Danilo Santos

dalekos.santos@gmail.com

Politólogo a contrapelo, aprendiz de las letras, la ternura y lo imposible. Chimalteco de nacimiento, barrioporteño de crianza. Desde hace veintiocho años se dedica a las causas indígenas, campesinas, populares y de defensa de los derechos humanos. Firme creyente de que otra Guatemala es posible.

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En diciembre de 2019 aparecía el Covid19 en China y en octubre de ese mismo año se estrenaba en el Festival Internacional de Cine de Toronto la película “El hoyo”. Esta producción cinematográfica española es un viaje delirante por lo que viene siendo el sistema capitalista y su falacia del “derrame” de la riqueza a través un sistema con regulaciones inexistentes que incentivarán la inversión y con lo cual se generará más riqueza y, en consecuencia: los salarios aumentarán naturalmente. Esto generaría el derrame, si los de arriba tienen más los de abajo también.  Demostrado está que no ha sido así y la actual situación donde unos pueden quedarse en casa y otros no, unos tienen que seguir trabajando desde casa o salir necesariamente para hacerlo y la muestra de la asimetría más irracional para la humanidad: los que no tienen necesidad de salir ni de trabajar porque tienen quienes salgan por ellos y los recursos suficientes para estar en sus solares el tiempo que sea necesario.  La derrama es una mentira y los administradores del sistema capitalista se aprovechan de todas y cada una de las veleidosidades humanas para seguir funcionando y hacer creer a los que estamos metidos en “el hoyo” que han creado, que así son las cosas, “Que existen tres tipos de personas: los de arriba, los de abajo y los que caen”. Conseguir ser los de arriba se ha convertido en el leitmotiv que nos repite el Estado, los gobiernos, los dueños de la planta de arriba y así, hacemos lo que sea por subir y comer de sus viandas y tener sus privilegios, sin ver hacia abajo e intentando no caer, porque si en el intento de subir resbalas o los de arriba no quieren que subas, caerás a lo profundo del hoyo. Los de arriba han convencido a los de abajo a no hablar entre ellos o con los que están completamente abajo y con los de arriba no se puede hablar porque no contestan. Así las cosas, no se pueden esperar cambios espontáneos en el sistema, hay que provocarlos, y el primer paso para ello es darnos cuenta de él, de su perversidad y que nos esta orillando a simplemente luchar por lo que comemos para tener energía para el siguiente día. Cuando el protagonista de la película propone a su compañero en el hoyo que se comuniquen con los que están arriba para cambiar la situación que están viviendo la respuesta es tajante, NO, y el siguiente parlamento es devastador “¿Es usted Comunista? Pregunta su compañero de celda; “soy razonable” contesta el que no entiende por qué los de arriba y los de abajo simplemente no se comunican para cambiarlo todo. Si se fijan, aplica para las clases sociales, para los que no creen en las ideologías, para los que en lugar de hablar de problemas hablan de temas y segmentan las luchas hasta quedarse en una parcela tan fundamentalista como el propio territorio de los de arriba.

Seamos razonables…

Diario La Hora
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