Oscar Clemente Marroquín

ocmarroq@lahora.com.gt

28 de diciembre de 1949. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Periodista y columnista de opinión con más de cincuenta años de ejercicio habiéndome iniciado en La Hora Dominical. Enemigo por herencia de toda forma de dictadura y ahora comprometido para luchar contra la dictadura de la corrupción que empobrece y lastima a los guatemaltecos más necesitados, con el deseo de heredar un país distinto a mis 15 nietos.

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El martes pasado, comentando los sucesos previos al 20 de Octubre de 1944, hablé del papel clave que jugaron 311 guatemaltecos con su memorial que provocó la renuncia de Ubico. El memorial no pedía la renuncia del Presidente sino el restablecimiento de garantías que habían sido conculcadas y según se ha dicho, la firma en el memorial de uno de los amigos del tirano fue lo que le hizo renunciar, aunque hay gente que dice Ubico era tan prepotente que renunció para, según él, dejar bien jodidos a los guatemaltecos y que probaran lo que era estar sin él. En todo caso es un hecho que todo el movimiento popular que ya era notable y que se expresaba en manifestaciones como la del 25 de junio del 44, cuando murió la maestra María Chinchilla, tomó un nuevo derrotero con ese memorial que trajo un cambio radical en el rumbo del país y por ello mi referencia al mismo.

Y dije yo que tal y como están las cosas, con lo difícil que es alcanzar acuerdos aún entre quienes estamos en contra de la corrupción y la impunidad, ni siquiera con la lámpara de Diógenes podríamos encontrar esos 311 ciudadanos destacados y comprometidos que se atrevieron a cuestionar a un dictador como Jorge Ubico Castañeda. Pues el mismo martes por la tarde recibí un correo electrónico que tenía el encabezado que hoy uso en el titular de mi columna. El texto del mensaje es el siguiente: “Respetado Señor Periodista: Yo le digo que si somos al menos 311. Empecemos usted y yo. Comuníquese con varios de nosotros académicos (trabajadores, extrabajadores y egresados) que estamos preocupadísimos por ver como anda de mal la USAC, reflejando todo lo peor que ocurre en el país. Por mi parte, trataré de ponerme en contacto con amigos y excompañeros de trabajo de allá. Ingrese a su WhatsApp y busque el grupo «Coyuntura USAC». Empecemos por allí. Verá que si lo logramos. Juan F. Hernández E.”.

El mensaje es estimulante y anima a pensar que pueden alcanzarse acuerdos. No me cabe duda que entre los universitarios graduados de la San Carlos hay un tremendo sentimiento en contra de la forma en que se ha prostituido nuestra casa de estudios y yo he apoyado a algunos dirigentes estudiantiles, inclusive de la AEU, en sus esfuerzos por depurar nuestra Alma Máter, pero obviamente no ha sido suficiente el esfuerzo. Y cuando nos vamos al plano nacional, en donde todos sabemos que las instituciones están tan prostituidas como nuestra Universidad, resulta que en el papel todos estamos de acuerdo, pero a la hora de tener que hacer planteamientos públicos pesan más los intereses de momento que el interés de país. Basta tener pendiente alguna solicitud de exoneración de impuestos para que personajes que podrían ser pieza clave en la articulación de consensos se hagan atrás, no digamos cuando son otros intereses, inclusive mayores, los que están en juego.

Cuando dije lo de la lámpara de Diógenes es porque me constan esfuerzos articuladores que se estrellan con esas cosas del “día a día” que al final impiden una actuación como la de aquellos 311. Pero lo que no se puede hacer es tirar la toalla y hay que continuar buscando esos acuerdos que no son a favor de nadie, sino para rescatar a un estado que se volvió fallido al caer en la telaraña de la corrupción.

Oscar Clemente Marroquín
28 de diciembre de 1949. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Periodista y columnista de opinión con más de cincuenta años de ejercicio habiéndome iniciado en La Hora Dominical. Enemigo por herencia de toda forma de dictadura y ahora comprometido para luchar contra la dictadura de la corrupción que empobrece y lastima a los guatemaltecos más necesitados, con el deseo de heredar un país distinto a mis 15 nietos.
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