El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, habla durante el lanzamiento de campaña para su reelección, con el foco puesto en el combate a la violencia de género y al crimen organizado y la promesa de continuar con los programas sociales, este domingo, en el Estadio Primero de Mayo en São Bernardo do Campo (Brasil) EFE/ Sebastiao Moreira

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, principal candidato de la oposición, arrancaron este 16 de agosto, la campaña para las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo en octubre, en sus respectivas cunas políticas, con la promesa de combatir el crimen organizado.

Bolsonaro, es hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, y ambos candidatos eligieron lugares cargados de simbolismo para dar el pistolazo de salida a sus 45 días de campaña.

Lula, en la búsqueda de su cuarto mandato, no consecutivo, con 80 años, dio su primer mitin en el estadio municipal Primero de Mayo, en Sao Bernardo do Campo, a las afueras de Sao Paulo, donde se forjó como sindicalista y lideró manifestaciones masivas en la dictadura militar.

El abanderado del Partido de los Trabajadores (PT) reunió a miles de simpatizantes en un acto teñido de rojo, en el que se recordó de su lucha obrera y el legado social de sus gobiernos.

BOLSONARO CONCENTRA SEGUIDORES EN RÍO DE JANEIRO

Mientras que Flávio Bolsonaro, primogénito de su padre ultraderechista, optó por el bastión político de su familia, la ciudad de Río de Janeiro, donde concentró a unos cientos de seguidores en la orla de la playa de Copacabana con banderas brasileñas y algunas de Estados Unidos.

El senador compareció con un chaleco antibalas por debajo de una camiseta amarilla con el mensaje «Mi partido es Brasil».

Todos los sondeos indican que el próximo jefe de Estado de la mayor economía latinoamericana se decidirá entre Lula y Flávio por un estrecho margen.

El último de la firma demoscópica Quaest, publicado el viernes último, reflejó un empate técnico en una eventual segunda vuelta, con Lula con el 43% de los apoyos y Flávio con el 40%. Un 4% se declaró indeciso.

La otra decena de candidatos inscritos en la Justicia Electoral no llegan al 5% de la intenciones de voto.

CARAVANAS Y ALIADOS

Lula quiso dar una demostración de fuerza en Sao Bernardo do Campo, donde el PT organizó caravanas de militantes desde distintos puntos del país y prácticamente llenó el estadio de Vila Euclides.

Después de los discursos de sus principales aliados, el antiguo tornero mecánico habló alrededor de 40 minutos, en los que destacó su trayectoria personal, las iniciativas sociales de sus gobiernos y algunas promesas.

«Mientras esté vivo, no me permitiré dejar de luchar y permitir que la derecha vuelva a gobernar», enfatizó.

También prometió luchar contra los femicidios y combatir el crimen organizado golpeando sus finanzas y capturando a sus líderes. Brasil es el cuartel general de dos de las principales bandas suramericanas, que son Primeiro Comando da Capital y Comando Vermelho.

El antiguo sindicalista evitó valorar las interferencias de Estados Unidos en el proceso electoral y se limitó a decir que no permitirá que el país norteamericano ni ninguna otra potencia de aprovecharse de las enormes reservas de minerales críticos que atesora Brasil.

Pese a lanzar críticas veladas, tampoco mencionó por su nombre a Jair, ni al hijo mayor de su antecesor.

OPOSITOR DEFIENDE A SU PAPÁ Y ATACA AL PRESIDENTE

Una estrategia radicalmente distinta a la de Flávio, que arremetió duramente contra el actual gobernante.

Subido a un tráiler en Copacabana, el senador dedicó casi todo su primer discurso de campaña a atacar a Lula da Silva, quien en su juicio representa «el camino de las tinieblas».

Lo acusó de endeudar a las familias, generar millonarias pérdidas en las empresas públicas y ser blando en el combate al narcotráfico. También denunció que la «corrupción llegó al despacho del presidente», en alusión a las investigaciones contra Marco Aurélio Ribeiro, exjefe de gabinete personal de Lula.

«Lula es el moroso de la esperanza», exclamó el abanderado del Partido Liberal (PL) ante sus seguidores, la mayoría vestidos de verde y amarillo, de la bandera brasileña.

Flávio prometió bajar la mayoría penal a los 16 años, castración química a los pederastas, condenas de, «como mínimo» ocho años de cárcel para los «ladrones de celulares» y tratar a las bandas de narcotraficantes como «terroristas» en línea con el gobierno de Donald Trump.

Además, indicó ser el «único» que puede sentarse con Estados Unidos y China para cerrar acuerdos comerciales.

Y no desaprovechó para defender el legado de su padre, que está actualmente inhabilitado, por la Corte Suprema y en prisión domiciliar por tramar un golpe de Estado contra Lula al perder las elecciones de 2022.

Flávio repitió el lema «Brasil por encima de todo y Dios por encima de todos».

El candidato a la Presidencia de Brasil por el Partido Liberal, Flávio Bolsonaro, saluda durante un evento de campaña, en la playa de Copacabana en Rio de Janeiro (Brasil). EFE/ Antonio Lacerda

 

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