¿Y de Gustavo Alejos qué opina? No se oye Padre….

Pedro Pablo Marroquín

pmarroquin@lahora.com.gt

Esposo, papá, abogado y periodista. ¡Si usted siempre ha querido un mejor país, este es su momento de actuar!

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Pedro Pablo Marroquín Pérez
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@ppmp82

No hay nadie en la comunidad de negocios que haya encontrado la fórmula para separar el crecimiento económico de su íntima relación con la necesidad de que exista un Estado de Derecho sólido y en especial independiente. Y la verdad es que nadie lo ha podido hacer porque es imposible separar una cosa de la otra.

Ayer el presidente del CACIF, Nils Leporowski ofreció una conferencia de prensa vía ZOOM para abordar las 27 medidas que el sector empresarial organizado tiene en mente para lograr una reactivación económica y plantearon lo que, según ellos, es necesario para enderezar el barco. Hay muchos puntos en los que coincidimos diferentes guatemaltecos y quizá en los detalles o intencionalidades puedan haber algunas diferencias pero se ven puntos de acuerdo.

Lo que no entiendo es cómo se puede pretender que con tan solo echar a andar los puntos propuestos, el país saldrá adelante si seguimos sin ofrecer verdadera certeza jurídica a todos aquellos que deseen operar al tenor de reglas claras y parejas.

Bien se dice que entre bomberos no se machucan la manguera y cuando hay personas que alinean intereses, se termina generando un cordón umbilical que no se puede cortar y eso es lo que le ha pasado a muchos con Gustavo Alejos, porque éste tenía la llave que varios buscaban para, según ellos, volver a tomar el control de la justicia para evitar penas, tal y como ocurría antes.

Lejos quedaron aquellos tiempos en el 2009 cuando muchos, vistiendo camisas blancas, usaban el nombre de Rodrigo Rosenberg para llamar asesino a Alejos, Álvaro Colom y Sandra Torres. Sin duda la vida da demasiadas vueltas porque ahora muchos de aquellos se han unido en afanes e intenciones con Alejos y Torres porque el primero sabe operar y la señora tiene votos que les han resultado vitales.

Y en ese contexto se entiende que ayer el señor Leporowski, tras los comunicados del fin de semana, haya querido abstenerse de contestar la pregunta de las opiniones que le merecían las acusaciones sobre Alejos y su intento de amañar la justicia.

“El otro tema (acusaciones contra Alejos y magistrados) ahí sí no me gustaría meterme a darles comentarios, creo que debiéramos de enfocarnos un poquito más en el tema económico”, dijo Leporowski tras la consulta.

Lo que La Hora buscó fue contraste porque el viernes varias cámaras, de forma orquestada y sabiendo lo que venía, se lanzaron contra los magistrados de la Corte de Constitucionalidad (CC) y siempre llama la atención cómo cierran filas absolutas con el Congreso y la misma Corte Suprema de Justicia (CSJ).

Yo he dicho que no comparto todas las resoluciones de la CC, pero que dado nuestro ordenamiento legal las mismas se deben cumplir y quien desee cambios, deben regirse por lo que dice la Constitución para el efecto, pues no podemos caer en ese libertinaje pretendido en el que cada quien decidirá qué orden cumple y cuál no, cuál es legal o ilegal.

Están tan ciegos que no se han dado cuenta que aquí están solo despertando más pasión en los radicalismos que tanto les preocupan y que le están abriendo peligrosas puertas al crimen organizado que sabe operar mejor, con más capacidad de dinero, maniobra y fuego. Están cruzando puentes de los que ya no hay retorno, salvo que ya haya complicidades/alianzas de las que luego nos enteraremos.

Pedir que los organizados abran los ojos es como arar en el mar porque ya han recorrido mucho como para detenerse. Ni las divisiones internas los han hecho reaccionar. Pero usted, guatemalteco que se esfuerza y lucha, que está harto de los radicalismos de un lado y de otro, no puede guardar silencio porque esa receta ya la hemos probado y no sabe nada bien.

Usted puede no estar de acuerdo con la CC, es válido, pero no debe tolerar que se haga explotar su autoridad porque eso simple y sencillamente es socavar lo poco que nos queda.

Aunque digan que no se oye, si se entiende el mensaje y peor aún, se sabe en qué están y es una pena que no abran los ojos.

Diario La Hora
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