El tema de la penetración del crimen organizado, especialmente el narcotráfico, en la vida nacional se viene abordando desde hace ya algún tiempo porque se trata de un fenómeno muy extendido, pero algunos lo centran únicamente en el área política en donde, por supuesto, ha encontrado grandes espacios. Sin embargo, hay un campo que es la pieza clave de todo lo que estamos viviendo y en el que pusieron todo su empeño los grupos dedicados a la corrupción, pues para ellos era fundamental el control de la justicia para garantizar la impunidad y que nadie se metiera a fiscalizar, menos a sancionar, el saqueo del dinero del pueblo.
Y es el sistema de justicia, cooptado por las mafias, la pieza clave de todo lo que estamos viendo y sufriendo, puesto que al acabar con el Estado de Derecho, los mafiosos dejaron el arca abierta para que cualquier grupo criminal pueda beneficiarse de una “administración” de justicia que se vende al mejor postor. Lo que empezó como un instrumento para que los políticos sucios y los contratistas del Estado pudieran robar a manos llenas, abandonando por completo el cumplimiento del fin esencial del Estado, que es la promoción del bien común, terminó siendo el camino ideal para el crimen organizado y la operación de lo que ahora se conoce como la narcojusticia.
Cuando se produjeron las primeras comisiones paralelas para controlar el sistema judicial y el Ministerio Público, los narcos no estaban tan empoderados como llegaron a estar posteriormente, luego de que la impunidad también los benefició a ellos, cuando pudieron seguir incursionando en la política sin ningún temor porque estaban seguros que nadie andaría fiscalizando los flujos de dinero para comprar a importantes figuras. No podemos ignorar la cantidad de dinero que mueven y lo que eso significa cuando hay personas colocadas específicamente para dar impunidad y que, desde luego, también quieren sacarle raja a ese nuestro desgraciado sistema.
La narcopolítica es una realidad que todos conocemos, pero no ponemos la misma atención en la narcojusticia que consiste en administradores de la legalidad que resuelven a favor del mejor postor. Por ello es que hablamos de una pieza clave en todo este entramado pues es, justamente, la que abre las puertas para que cada día sea mayor la influencia que pueden ejercer organizaciones criminales en la vida nacional.
Es indispensable tener una visión completa de lo que está ocurriendo para entender cómo hemos llegado a la situación actual en la que toda la institucionalidad ha sido puesta al servicio de distinto tipo de mafias que saben que Guatemala es un verdadero paraíso para sus intereses, ya que aquí no solo pueden hacer lo que quieran, sino tienen la certeza de que la realidad confirma que, en este país, el que la hace no la paga.
Ignorar esa realidad es muy peligroso y debemos estar atentos porque algunos quieren que esto siga pasando bajo el radar.








