EXCANCILLER SEÑALA QUE CONCENTRAN SUS ACCIONES PARA SACAR A CICIG

¿Una política exterior orientada a socavar la lucha anticorrupción?

La semana pasada el Gobierno del presidente Jimmy Morales anunció que había solicitado el cambio del embajador de Suecia, Anders Kompass, argumentando “injerencia” de este en asuntos internos. De no realizar Suecia lo requerido por la Cancillería, advirtieron que recurrirán a una declaratoria de “non grato”.

POR REDACCIÓN LA HORA
lahora@lahora.com.gt

No sería la primera vez en los últimos meses que el Gobierno de Morales utiliza ese mecanismo, ya que el 27 de agosto de 2017 intentó expulsar del país por esa vía al titular de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), Iván Velásquez. Sin embargo, un amparo otorgado por la Corte de Constitucionalidad a solicitud del procurador de los Derechos Humanos, Jordán Rodas y otras personas lo impidió.

Analistas y excancilleres explican que a partir de la salida de Carlos Raúl Morales al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores, el país dio un giro en su política exterior que demuestra un interés por lograr la salida de CICIG de Guatemala, y advirtieron del aislamiento internacional al que podría someternos este actuar.

El excanciller Fernando Carrera explicó que, en términos generales, las últimas decisiones tomadas en política exterior por el Gobierno han hecho ver a Guatemala como un país aislado y ajeno a la lucha contra la corrupción.

“La política exterior de Guatemala dio un giro a partir de septiembre del año pasado con la salida de Carlos Morales y la entrada de Sandra Jovel”, dijo.

A criterio de Carrera, en ese momento se decidió que el fin de la política exterior sería el debilitamiento y expulsión de CICIG. A partir de ello han sido varios los intentos para atacar a dicha Comisión, desde el Ejecutivo y Legislativo, añadió.

“El gobierno ha acudido a -intentar- eliminar el financiamiento para CICIG desde EE. UU. y desde Suecia”, agregó.

Según Carrera, desde septiembre de 2017 todas las acciones impulsadas se explican en la intención de atacar a la Comisión.

En consecuencia de esta línea de trabajo se ha logrado aislar al país, consideró Carrera. “Nos aislamos del mundo al buscar la salida del comisionado Iván Velásquez, nos aísla mucho y la percepción internacional es de un país que no quiere luchar contra la corrupción, que está buscando erosionar el trabajo de CICIG y MP”, señaló.

SE GENERA UN DESGASTE
Según el analista político, Jorge Wong, el gobierno está manejando la política exterior orientado por motivos ajenos al bien del país.

“El tiro de gracia fue la solicitud de retirar a los embajadores de Suecia y Venezuela, y esto ya genera mucha suspicacia en la comunidad internacional”, advirtió.

El consultado aseguró que todas estas acciones le han traído al país un desgaste en su imagen, porque no se implementan por el bien de Guatemala sino para beneficio propio.

GUTIÉRREZ: NOS LLEVA AL AUTOAISLAMIENTO
“Lo que está actuando el Ejecutivo en política exterior lleva inevitablemente a un autoaislamiento de Guatemala en el concierto de las naciones civilizadas, y va a tener repercusiones en el ámbito político diplomático, comercial y financiero”, indicó el excanciller Edgar Gutiérrez.

Sobre el anuncio que hizo el vicecanciller, Pablo García, de que el Gobierno recurrirá a una declaratoria de non grato del Embajador de Suecia, en caso no sea cambiado, Gutiérrez explicó que podría provocar que ese país expulse al Embajador de Guatemala, entre otras consecuencias.

“En diplomacia hay un principio de reciprocidad y si Guatemala hace eso, la primera disposición que podría hacer Suecia es lo mismo con el Embajador de Guatemala acreditado ante su gobierno. Suecia podría trasladar su embajada a Costa Rica o México y atender desde ahí los asuntos, uno de estos el apoyo a la CICIG. Un escenario extremo es que Suecia pueda romper las relaciones en tanto acabe el Gobierno y después se pueda normalizar la situación”, explicó.

Gutiérrez también se refirió al traslado de la Embajada de Guatemala de Tel Aviv a Jerusalén, lo que considera contrario a los acuerdos relacionados al accionar en zonas bajo conflicto.

“Con la decisión de mudar la Embajada de Tel Aviv a Jerusalén lo que ocurre en lo inmediato es el rompimiento del marco multilateral que ha guiado las relaciones de Guatemala en los últimos 35 años. Hay una violación a un acuerdo de las Naciones Unidas sobre no hacer esto, trasladar una embajada a una región en conflicto, en disputa. Puede perjudicar las relaciones económicas con el tema del mercado del cardamomo y cerrarse las puertas con la comunidad árabe”, destacó.

“Guatemala está deliberadamente cortando sus puentes con el mundo y aislándose”, puntualizó el excanciller.

CONSECUENCIAS A CORTO Y LARGO PLAZO
Por su parte el analista político, Renzo Rosal, asegura que la política exterior del país tendrá consecuencias a corto y a largo plazo.

“La primera consecuencia es una consecuencia de animadversión a Guatemala que se puede traducir en alejamiento, en distanciamiento, de socios fundamentales”, mencionó.

Además de la amenaza de declarar non grato a Anders Kompass, Rosal recordó que el gobierno central ya acumula varias decisiones contra la comunidad internacional las cuales calificó como desafortunadas. Entre ellas se encuentra la declaratoria de non grato del comisionado Iván Velásquez y la presión para sacar a Alberto Brunori como Alto Comisionado de Naciones Unidas y a Valerie Julliand como representante de la Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

“Esta no es la primera acción y todas las acciones han ido como creciendo y se están traduciendo en un proceso de aislamiento de Guatemala de la comunidad internacional. Ese aislamiento significa vernos cada vez más con desconfianza, como un actor que no merece apoyo, asistencia técnica, cooperación financiera, etc. (…) Con estas acciones estamos diciendo: queremos seguir siendo así, queremos seguir siendo distantes no queremos ayuda y la cooperación tampoco es un cheque en blanco”, afirma Rosal.

Asimismo, el analista asegura que estas decisiones afectarán directamente en el desarrollo del país y, para explicarse, coloca el ejemplo del gobierno de Suecia, que históricamente ha sido un país solidario con Guatemala. “Suecia es un cooperante añejo, que tiene bastante presencia en Guatemala. Además, es un cooperante muy solidario, apoya líneas de cooperación y programas que usualmente otros cooperantes no lo hacen. Entonces (estas decisiones) van en desmedro de nosotros mismos. El Presidente en particular, que es donde provienen todas estas andanadas de decisiones, probablemente está cometiendo hasta ilícitos en el sentido de estar contraviniendo el mandato que le asigna la Constitución, que es velar por la unidad nacional, velar por la solución de los problemas nacionales de los más desfavorecidos, de los menos privilegiados”, señala el entrevistado.