¿Y qué esperaban?

Ayer, indignados, los diputados Bac y Galdámez increparon por el incumplimiento de pactos a los diputados de la UNE, bien representados por Mario Taracena, afirmando que sus bancadas habían aprobado la Ley para despenalizar el financiamiento electoral para apoyar al partido de Taracena y que ahora éstos se apartaban del compromiso para permitir que los diputados tránsfugas se puedan reelegir. Por ello la pregunta, porque de un Pacto entre corruptos qué se puede esperar si no corrupción y traiciones. Un Pacto entre personas decentes obliga a su cumplimiento, pero uno entre pícaros se tiene que dejar por sabido cómo ha de terminar.

Hay, además, aspectos que analizar. Decretar que el financiamiento deja de ser un delito seriamente sancionado fue producto de que les convenía a todos y hubo una especie de gran acuerdo nacional en el que participaron no sólo los diputados sino todos los partidos políticos y sus financistas. En otras palabras, tanto convenía a la UNE blindar a Blanco y Torres como convenía al Presidente, sometido a proceso por recibir chorros de pisto en la elección pasada. Pero, además, convenía a los “mecenas”, quienes gentilmente bañan en plata a los políticos para tenerlos bajo la bota durante todo el tiempo en el que tengan algún poder.

Ese Pacto sí que no lo podían romper, no sólo porque convenía a todos los diputados, sino porque era urgente para los que de verdad tienen la sartén por el mango. En cambio el transfuguismo es otra cosa, porque si favorece a todos los políticos que no entienden de lealtades, le vale gorro a los que deciden, aparte de que la UNE se vería beneficiada con deshacerse de algunos competidores que no podrán reelegirse por la ley contra el transfuguismo. La UNE no está conformada por nuevos sino por viejos tránsfugas y por lo tanto en este momento la reforma legal no es de su interés directo.

Pero lo más importante es entender que el Pacto de Corruptos tendrá que terminar así, como terminó esa alianza legislativa, porque no es un trato entre gente decente que da su palabra y la cumple sino es un acuerdo entre los más pícaros representantes de la sociedad que velarán únicamente por sus intereses coyunturales y cuando tengan que darle una patada en el trasero a otros de los miembros del Pacto lo harán sin ningún rubor ni empacho. Hoy es la UNE la que se baila pero mañana serán los financistas cuando surja algo que les haga ver otras posibilidades menos desgastantes para mantener su histórico control.