¿Qué pasará después de la vacuna? Foto la hora: AP

Alfonso Mata

Acepto su desconfianza hacia las vacunas que se están usando contra el COVID-19, son valederas; también es para una simple aspirina que uno se toma. Igual es su preocupación sobre los posibles efectos secundarios a largo plazo de estas nuevas vacunas, que aún están no completamente probadas y documentadas. Pero estudiemos un poco lo científico que hay en esto.

Usted tiene suerte: las personas que se han vacunado y las que lo serán después, de estar siendo monitoreadas de cerca por médicos, para identificar cualquier efecto adverso que pueda ocurrir. claramente esa vigilancia nos muestra, que en algunos, no en todos, hay efectos secundarios inmediatamente después de que se pone la vacuna y que resultan ser leves, más leves y de menos duración que con la enfermedad. Por supuesto, y se ha dicho hasta la saciedad, puede haber reacciones y efectos más graves –cosa que sucede con cualquier vacuna– pero mucho, diez veces mucho menos casos y menos severos que en los que no se vacunan y por lo tanto más fácil de tratar que lo que sucede con los que enferman de COVID natural.

Segundo: Ya deje de creer que la vacuna fue producida por las fuerzas del mal y que le quitarán la vista, el oído, lo esterilizarán lo harán más débil, más tonto ¡nada de eso!.

En estos momentos en el mercado; por su forma de fabricar y por lo que contienen, hay de dos tipos de vacunas. Unas que usan moléculas de ARNm –no todo un ARN– que son más simples que las proteínas virales y que son sintetizadas (fabricadas) enzimáticamente y son más rápidas de producir. Las otras vacunas llevan moléculas de ADN, que entra al núcleo de las células después de que se inyecta la vacuna, y las células que contienen estas moléculas, durante la división celular, sus núcleos continuarán conteniendo solo nuestro ADN humano natural. Además, la inyección es local y las células que reciben el ARN o ADN que codifica la proteína Spike del virus, son principalmente células musculares del lugar en que lo inyectaron. En cualquier caso, el ARN o el ADN inyectado, no llega a las células de los órganos reproductores (las gónadas) y por tanto, no puede transmitirse de una generación a la siguiente.

Finalmente, las células que producen la proteína Spike después de la inyección de la vacuna son rápidamente destruidas por el sistema inmunológico, que así aprende a defenderse con no más de dos inyecciones casi siempre. Por lo tanto, el ARN o ADN extraño a su cuerpo que le inyectaron, tampoco permanece con usted por mucho tiempo: produce justo lo que se necesita para entrenar al sistema inmunológico a reaccionar en caso de una infección «natural» por el virus y se acabó.

Por tanto entendamos con claridad: la función de las vacunas de ARNm y ADN, es inyectar en las células de nuestro cuerpo –suficiente con las que están cerca de donde se inyecta– la información que les permita producir una proteína del agente infeccioso contra el que se desea obtener inmunidad. Las células del individuo vacunado producirán el componente viral por sí mismas que es atacado y desintegrado dejando la memoria para posterior desencadenar una respuesta inmune si quiere entrar el virus.

Y grávese esto: muchos mensajes, incluso de médicos, aseguran que las vacunas de ARNm desarrolladas por ciertos laboratorios alterarán nuestros genes de manera irreversible. Un absurdo, no sucede y eso si se ha comprobado por la ciencia mucho antes de que aparecieran estas vacunas. Insisto: Las vacunas desarrolladas, únicamente buscan de alguna manera entrenar nuestro sistema inmunológico para permitirle identificar agentes infecciosos. Ya inyectamos desde hace décadas, virus inactivados en el laboratorio, o proteínas de ADN de la capa protectora del virus. El caso de las vacunas de ARNm es nuevo y no administran material viral, sino pequeños ácidos ribonucleicos (llamados ARN) que contienen el código genético de una proteína viral. Estos ARN no provienen del virus, son completamente sintéticos Nuestro cuerpo, enfrentado a estas proteínas virales inofensivas, estará entonces preparado para un ataque real del virus: tiene anticuerpos capaces de neutralizarlo.

Pero aún hay razones que no permiten que estas vacunas modifiquen nuestra herencia genética y otras funciones genéticas: 1º el ARN no solo no ingresa al núcleo de las células donde se encuentra nuestro ADN, sino que incluso si lo hiciera, no podría interactuar con nuestro código genético; para eso habría que transformarlo en ADN y no hay ningún sistema que permita que esto se haga en células humanas. Entonces pensar esto es «un delirio total».

2º También se debe enfatizar que la acción dirigida del ARNm o ADN es solo temporal. Un plazo limitado. «El tiempo durante el cual este ARN sobrevivirá en las células será bastante corto, será cuestión de unas pocas horas. Lo que realmente está haciendo la vacuna se puede resumir en presentar una receta al sistema inmune por unas horas –como lo hace la televisión en sus programas de cocina– y luego las células harán lo que sigue en el interior la célula que produce la proteína para defenderse.

Por lo tanto –probablemente es lo que más preocupa– es falso asegurar que las vacunas causarán una «anomalía genética» que será irreversible y que usted «transmitirá a sus descendientes». Si la desconfianza es evidente con respecto a las vacunas, esto sin duda puede explicarse en parte por el hecho de que son técnicas relativamente recientes, en comparación con vacunas «tradicionales».

Las vacunas llamadas de «ADN» son viejas y su principio de cómo funciona sirvió de base para el desarrollo de las ARNm. Pero corren el riesgo –argumentan algunos– de transformar nuestros genes de forma permanente. Estas vacunas de ADN, introducen en su funcionamiento un paso adicional frente a una vacuna de ARN. En el contexto de la técnica de la vacuna de ADN se han realizado muchos estudios y varias vacunas desde antes de las COVID-19 ya utilizaban esta tecnología. Estas moléculas de ADN cuando se inyectan, permanecen esencialmente al nivel del sitio de inyección (en el músculo) y no se ha observado integración de esas moléculas en el ADN de la célula. Además las células que empiezan a sacar la receta al igual que las de ARN pronto se destruyen.

En resumen: es engañoso afirmar que las vacunas de ARNm o ADN, son capaces de modificar nuestros genes. Las vacunas no son ni funcionan como terapia génica no trastean los códigos. Cuidado: también se ha dicho que las máscaras promueven el crecimiento de bacterias además de causar dolores de cabeza y problemas respiratorios. Otra desinformación.

Y también se asegura, entre otras cosas falsas que el ARNm y el ADN supuestamente modificado por las vacunas, podría transmitirse de generación en generación y que la vacuna contra COVID-19 ha provocado la aparición de nuevas variantes y también se afirma que causó efectos secundarios mucho mayores de lo esperado, incapacitando a muchos. Todo ello no tiene confirmación luego de las millonadas de vacunas puestas.

No deje volar su imaginación tan lejos: El principio de las vacunas es siempre el mismo: administrar una substancias a nuestro organismo para inducir una reacción inmunitaria. Esta exposición a las proteínas de un virus permite que nuestro cuerpo reconozca y luche contra el agente infeccioso «real» con los anticuerpos y las células inmunitarias que la vacuna le habrá permitido desarrollar y hasta ahí el cuento.

Alfonso Mata
Médico y cirujano, con estudios de maestría en salud publica en Harvard University y de Nutrición y metabolismo en Instituto Nacional de la Nutrición “Salvador Zubirán” México. Docente en universidad: Mesoamericana, Rafael Landívar y profesor invitado en México y Costa Rica. Asesoría en Salud y Nutrición en: Guatemala, México, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica. Investigador asociado en INCAP, Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubiran y CONRED. Autor de varios artículos y publicaciones relacionadas con el tema de salud y nutrición.
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