Y la vida cambió

Edith González

hedithgonzalezm@gmail.com

Nací a mediados del siglo XX en la capital, me gradué de maestra y licenciada en educación. He trabajado en la docencia y como promotora cultural, por influencia de mi esposo me gradué de periodista. Escribo desde los años ¨90 temas de la vida diaria. Tengo 2 hijos, me gusta conocer, el pepián, la marimba, y las tradiciones de mi país.

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Edith González

Hemos entrado a la “nueva  normalidad”

La gente circula por las calles, en los comercios mercados y centros comerciales, va al médico y  al salón de belleza.  Los  más responsables utilizan su cubrebocas,  aplican gel en sus manos y tratan de distanciarse, o no ingresar a lugares muy concurridos.

Nuestros  hábitos de vida diaria cambiaron.   El temor inicial a contraer el virus Covid 19 y los toques de queda  nos dieron una  nueva forma de vida que para muchos vino para quedarse.

Los supermercados, ventas de electrodomésticos, restaurantes, iniciaron su despacho a domicilio. Los nuevos emprendedores despachan a domicilio  verdura, quesos, embutidos, dulces, comida preparada y casi cualquier cosa que podamos necesitar.

A este cambio de hábitos sumamos los estudios. Los que inicialmente  se convirtieron en un dolor de cabeza, por falta de conocimiento y experiencia, pero ahora hay muchos  jóvenes que no desean regresar a las aulas.

Aprendimos a utilizar las plataformas y  muchos nos  encontramos  en la disyuntiva de  elegir la que más interés nos brinde porque ahora  las empresas y las instituciones las utilizan para  brindar información, dar conferencias, impartir cursos y más.

Podemos llamar  y tener una consulta  médica en casa. Y hasta una consulta psicológica. La que en estos tiempos se hace tan importante y necesaria para muchas personas que han caído en depresión, sufren de stress y ansiedad.

Claro que “no todo es miel sobre hojuelas” hemos tenido que aprender a utilizarlas, aprender a comportarnos y hasta aprender a reaccionar. Pues esta modalidad de comunicación también tiene sus obstáculos   como  interrupciones de pitidos de teléfonos inteligentes y correos electrónicos, el niño que  llega a hablarnos o el perro que ladra o distracciones como  perderse en la imagen de la pantalla, tentaciones de tomarse la selfie y qué decir de las cámaras incorporadas  con revelaciones personales no deseadas.

A esto sumamos problemas técnicos, incluidas dificultades de transmisión que nos dejan fuera de las charlas o  nos impiden ingresar.  Y  en algunos casos el buscar la confidencialidad  ha llevado a las  personas a buscar sitios  como el closet o  bajo las gradas  para evitar ser interrumpidos

Los especialistas ofrecen numerosas sugerencias para contrarrestar diversas dificultades” incluida una mayor distancia del teclado para reducir las distracciones tentadoras, estiramientos y caminatas breves entre sesiones, ubicación de la cámara para optimizar el tamaño y el fondo del rostro, la actualización de los sistemas inalámbricos y la consulta frecuente con los estudiantes y colaboradores  sobre qué tan emocionalmente conectados se sienten “

Claro este sistema  no es perfecto,  porque  existen muchas personas  que carecen de acceso a Internet de alta velocidad.  Pero son situaciones que los sistemas van enfrentando y solucionando, por ejemplo el ministerio de Educación  creo las guías de  estudio, que los padres pueden recoger en las escuelas o los docentes llevan a las viviendas de los niños y muchos de ellos, además de enseñarles a utilizarlas  mantienen contacto permanente  para darle seguimiento a las tareas.

Diario La Hora
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