En esta imagen de archivo, el Capitolio estatal en Austin, Texas. Foto La Hora/AP/Eric Gay.

Los republicanos de Texas aprobaron ayer un cambio en las circunscripciones electorales para la Cámara de Representantes de Estados Unidos que favorece a los actuales parlamentarios y reduce la representación política de comunidades de minorías en auge, a pesar de que los latinos impulsan buena parte del crecimiento en el estado republicano más grande del país.

Los mapas se autorizaron el lunes por la noche tras las protestas de los demócratas, que tacharon el proceso de acelerado y reducido a una sesión de 30 días, que dio poco margen a la intervención del público.

También denunciaron la reducción de distritos de oportunidad de minorías: Texas tendrá ahora siete distritos electorales para la cámara baja en la que los residentes latinos son mayoría, en lugar de los ocho anteriores, pese a los cambios en la demografía del estado.

«Lo que estamos haciendo al aprobar este mapa es un pobre servicio a la gente de Texas», afirmó el representante demócrata estatal Rafael Anchia a la cámara justo antes de la última votación.

Se esperaba que el gobernador, Greg Abbott, refrendara los cambios.

Grupos de derechos civiles como el Mexican American Legal Defense and Education Fund presentaron demandas contra la reforma antes incluso de que los legisladores republicanos terminaran de aprobarla. La demanda alega que los republicanos que diseñaron las circunscripciones diluyeron la fuerza política de los votantes de minorías al no trazar ningún distrito nuevo en el que los latinos fueran mayoría, pese a que los latinos suponen la mitad de los 4 millones de residentes nuevos del estado de la última década.

La oficina de Abbott no respondió a un mensaje pidiendo comentarios.

Los republicanos han dicho que siguieron la ley al hacer las divisiones, que protegen su menguante control sobre Texas al incluir más votantes afines al Partido Republicano a distritos suburbanos donde los demócratas han hecho avances en los últimos años.

Los mapas electorales de Texas han acabado en los tribunales de forma habitual desde hace décadas. Una corte federal indicó en 2017 que un mapa diseñado por republicanos se había trazado para discriminar de forma deliberada a votantes de minorías. Pero dos años más tarde, la misma corte dijo que no había motivos suficientes para tomar la medida extraordinaria de poner de nuevo a Texas bajo supervisión federal antes de cambiar leyes o mapas electorales.

Los mapas que redistribuyen las circunscripciones de los casi 30 millones de residentes de Texas –y a quién se elige para representarles– redondean un año de tensiones en torno a los derechos de voto en el estado. Los parlamentarios demócratas abandonaron en dos ocasiones la votación de una ley electoral que endureció las ya estrictas normas para votar en el estado, y que describieron como un descarado intento de alejar del proceso electoral a las minorías y otros votantes de tendencia demócrata.

El plan no crea ningún distrito adicional en el que los votantes negros o hispanos sean más del 50% de la población votante, a pesar de que la gente de color suponía más de 9 de cada 10 nuevos residentes en Texas durante la última década.

La senadora estatal republicana Joan Huffman, que firmó los mapas y lidera el Comité de Circunscripciones del Senado, dijo a sus colegas legisladores que se habían «dibujado sin mirar la raza». Su equipo legal se había asegurado de que el plan cumplía con la Ley de Derechos de Voto, afirmó.

Agencia AP
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