Narciso Mallol para luchar contra la Corona Española, situación que alarmó a la élite ladina, predecesora del status quo, ya antes los caciques de Totonicapán, que habían traicionado a sus mismos paisanos cuando brindando su apoyo a los conquistadores, los colocaron en situación de privilegio, siendo parte del resultado que subsiste a la fecha.
Y llegamos 205 años más tarde sufriendo las consecuencias de los acuerdos que se tomaron con un objetivo diferente a los intereses de la generalidad, porque no seriamos soberanos ni libres.
La importancia de Totonicapán fue el levantamiento de Tzul y compañeros contra quienes defendían intereses particulares, siendo hoy un referente de lucha.







