jueves, 11 agosto 2022
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En las postrimerías del siglo pasado empezamos a planificar la publicación de la edición de La Hora en internet y contamos con la colaboración del experto en programación Maco Del Cid, quien empezó a explorar en ese mundo desconocido para iniciar con el registro del dominio www.lahora.com.gt para realizar las primeras pruebas que, tras varios meses de prueba y error, nos permitieron ya en este siglo incorporarnos al mundo digital. Era una página sencilla, fácil de leer, en la que todos los días a las cinco de la tarde se subían las notas que se habían publicado en la edición impresa. La odisea para encontrar el formato de las gráficas para que no fueran demasiado “pesadas” y entorpecieran la velocidad de la página fue uno de los tramos más difíciles porque el servidor que contratamos no era de mucha capacidad. Internet se convirtió así en un apéndice de la edición impresa y nos permitió entrar en una nueva era cuyas potencialidades no llegábamos a dimensionar.

Se fueron realizando casi de manera cotidiana mejoras en el diseño de la página, en su velocidad de transmisión de datos, en la cantidad de material que podíamos almacenar pero la mentalidad de todos siguió centrada en la edición impresa, alma y corazón del trabajo cotidiano con las reconocidas presiones que se viven en un medio vespertino donde los tiempos se acortan y las horas de cierre son angustiosas por la presión inexorable del tiempo, pero nuestra audiencia digital seguía creciendo y llegábamos no solo a muchos más hogares guatemaltecos, sino en el extranjero, especialmente atrayendo a la comunidad migrante en Estados Unidos.

Años después de iniciar el experimento, disponiendo de ahorros dispusimos ampliar nuestra planta de producción y fuimos a Estados Unidos en busca de maquinaria de imprenta. Impresionó la forma en que se habían caído los precios y la enorme cantidad de unidades disponibles y todos los vendedores nos hablaban del impacto que la era digital estaba teniendo en el negocio de los periódicos. En ese momento decidimos, entre los miembros de la familia, invertir los recursos en el desarrollo de una plataforma digital más moderna y ágil, contratando los servicios de la empresa guatemalteca Somad Technologies con quienes llevamos ya varios años de trabajar.

Primero fue el rediseño, luego el esfuerzo por convertir la rudimentaria hemeroteca digital para hacerla compatible con lo nuevo, la reubicación del sitio en el dominio www.lahora.gt para pasar a la creación de las aplicaciones para internet, teléfonos móviles y tabletas y lo más difícil, el cambio de mentalidad para que todo el esfuerzo periodístico se hiciera con mentalidad de la inmediatez que ofrece la tecnología, pero poniendo especial cuidado en la veracidad fundamental para generar información confiable. Equipamos al personal para poder transmitir desde sus propias fuentes y la edición impresa pasó a ser reflejo del esfuerzo digital.

El siguiente paso en la expansión fue el ingreso a las redes sociales donde prolifera tanta información pero la credibilidad es un anhelo del público y centrados en ese esfuerzo nos lanzamos al crecimiento explosivo que hemos tenido y que, a Dios gracias se mantiene e incrementa.

Y llegamos al centenario con ideas de expansión. Orgullosos del pasado pero incentivados por un futuro que, como la tecnología, se nos presenta sin límites y en el que nuestro ya fuerte posicionamiento nos augura muchas cosas positivas. Ver para atrás es hermoso cuando se cumplen cien años, pero ver hacia los siguientes cien años es emocionante y motiva mucho para seguir adelante.

CUATRO GENERACIONES

No es fácil mantener una empresa familiar y llegar a 100 años de existencia no es común. Cuatro generaciones de la misma familia han trabajado y tenido responsabilidades en La Hora, empezando por Clemente Marroquín Rojas y su hija Marina. Luego su hijo Oscar Marroquín Rojas y su nieto Oscar Clemente Marroquín la rescataron al borde de la inanición y en las últimas décadas han sido Oscar Clemente Marroquín, su esposa María Mercedes y la familia Marroquín Pérez los encargados de la empresa y responsables de su modernización. En 1970 nació el primero de la cuarta generación de Marroquines, y la foto recoge el momento su primera “reunión”. Aquí han trabajado José Carlos, María Gabriela, Pedro Pablo y Juan Fernando, en el orden de su incorporación a la empresa, y ya hemos publicado trabajos de uno de los de la joven quinta generación.

Oscar Clemente Marroquín, Clemente Marroquín Rojas, el recién nacido Oscar Clemente Marroquín Pérez y Oscar Marroquín Rojas, cuatro generaciones de la familia. Foto captada en 1970.

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