¿Y si no viene ayuda?

No somos negativos ante las reuniones que sostuvieron el Presidente Pérez Molina y sus homólogos de El Salvador y Honduras con autoridades de Estados Unidos e instancias financieras internacionales, pero queremos ser muy conscientes de que como sociedad y entonces como Estado, tenemos nosotros también que decidir el país que queremos ser.

Porque es una vergüenza que hace unos meses estuviéramos en el ojo internacional porque nos polarizamos discutiendo si era correcto o no matar gente que está detenida en los centros carcelarios “controlados” por el Estado de Guatemala y no nos preocupa pintarnos como caníbales que justifican la muerte simplemente porque el sistema no funciona.

Somos el mismo país que viene jalando durante décadas indicadores de desarrollo humano en los que pareciera que el esfuerzo es por volver más pobres y menos poderosos a los que no tienen nada, mientras que hay una obsesión por acaparar de los que lo tiene todo y hasta se apoderan de los políticos de turno.

Este es aquel país que se mal mata en las discusiones sobre un salario mínimo cuando nunca hemos tenido una apasionada discusión para generar una oportunidad para que los ciudadanos encuentren salida a su forma de vida. Ese mismo en que los niños tienen que ir a trabajar al campo porque si van a la escuela se pierde un “jornal” que pone comida sobre la mesa.

Somos aquellos en que los banqueros se robaron la plata como viles ladrones y no hay quién haga justicia para devolver lo robado ni para capturar a las autoridades que dejaron que todo eso pasara. Guatemala es también el país en donde un muerto más o un muerto menos, nos hemos acostumbrado a ver que el vecino llora la pérdida de un familiar y simplemente nos entretenemos en la angustia de pensar “que Dios nos cuide a nosotros”.

Pero en el fondo, somos un país que es así porque la mayoría de sus instituciones, gran parte de sus ciudadanos y dirigentes son corruptos y con eso nos convierte en un país impune que no quiere luchar por la justicia ni la violencia, porque eso significa prisión para todos los que se han enriquecido del Estado.

Entonces es cuando nos preguntamos, ante una situación como la actual en que prácticamente todos los guatemaltecos nos sentimos agraviados con la situación de nuestros menores en el exterior, ¿qué haremos si no viene ayuda? ¿Qué haremos para que dentro de diez años este tema sea parte de la historia? Ojalá, como sociedad seamos distintos.