Trío de cuidado

Cuando el Presidente de la República dice que no hay nada de que preocuparse por las reuniones tripartitas que mantienen los Presidentes de los corruptos poderes del Estado es precisamente el momento de encender todas las alarmas porque si algo está demostrado es que quienes dirigen el poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial están más que comprometidos para acabar con cualquier vestigio que quede de la lucha contra la corrupción y la impunidad en Guatemala.

Nada extraño serían las reuniones entre funcionarios que le apuestan a la institucionalidad y que con claridad y franqueza explican el objetivo de sus encuentros, pero ese no es el caso actualmente porque precisamente si en algo se trabaja es en desmontar el Estado de Derecho y desobedecer en forma abusiva las resoluciones de la Corte de Constitucionalidad bajo el peregrino criterio de que cada uno de ellos puede decidir cuál resolución es legal y por lo tanto digna de ser acatada.

Cuando hemos hablado de la Dictadura de la Corrupción nos referimos exactamente a la alineación de todos los poderes del Estado con quienes dirigen el pacto para consolidar el régimen de impunidad que facilita la corrupción en nuestro país. No es la acción de un individuo sino el resultado de los acuerdos de la élite con los Organismos estatales para terminar con el esfuerzo iniciado en el año 2015 en contra del saqueo y la cooptación de todas las instituciones oficiales para ponerlas al servicio de la bien diseñada y mejor ejecutada corrupción abrumadora.

Dictadura que ha dirigido sus baterías no sólo a descabezar la Corte de Constitucionalidad, como se vio en la forma acelerada que tuvieron la Corte Suprema de Justicia y el Congreso para tramitar el antejuicio espurio de los exconstituyentes, sino que a acabar por completo con los avances judiciales. Ya salieron de la CICIG para que no se apersone en los casos que investigó y ahora emprenden el ataque en contra de la FECI, tarea a la que se suman todos los que tienen la cola machucada porque saben que si logran que la Fiscal General desmonte esa fiscalía que ha dado tan buenos resultados, todos los que están sometidos a proceso saldrían de prisión.

Y como han visto que el golpe contra el Estado de Derecho les funciona en ese modo de “cámara lenta”, afinan los detalles en reuniones del más alto nivel entre los que dirigen los tres poderes del Estado y cuyo compromiso con la corrupción y la impunidad está fuera de cualquier asomo de duda.